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House of cards en Brasil: la lucha descarnada por el poder

House of cards en Brasil: la lucha descarnada por el poder


 

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. Brasil vive desde mediados de enero una descarnada lucha por el poder. Una pugna que, en ciertos pasajes, recuerda a la que se muestra en una de las series de moda en la actualidad, “House of Cards”.

De todas formas se ha llegado a esta situación por un conjunto de fenómenos previos que acontecieron desde 2013 y que se resumen en un progresivo debilitamiento del poder que ejerce Dilma Rousseff.

El primer golpe que recibió la heredera de Lula da Silva fue la oleada de protestas de 2013 que pusieron a su gobierno en un serio aprieto, máxime cuando Brasil era un escaparate mundial debido a la celebración de la Copa Confederaciones.

El segundo golpe para la figura de la presidenta llegó con las elecciones de 2014. Sobre todo por las alarmantes señales de debilidad que dio durante la campaña ante el ascenso del fenómeno Marina Silva y luego la emergencia de Aécio Neves como un candidato que podía poner en peligro la hegemonía del PT.

Con esos dos golpes a su liderazgo y a la fortaleza de su gestión, Dilma asumió la presidencia en enero de 2015.

En estos casi tres meses sus decisiones económicas (nombramiento de Joaquim Levy al frente de la economía) han sido acertadas (aunque dolorosas por el ajuste que conlleva) pero sus decisiones políticas han sido una acumulación de errores, uno tras otro.

“Los amigos son los peores enemigos” (Frank Underwood)

Dilma Rousseff asumió su segunda presidencia con el objetivo de ganar en autonomía y no depender tanto de un aliado tan escurridizo e incómodo como el PMDB. A partir de aquí es cuando se inician los paralelismo entre la exitosa serie televisiva y el escenario político brasileño.

La trama de “House of cards” da comienzo cuando Frank Underwood, un zorro de la política estadounidense, sufre la decepción de no lograr ser nombrado por el Presidente Secretario de Estado de EEUU.

En Brasil, tres decisiones de Dilma Rousseff hicieron tanto daño al PMDB que sus líderes desencadenaron la actual ofensiva, en algunos puntos similar a la Underwood.

En primer lugar, la presidenta otorgó menos poder político al PMDB dentro del gabinete. Tiene los mismos ministerios (6) pero son de menor importancia y de menor peso económico.

Ha perdido entre otros los ministerios de Previdência Social donde manejaba 240,8 bilhões de reais, Assuntos Estratégicos y Defesa. Ha pasado de administrar en torno al 15% del presupuesto en 2011 a solo el 2% en 2015. El PMDB quiere pasar a controlar los ministerios de Relações Institucionais, en manos del petista Pepe Vargas, y el de Integração Nacional, dirigido por Gilberto Occhi, del PP.

En segundo lugar, Dilma buscó debilitar al PMDB apoyando al ministro Gilberto Kassab, del Partido Social Democrático (PSD), para crear un nuevo partido (el Partido Liberal), que incluyera al PSD y atrajera a disidentes del PMDB . Además, Kassab, controla un ministerio de gran influencia como el de las Ciudades.

En tercer lugar, Dilma y su equipo de articulación político encabezado, por Alizio Mercadante -ministro de la Casa Civil-, se equivocaron al lanzar candidato propio para competir con el PMDB por la presidencia de la Cámara de Diputados.

Eduardo Cunha, del PMDB, derrotó de forma contundente (obtuvo 267 votos frente a los 136 del candidato petista) al diputado oficialismo del Partido de los Trabajadores (PT), Arlindo Chinaglia. “Asistimos a un intento de interferencia del Gobierno, pero la Cámara, por su independencia supo reaccionar”, denunció Cunha.

Y en último lugar, el gobierno trató de debilitar a Cunha y al también honbre fuerte del PMDB en el Senado (Renan Calheiros).

Lo hizo desvelando la lista de implicados en el escándalo Lava Jato.

En esa lista aparecían los nombres de ambos.

Toda esta pugna por el poder no hace sino confirmar, y ejemplificar, las palabras de Frank Underwood en la serie “House of cards”: “Los amigos son los peores enemigos”.“Solo hay una regla: cazar o ser cazado”
Los dos líderes del PMDB una vez reelegidos en sus respetivos cargos (Cunhal presidente del la Cámara de Diputados y Calheiros, presidente del Senado) han desatado su propia venganza, al más fiel estilo Underwood, quien en la serie llega a afirmar que en política “solo hay una regla: cazar o ser cazado”.

El objetivo de Cunha y Calheiros es, como señala el analista Kennedy Alencar, demostrar a Dilma que “sin el PMDB, no va a gobernar. Sobre todo a causa de su actual debilidad política en este segunda mandato… sin duda se equivocó en intentar derribar a los peemedebistas”.

Desde febrero, el presidente del Senado y el de Diputados no han dejado de mostrar cuál es su poder para evitar ser cazados y convertirse ellos en los cazadores.

Esa estrategia salió a la luz cuando Cunha aceptó el pedido de la oposición para la creación de una comisión parlamentaria investigadora sobre el escándalo de Petrobras.

Además Cunha está impidiendo todo lo posible el nacimiento del PL que impulsa Kassab por medio de interponer obstáculos de tipo administrativo y procedimental.

Toda esta muestra de fortaleza provoca que “Dilma no tenga más remedio que “recomponer cuanto antes la base de sustentación del gobierno. Deberá negociar con Cunha, le guste o no; tendrá que hacer concesiones políticas, de cargos que impliquen recursos”, señaló al diario La Nación el analista político Marcos del Roio, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal Paulista (Unesp).

“A veces, la mejor manera de ganar el respeto de tus superiores consiste en desafiarlos” (Frank Underwood)

Cunha, quien ha sido comparado con Underwood por su capacidad de movilizar voluntades sobre todo de los diputados menos influyentes peor más numerosos (el llamado bajo clero), no está solo en esta ofensiva para trazar a Dilma cuáles son sus límites.

Calheiros, desde el Senado, le devolvió el proyecto de ajuste fiscal al Ejecutivo al consiserar que un cambio fiscal no debe hacerse a través de una medida provisional y que esta medida no era, en sí misma, urgente.

Asimismo la presión del PMDB ha logrado hacer caer a un ministro de Dilma, el de Educación, Cid Gomes. Este calificó al PMDB de “chantajistas” y esta fuerza exigió, y logró, su salida del gobierno.

El resultado es que como señala el politólogo Ricardo Ismael, de la PUC de Rio de Janeiro, “Rousseff ya no controla la agenda ni el resultado de las votaciones del Congreso y lo necesita para aprobar sus medidas… Con esa ingobernabilidad, el crecimiento de la inflación (la mayor acumulada, con un 7,7%, de los últimos 10 años) y el escenario de recesión, 2015 va a ser un año horrible para la presidenta”.

Se cumplen así, de nuevo, las palabras de Underwood: “A veces, la mejor manera de ganar el respeto de tus superiores consiste en desafiarlos (porque) la proximidad al poder engaña a algunos a creer que lo ostentan. Yo pongo fin a esa clase de pensamiento antes de que empiece”.

Infolatam, 24 de marzo de 2015

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