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José Vicente Rangel ataca a la Asamblea asustando con otro 11 de abril

José Vicente Rangel ataca a la Asamblea asustando con otro 11 de abril


Ajustándose a la versión del gobierno sobre el 11 de Abril del 2002, y no a la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, José Vicente Rangel en su programa de este domingo trató de asustar al país.

Rangel, en su análisis introductorio del programa, colocó la realidad nacional en función de la nueva mayoría y no de los graves problemas que se viven como consecuencia de las políticas de 17 años de gobierno “revolucionario”: desabastecimiento, carestía, inseguridad y colas.

Para el veterano político, se “desnaturaliza la legalidad democrática y el funcionamiento racional a ajustado a la Constitución”, porque el “accionar de la actual de la Asamblea Nacional (AN)”, se ha centrado su política en buscar mecanismos para sacar del poder al presidente de la República, Nicolás Maduro y atribuirse facultades para incursionar en otros poderes del Estado.

Según Rangel, en su construcción de la realidad, afirmó que la actuación de la nueva mayoría “profundiza el abismo en el que se puede precipitar y colapsar el sistema democrático” y concluye que “se puede derivar en la misma situación que se vivió en el país el 11 de abril de 2002, cuando la derecha nacional y extranjera dieron un golpe de Estado al legítimo Gobierno del Comandante Hugo Chávez”.

A continuación transcribimos lo señalado por José Vicente Rangel.

“Estamos viviendo un tiempo de definiciones. No quiero dramatizar la situación, pero sí alertar sobre el curso que está tomando la política en el país. Mi impresión, por ejemplo, en cuanto a algo vital como el diálogo es que nos alejamos cada día más de él. Las auspiciosas condiciones que aparentemente se vislumbraban luego de los comicios del 6 de diciembre, se disipan. Considero que el gobierno ha hecho serios intentos por reflotarlo, pero no ha encontrado receptividad  en la oposición, y  no lo digo  para descargar toda la responsabilidad en ese sector, ya que también ha habido ciertas actitudes del sector oficial que no favorecen la creación de un clima proclive a la distensión. No me gusta el papel de repartidor de responsabilidades, pero quiero ser lo más objetivo a la hora de asumir el tratamiento de un tema tan delicado y complejo.

La oposición ha colocado una piedra de tranca en el camino de las relaciones institucionales, consciente o inconscientemente, al ubicar en el primer plano la salida de Nicolás Maduro de la presidencia de la república, la magnificación de tal hecho, la forma descarada como se aborda el tema, dejando de lado el tratamiento de asuntos fundamentales para el país, para los ciudadanos, como son los de carácter económico y social. Este tema se ha tornado en elemento perturbador con efectos  verdaderamente letales.

Inclusive, la propia manera como es conducida la Asamblea Nacional, como especie  de suprapoder, de reducto de rebeldía institucional que reivindica facultades omnímodas para incursionar en otros poderes del estado, desnaturaliza la legalidad democrática y el funcionamiento racional, ajustado a la constitución, de la política.

El cuadro actual es extremadamente complejo y además explosivo, de nuevo se abate sobre el país la amenaza  de vulnerar la constitución. El empecinamiento en desalojar a un presidente democrático, electo por el pueblo, apelando a leguleyismos, a opciones que no encajan en el ordenamiento constitucional, responde más al odio y a estrategias personalistas para dominar parcelas de poder que envenenan el ambiente y sitúan  a los venezolanos ante un debate cada vez más radicalizado y sin salidas.

La advertencia ante el despropósito de derrocar al presidente constitucional de la república, situación ésta que ya se vivió en Venezuela el 11 de abril de 2002, profundiza el abismo en el que se puede precipitar y colapsar el sistema democrático. La subestimación de la reacción de los que no están dispuestos a que sea consumado semejante atentado, que no es otra cosa que un vulgar golpe de estado, constituye un gesto de insólita temeridad e irresponsabilidad, cuando lo serio y patriótico es pensar seriamente en sus funestas consecuencias”.

* La gráfica es un “Fotomontaje” de la imagen del programa del domingo 27 de marzo del 2016, sobre un medio fondo con imágenes de Puente Llaguno del 11 de abril del 2002.

Con información de Televen, AVN

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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