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Hay que resguardar la imparcialidad del árbitro

Hay que resguardar la imparcialidad del árbitro


Durante los últimos años en Venezuela se han vivido más procesos electorales que en cualquier otra nación del mundo. Motivo de orgullo para el Consejo Nacional Electoral (CNE), ente rector en la materia, quien ha manifestado haber actuado con autonomía e imparcialidad durante cada uno de ellos.

La automatización de estos procesos, aunque hayan levantado suspicacias dentro de la oposición venezolana, son la bandera con que el CNE se presenta al mundo para decir que tenemos uno de los sistemas electorales más eficientes del orbe.

Sin embargo, en los países donde existe autonomía de los poderes públicos el órgano electoral es regido por personas independientes o aquellas que al menos no participan activamente en política, cosa contraria a lo que ha ocurrido en Venezuela durante los últimos años.

Tal vez el caso más notorio en este sentido, es el de Jorge Rodríguez, actual alcalde del Municipio Libertador del Distrito Capital y jefe del comando de campaña del PSUV, quien ostentó el cargo de rector principal del CNE desde el 2003 al 2006, siendo el presidente de la Junta Electoral durante el referendo revocatorio realizado al entonces Presidente Chávez en 2004 y presidente del órgano rector entre 2005 y 2006, período en el cual se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias de 2005.

Luego de su salida del CNE en 2006, algunos meses antes de las elecciones presidenciales de ese año, tuvo una breve pasantía por el canal internacional (financiado por el Estado venezolano) TELESUR como conductor de un programa de entrevistas, para luego ser nombrado como Vicepresidente Ejecutivo de la nación a inicios del 2007.

Este nombramiento trajo consigo innumerables reacciones entre la población, quienes cuestionaban la autonomía de un órgano que se nutre de partidarios de una tolda política particular ¿acaso es posible creer en la imparcialidad de un árbitro que simpatice con alguna de las partes implicadas?

El abogado y profesor universitario Luis Egaña, en declaraciones brindadas después del nombramiento de Rodríguez, comparo este caso con una situación real “…es como si el magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, cuyo voto le valió la Casa Blanca a George W. Bush, un tiempo más tarde hubiera sido premiado con el cargo del vicepresidente Dick Cheney”, refiriéndose a los comicios realizados en Estados Unidos durante el año 2000, donde Bush fue electo presidente a pesar de haber contabilizado menos votos que su contraparte Al Gore, al haberse adjudicado el Estado de Florida por la decisión del órgano judicial.

Analistas políticos habían advertido de su nombramiento desde mediados del 2006, e incluso algunos lo proyectaban como segundo al mando del poder ejecutivo cuando aún ejercía la presidencia del CNE. Otros, incluso afectos al oficialismo, fueron sorprendidos, como el presidente del diario Últimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel, quien no ocultó su impresión con un soberano – “¡coño!” – cuando recibió el “tubazo”, en vivo, durante un programa de VTV conducido por la periodista Vanessa Davies.

A pesar de que en las filas de la oposición pregonaban que Rodríguez “siempre se debió al chavismo” por su pasado revolucionario (su padre fue asesinado en los sótanos de la DISIP en 1976 y fue acogido por José Vicente Rangel cuando apenas tenía 10 años), nunca tuvo una trayectoria abierta ligada al gobierno hasta dicho nombramiento.

Luego de su salida del CNE, su cargo fue tomado por la actual regente del órgano electoral, Tibisay Lucena, quien desde entonces ha llevado la batuta de los comicios realizados durante los últimos 8 años.

Durante este período se han realizado 8 procesos electorales, donde el oficialismo ha obtenido victorias en 7 de ellos, perdiendo solo el referendo sobre la reforma constitucional en 2007, a pesar de haber sacado menos votos nominales también en las parlamentarias de 2010, donde el chavismo mantuvo la mayoría en la Asamblea Nacional gracias a las nuevas circunscripciones electorales modificadas por el CNE para dichos comicios.

Entonces nuevamente tenemos a un presidente de un órgano que declara su independencia de los otros poderes públicos de la nación, a pesar de tener una clara preferencia política hacia el sector oficial, lo cual genera cierta desconfianza entre los electores venezolanos, quienes dudan de la imparcialidad del árbitro en las próximas elecciones.

¿Y cómo no dudar de la autonomía de los poderes públicos cuando sus líderes tienen una filiación política clara, como es el caso de las dos últimas presidentas del TSJ?

En el 2013 Luisa Estela Morales, quien entonces fungía como máxima figura del poder judicial, declaró “No podemos seguir pensando en una división de poderes, porque eso es un principio que debilita al Estado”, demostrando que la independencia de poderes en nuestro país es una utopía.

La actual presidenta del TSJ, Gladys Gutiérrez, también en declaraciones dadas en 2013 sentenció “Hoy podemos afirmar como un hecho significativo que la estructura administrativa del TSJ se ha ajustado para el cumplimiento del Proyecto Nacional Simón Bolívar”, que es el proyecto de gobierno aupado por el ejecutivo desde la victoria de Chávez en 2012.

Por todo esto a los venezolanos nos cuesta creer en la “imparcialidad del árbitro” y nos sentimos desamparados en lo que respecta al resguardo de nuestras decisiones a la hora de elegir a los representantes de los poderes ejecutivo y legislativo a través del voto, mucho más cuando vemos a la Presidenta del órgano rector en materia electoral, en actos políticos llevados a cabo por el oficialismo, cuando su dedicación profesional debe estar al servicio de todos los venezolanos y no a los de un sector en específico.

La mayoría ve como un show mediático el acuerdo presentado por el sector oficial para respetar los resultados de las elecciones del 6 de diciembre, cuando se escuchan declaraciones del propio Presidente de la República donde reitera que “como sea” ganaría la paz (ellos) en los próximos comicios.

También el Presidente del poder Legislativo, Diosdado Cabello, advierte a sus partidarios que la oposición no va a respetar los resultados de las próximas elecciones por negarse a firmar dicho acuerdo. “Preparémonos para defender la revolución bolivariana, porque ellos dijeron que no van a respetar los resultados”, comento en un alocución de su programa “Con el mazo dando”.

Pero no queda otro camino que seguir luchando y asistir de forma masiva a las urnas electorales durante los comicios del próximo 6 de diciembre, no solo a votar sino también para resguardar los resultados que se obtengan ese día, en el que se decidirá el futuro de todo un país que clama por un cambio institucional donde se respeten los derechos de todos los venezolanos, sin importar sus preferencias políticas.

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