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Japón recupera la energía nuclear tres años después del desastre de Fukushima

Japón recupera la energía nuclear tres años después del desastre de Fukushima


El Gobierno de Shinzo Abe encenderá a finales de año las centrales nucleares que pasen los controles de seguridad

Tres años después del tsunami de Japón, que dejó más de 18.000 muertos y desaparecidos y provocó el desastre nuclear de Fukushima, el Gobierno del primer ministro Shinzo Abe se prepara para volver a recuperar la energía atómica.

Sin contar los seis de la central de Fukushima 1, destrozados por el tsunami, los 48 reactores nucleares de Japón se encuentran apagados desde la catástrofe. Pero el Ejecutivo nipón tiene previsto reactivarlos cuando pasen los nuevos controles de seguridad, probablemente a finales de año. Según informa la agencia Kyodo, Abe reconoció este lunes ante el Parlamento que su intención es «poner en marcha los reactores cuya seguridad sea confirmada por los estrictos estándares de la Autoridad Regulatoria Nuclear». Consciente del creciente rechazo social a la energía nuclear tras el accidente de Fukushima, el «premier» japonés confió en «ganar el entendimiento de la gente» con «una política energética responsable, que evite cualquier problema para la vida de los ciudadanos y la actividad económica».

Inmerso en la recuperación de Japón, cuya maltrecha economía no acaba de levantar cabeza, Abe considera vital el uso de la energía atómica para equilibrar las cuentas. Tras la desconexión de los reactores, que aportaban antes un tercio de la electricidad consumida en el país, la factura energética nipona se ha disparado por la importación de petróleo y gas natural, ya que el archipiélago carece de recursos naturales para alimentar el consumo de su hipertecnológica y avanzada sociedad. El año pasado, su déficit comercial se disparó hasta los 11,5 billones de yenes (81.500 millones de euros), más del doble de los 6,9 billones de yenes (48.179 millones de euros) registrados en 2012.

Abe, que subió al poder tras la victoria del Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones celebradas en diciembre de 2012, abandona así el plan de su antecesor, Yoshihiko Noda, delPartido Demócrata de Japón (PDJ), de abandonar la energía atómica en 2030. Siguiendo el ejemplo de Alemania, que anunció su renuncia nuclear por el impacto global que tuvo el desastre de Fukushima, el anterior Gobierno se había propuesto no prolongar la vida de las centrales tras sus 40 años de servicio y no permitir la construcción de nuevas plantas atómicas. Pero, hasta su fecha de jubilación, no descartaba su nueva puesta en funcionamiento si pasaban las pruebas del regulador nuclear.

Japón recupera la energía atómica tres años después del desastre de Fukushima

Actos en memoria de los fallecidos en Japón. AFP

Antes del accidente de Fukushima, Japón se había fijado que la energía atómica aportara la mitad de su electricidad en 2030. A tenor del primer borrador del Plan Energético Nacional, difundido a finales de febrero, el objetivo es «reducir la dependencia nuclear tanto como sea posible», pero sin que ello implique clausurar las centrales que sean consideradas seguras. Dicho documento recomendaba que «la fuente más fiable y estable de electricidad para satisfacer las necesidades de Japón será una mezcla de energía nuclear, renovables y combustibles fósiles como el petróleo y el carbón», pero no especificaba en qué cantidad por las incertidumbres sobre el número de reactores que podrán ponerse en marcha y el grado de desarrollo de las alternativas.

Debate social abierto

Con este debate social abierto, Japón conmemora los tres años del devastador tsunami que arrasó más de 600 kilómetros de su costa nororiental y dejó más de 18.500 muertos y desaparecidos, así como 270.000 evacuados, de los que 80.000 procedían de la «zona muerta» de 20 kilómetros alrededor de la planta de Fukushima.

Tres años después, unas 100.000 personas siguen viviendo en refugios temporales, ya sea por haber perdido sus casas bajo las olas gigantes o por la radiación que sigue escapándose de la central, cuyos reactores fundidos no serán desmantelados hasta dentro de 30 o 40 años. Hasta entonces, los técnicos deben seguir luchando contra la radiactividad, acumulada sobre todo en el agua con que se riegan los reactores para enfriarlos y mantenerlos estables, que se filtra al subsuelo y ha llegado incluso al Océano Pacífico. Tras contaminarse al entrar en contacto con sus núcleos, el agua debe ser luego almacenada en unos depósitos que ya se están quedando pequeños y han sufrido numerosas fugas. Mientras Japón sigue sufriendo las consecuencias del peor accidente nuclear desde Chernóbil en 1986, su Gobierno ya piensa en retomar la energía atómica para mejorar la economía.

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