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La aparente inutilidad de la Carta Democrática Interamericana

La aparente inutilidad de la Carta Democrática Interamericana


Una importante mayoría de analistas internacionales y diplomáticos de carrera, además de dirigentes políticos de toda América Latina, coinciden en la idea fundamental de que en torno a la eventual aplicación de la Carta Democrática Interamericana suscrita por todos los Estados miembros de la OEA se han tejido mitos y falsas expectativas.

Un recuento de los efectos en aquellos casos donde ha sido aplicación, muestra claramente su inutilidad política. La invocación hecha por el actual secretario general del organismo hemisférico, Luis Almagro, para el caso venezolano no es una excepción.

Más allá de los dimes y diretes entre Luis Almagro y el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, no ha ocurrido nada trascendente. El informe de 132 páginas firmado por Almagro finalizó, por ahora, en una maratónica sesión de 10 horas, con reuniones alternas y la búsqueda de un consenso que finalizó este miércoles en la noche con un acuerdo preñado de buenas intenciones por parte de los 34 países que integran la OEA, incluyendo Venezuela.

¿Qué es la Carta Democrática?

La Carta Democrática Interamericana se aprobó en septiembre de 2001 en una sesión especial de la Asamblea de la OEA con el objetivo principal de fortalecer la institucionalidad democrática. Un compromiso que se produjo en el contexto del gobierno de Alberto Fujimori en Perú. Este documento fija las condiciones esenciales de la democracia representativa, del respeto a los derechos humanos, de la separación e independencia de los poderes públicos y de la libertad de expresión. Desde que se firmó en el año 2001, la Carta Democrática había sido invocada por el Consejo Permanente en diez ocasiones, con la novedad en este caso de que la iniciativa había partido hasta ahora  de los propios países miembros afectados y nunca por parte del secretario general del organismo.

Precedentes de la aplicación de la Carta Interamericana

La primera vez que se aplicó la Carta fue en el 2002, durante la salida momentánea del gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez. En aquel entonces la Asamblea General de la OEA publicó una resolución que condenaba la destitución del mandatario y pedía una solución democrática del conflicto.

Posteriormente, en 2009, se invocó para condenar el golpe de Estado que depuso al mandatario hondureño Manuel Zelaya,  evento que concluyó con la suspensión de Honduras del ente regional. Por otra parte, también se ha invocado la Carta Interamericana en Ecuador (2005, 2010); Bolivia (2003, 2005, 2008); Nicaragua (2004 y 2005) y Perú (2004).

Por los momentos, las expectativas de los opositores y del Gobierno de Venezuela están concentradas en la cita de la OEA, pautada para el 13 al 15 de junio en República Dominicana. La suspensión de Venezuela solo podría darse en caso de que dos tercios (24 de los 34 países miembros) de la Asamblea General vote a favor de hacerlo. Algo que parece lejano e improbable, dada la coyuntura de alianzas entre naciones de la región; pues Caricom, que los integran 12 países del Caribe, más Nicaragua, Bolivia, Ecuador y quizá Argentina no apoyarían esta decisión. En todo caso, es casi seguro que Venezuela estará en la mira del continente y del mundo por un buen tiempo, pues la crisis de esta nación petrolera es multidimensional y se agrava cada día.

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