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“Hausmann, el antipático” por Eduardo Semtei

“Hausmann, el antipático” por Eduardo Semtei


Eduardo Semtei / @eduardo_semtei.   

Al Presidente de la República no le gusta Ricardo Hausmann. Le ofrece cárcel. Lo amenaza con tramitar su extradición. Incluso lo maldice. Le tiene tirria o por lo menos ojeriza. Al Jesucristo de la Economía, según se conoce en los pasillos de Miraflores, el españolete expatriado de Alfredo Serrano Mancilla tampoco le gusta Hausmann. Una ácida envidia le corroe el alma. Alfredo siempre quiso ser docente en una universidad decente pero terminó enseñando en la Universidad Bolivariana de Venezuela que no aparece dentro de las 5.000 principales universidades del mundo, mientras que el venezolano dirige un importante centro en la Universidad de Harvard. El Centro para el Desarrollo Internacional. Hausmann de alguna manera ha participado en grupos de especialistas para la formulación de programas económicos de estabilización y crecimiento en varios continentes y en múltiples países, ya sea como jefe o como miembro de un equipo. Serrano se la pasa volando en Conviasa (de cuando en vez en los Falcon de Pdvsa) de Caracas a Quito. De Quito a La Paz. De La Paz a Managua. De Managua a La Habana en un periplo interminable. En medio de los viajes, que según el mismo dice son cansones y aburridos, escribe una que otra recomendación, muchas de ellas disparatadas y ruinosas, para muestra estas tres: Control absoluto de precios y cambio, con márgenes de ganancia del 30%, agricultura urbana y cierre de fronteras para evitar el contrabando. Believe it or not Serrano cree en la agricultura urbana vertical, una versión agraria de los gallineros verticales. Todas las irracionalidades plasmadas en el papel son enviadas de inmediato a Maduro, a Correa, a Ortega y a Evo. A Raúl no le manda nada por dos razones, en Cuba el Internet no funciona muy bien y por lo tanto los correos tardan en llegar o no llegan, además que a los Castro les resbala lo que diga el españolete. Correa, Ortega y Evo hacen caso omiso de las elucubraciones, desvaríos, delirios y desatinos económicos de “Jesús El Economista” (ya mucha gente quisiera verlo crucificado en el altar de John Maynar Keynes y de Adam Smith) mientras que el nuestro, Maduro, las lee detenidamente y con sumo interés y lo que es peor, las aplica. Hausmann, entre otros economistas venezolanos, que los hay y son muy buenos, dinamita la verborrea de Serrano y a Nicolás eso no le gusta para nada. El jefe del “Grupo Harvard” (Mire que Ricardo se arrecha cuando lo califican como Gurú de esa congregación bostoniana y niega con vehemencia su existencia) dispara continuamente contra el comportamiento de la economía venezolana. Cuando las grandes corporaciones mundiales, los centros financieros, los organismos multilaterales, los inversionistas de distinto pelaje oyen con mucha atención las palabras y leen los escritos del harvardiano y lo comentan o citan, Maduro entra en cólera y casi en pánico. Maduro quisiera que oyeran a Serrano Mancilla. Así que, Nicolás, su economista Jesús Faría y demás autoridades del gabinete económico le atribuyen a Hausmann entre otras maldades las siguientes: es responsable de la baja del petróleo, es amigo de Lorenzo Mendoza, el jefe de “Los Pelucones”, ahuyenta a los inversionistas, manipula las calificadoras de riesgos, incide en la inflación y en el desabastecimiento, es demasiado judío, es adeco, altera el valor del dólar y hasta controla votos en la OEA y en la ONU para condenar a Venezuela. Deberían los rojos-rojitos reconocer que los diagnósticos de Hausmann sobre la economía venezolana son densos, bien construidos, adornados de datos, fechas, cifras, nombres, hechos. Son páginas y páginas llenas de curvas, gráficos de todo tipo, proyecciones de las principales variables: PIB, desempleo, inflación, desabastecimiento, tasas de interés, déficit fiscal, balanza de pago, oferta, demanda, producción petrolera, consumo, inversión. Esas páginas son acusaciones contra el gobierno y sus estrategas económicos. Son contundentes pruebas del desastre del chavismo. Son cargas de dinamita contra la estructura de poder económico y financiero que surgió en este régimen neocomunista. No soy amigo de Hausmann y no tengo mucho interés en llegar a serlo. Hausmann no ganaría jamás un galardón como economista amistoso o simpático. Es presumido. Pero si en lugar de considerarlo como buen vecino leemos sus escritos, que pueden encontrarse en la página Prodavinci.com, debemos admitir que exhibe densidad en el análisis, profundidad en los conocimientos, rigurosidad en el manejo de cifras y datos, objetividad en los juicios. Aunque debo señalar que Hausmann se metió de enmascarado en una ronda de preguntas asociadas al canje de bonos de Pdvsa con intenciones confusas que muy bien pueden ser calificadas como de saboteo o de intromisión hostil que enturbiaron el acto, si sus intenciones fueron de aclarar el proceso, de hacerlo más transparente, sea entonces bienvenida su entrepitura, pero si por el contrario estaban dirigidas a hacer fracasar la iniciativa de Pdvsa para mejorar su flujo de caja, entonces merece una condena y una crítica correspondiente con el daño causado. La oposición no puede convertirse en daño deliberado. Estimado lector, si usted quiere saber cuánto mal estamos pues meta los ojos en los escritos del anticristo de Maduro. A este gobierno inepto e ignaro, a ratos inculto y chabacano, le molesta la verdad. La ciencia. La cultura. Destruyeron sistemáticamente los centros de excelencia investigativa en las universidades nacionales. Acorralaron y destruyeron la vida y carrera de los numerosos PhD de la UCV, de la USB, de la UDO, la LUZ y de la Universidad de Carabobo donde se graduó el actual Presidente del Instituto Tecnológico de Massachusetts, el famoso MIT (Leo Rafael Reif Groisman). Allí, en el MIT han impartido clases unos 85 premios nobel y en la actualidad 10 de ellos son parte del personal docente y de investigación. Este gobierno mejunje, mapleto y chucuto destruyó el IVIC, el Conicit, el Intevep. Más de mil doctores en diversas ciencias han huido del país. Su odio hacia la ciencia y el humanismo independiente, hacia la investigación libre, hacia la democracia y la autonomía de las instituciones universitarias para darse sus propios gobiernos como lo hacen todas las universidades del mundo excepto las cubanas y las norcoreanas, es de antología. Bueno, qué se puede esperar de un gobierno cuyos voceros son Pedro Carreño, Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez. Y de alguna manera Hausmann reúne todas esas características que odian los autoritarios. Ejerce con independencia su rol de economista, de docente y de investigador y además atiza el fogón donde arden todos los delirios económicos del gobierno actual. Mientras el bostoniano es un reconocido intelectual, Serrano es un mercachifle, un arlequín sin gracia alguna. Hay otros economistas duchos y profundos que participan entusiasmados en los debates relacionados con el arquetipo de programa de estabilización y recuperación económica que ha de aplicarse en Venezuela para salir del hoyo, del sisma, de atolladero donde nos arrastró la locura intemporal de quienes nos han gobernado. Si logramos salir del barranco para escalar hasta terrenos movedizos ya será un avance. Desde esas arenas engullidoras hasta un pedacito de tierra firme, un islote, ya avanzaríamos otro tanto y así, lentamente, pero a paso firme, iremos recuperando las cifras de crecimiento que una vez exhibió Venezuela. Estamos hablando de uno 10 años de esfuerzo continuado. Francisco Rodríguez, otro de nuestros abanderados de la ciencia económica trabaja por su lado, también en el desarrollo de un plan de reconstrucción de la economía y fue el economista jefe del Programa Económico que le presentó Unasur a Maduro, programa que fue olímpicamente desechado, el presidente ni se dignó a recibirlo en sus manos, comisionó a un portero de Miraflores para que lo recibiera por correspondencia ordinaria. Orlando Ochoa es otro de los paladines de la economía que anda recorriendo medio mundo en pro de apoyo a sus ideas y sugerencias de cómo sacar a Venezuela de la trampa en que la sumergieron los delirios de los ineptos gobernantes. Pero Maduro y su corte de ministros tienen como blanco preferido a Hausmann. Es objeto de sus aspavientos, calenturas e imprecaciones. Lo tienen de sopa para sus atolondradas justificaciones del fracaso de le economía, incluso le dan a Ricardo la categoría de “Comandante en Jefe de la Guerra Económica” y lo ponen al lado del Mariscal Moisés Naim como los conjurados más dañinos de la ejemplar política económica chavistoide. No creo que sea buena idea, por razones políticas y no académicas, designar a Hausmann como Ministro Jefe de la Economía Venezolana en el próximo gobierno que tenga como responsabilidad diseñar y ejecutar un programa de recuperación y estabilización, el miembro de la Tribu de David carece de las habilidades necesarias para gobernar y ganar mayorías, pero tampoco creo que sea buena idea desconocer u obviar los aportes hechos por su “Grupo de Bogotá” en todo cuanto se refiere a las principales decisiones que hay que tomar en forma urgente e inmediata.

El Nacional, 28 de noviembre de 2016

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