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¡Imperdible! Salvatore Lucchese cuenta qué pasa en Ramo Verde: “Sí fuimos golpeados”

¡Imperdible! Salvatore Lucchese cuenta qué pasa en Ramo Verde: “Sí fuimos golpeados”


Lucchese está convencido que el cambio en Venezuela se logrará a través de los votos. (Foto Alvaro Hernández)

El sonido era estruendoso. El golpe de las cadenas sobre los candados marcaba el inicio de la rutina. Así se despertaba cada mañana. Siempre a las 5:30 a.m. La jornada era la misma. No había posibilidades de improvisar. En Ramo Verde los custodios tienen el control de todo. Solo ellos imponen horarios y marcan el ritmo de quienes están privados en libertad. El comisario Salvatore Lucchese vivió “ese infierno” -como él mismo lo catalogó- durante 10 meses y 15 días. Fueron momentos difíciles. Muy duros. “Pero por Venezuela todo sacrificio vale la pena”.

Ya en su casa, recuerda sus horas en prisión sin rencor. Pero no puede evitar dejar claro las consecuencias que en él dejó el encarcelamiento. Acostado en su cama sueña con ser despertado de esa forma particular y abrupta. Pero no. Al abrir los ojos recuerda que está libre. Su esposa y su hijo lo esperan del otro lado de la puerta para retomar sus vidas. Para volver a ser los de antes.

El exdirector de la Policía Municipal de San Diego fue enviado a la prisión militar junto al alcalde Enzo Scarano, por haber desacatado la sentencia de la Sala Constitucional del 12 de marzo de 2014, que ordenaba emprender las acciones necesarias para evitar la colocación de barricadas en la jurisdicción. Fue un hecho cuestionado internacionalmente al ser sentenciados en seis días, tiempo récord para la justicia venezolana.

El aislamiento

A su llegada a Ramo Verde fue enviado al piso dos del Anexo B, el área destinada para encerrar a los reclusos castigados por algún desacato o mal comportamiento. Era vecino del líder opositor Leopoldo López. Cuatro días más tarde fue trasladado al primer piso, donde estaban los exalcaldes Scarano y Daniel Ceballos.

Su condición era de aislamiento total. Pasaba 23 horas encerrado en una celda de dos por tres metros cuadrados. Solo una hora al día se le era permitido salir a tomar sol. Debía ser antes de las 10:00 a.m. Después, la sombra que se originaba en el patio del lugar por efecto de la posición del edificio se lo impedía.

Así estuvo por tres meses y medio. No era un invento de sus familiares ni cuentos de fábulas carcelarias. Se comunicaba con los otros presos políticos a través de las ventanas. Cuando llegaba la visita también era encerrada bajo llave. Para salir al baño o cuando llegaba el momento de irse debían gritarle a los custodios. “Fue un verdadero terror. Pero peor fue para mi esposa María Alejandra y para mi hijo”. Ella lo visitaba el tiempo máximo que se lo permitían, cuatro veces a la semana, de jueves a domingo. Su hijo iba solo una vez cada siete días.

Tampoco fue un rumor mal contado los golpes que recibieron. “Sí fuimos golpeados”. Y la historia de los excrementos que les lanzaron una madrugada por las ventanas de las celdas también es verdadera. A Lucchese lo castigaron en tres oportunidades por discusiones triviales que tuvo con los custodios. Lo mantenían encerrado por 15 días continuos, sin televisor, sin recibir visitas y sin poder llamar a su esposa.

Después se les permitió recibir la santa misa, pero escogían a libre discreción quienes podían asistir cada domingo. También se le dio ese beneficio al exsecretario de Seguridad Ciudadana de la alcaldía Metropolitana Iván Simonovis y al general Raúl Baduel, con quienes construyó una sólida amistad. Semanas más tarde le abrieron la puerta de la celda. Podía caminar por los pasillos, sin salir del piso donde estaba recluido. Los últimos cuatro meses en Ramo Verde les permitían a los presos políticos bajar juntos al pequeño patio. Leopoldo López logró acondicionar un gimnasio donde cada noche, una vez que encerraban al resto de los 160 reclusos comunes, hacían ejercicios. Y a las 7:00 p.m. podían hacer llamadas por 15 minutos como tiempo máximo.

Las visitas para el comisario eran un derecho exclusivo de sus familiares directos. Pero no era tan sencillo ir los días reglamentarios y entrar. Una semana antes se debían consignar los documentos de identidad de quienes deseaban verlo. El Sebin los investigaba y autorizaba o no su entrada al recinto.

Debates por Venezuela

En sus cotidianas reuniones López, Ceballos, Scarano y Lucchese debatían la situación del país. “Hablábamos de cómo se está cayendo en pedazos nuestra amada patria y de nuestra idea, de una forma constitucional, pacífica y democrática, de cambiar al país”, detalló el comisario. Insistió en que el cambio en Venezuela se logrará pero a través de los votos y que su tiempo en la cárcel valió la pena.

Tras dejar la celda de Ramo Verde aseguró que López y Ceballos están muy fuertes. “Daniel acaba de cumplir 31 años el 1 de febrero, es un muchacho viejo porque tiene poca edad pero mucha madurez política y espiritual”, con él leía mucho y compartía literatura. A López lo catalogó como un hombre de lucha. Compartir con él lo llenó de energía, de mucha fortaleza. “Es una persona muy noble que está entregado en alma y cuerpo a su país, a su gente, no le importa el sacrificio que tengamos que hacer y por eso está en Ramo Verde. Él no se fugó del país. Se quedó porque el no hizo nada. Él no cometió ningún delito”.

A Enzo Scarano, además de ser su amigo y compañero de trabajo por años, lo consideró un gran amigo de prisión. No ocultó su preocupación por su estado de salud. Fue a la tercera persona a la que llamó tras tener en sus manos la boleta de excarcelación luego de comunicarse con su madre y su hermana que están fuera del país. Reveló que el excalcalde era trasladado prácticamente a diario al hospital. Pero confía en que se recuperará y volverá a Carabobo. “Él es una ventana muy importante para nosotros en el estado”.

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