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La búsqueda incesante de un marcapaso

La búsqueda incesante de un marcapaso


Literalmente, la  de muchos está en  y, para ellos, la espera es sinónimo de sufrimiento. Otros, con menos fortuna, han fallecido en la búsqueda del diseñado para monitorizar el corazón y enviar un impulso  para estimularlo cuando su ritmo se interrumpe, se vuelve irregular o demasiado lento.

No se consiguen con la regularidad debida, y cuando llegan a veces “vuelan” sin poder satisfacer las necesidades de todos. La lista de espera cada vez es más larga y en esa misma medida la angustia se profundiza. La escasez de marcapasos es otra de las tantas que tiene la insuficiencia de equipos médicos en Venezuela.

Las dificultades para encontrar los dispositivos ha elevado también el reciclaje de los marcapasos, ya sea a través de la donación (lo más correcto) por parte de familiares o su venta tras el fallecimiento de su portador. Por internet se puede conseguir el producto, pero los expertos recomiendan no acudir a la vía electrónica.

“He tenido pacientes que han perdido la vida por no poder adquirir el marcapasos que requerían (existen varios tipos). No fue la falta de recursos económicos lo que les impidió comprarlos, sino porque en su momento no los encontraron en el mercado nacional”, afirmó un médico cardiólogo y electrofisiólo que prefirió mantener el anonimato.

“Los marcapasos son costosos. El año pasado, uno de los modelos costaba 45 mil bolívares, pero en enero llegó un lote del mismo modelo con un precio de 180 mil bolívares. Así como llegan, se acaban rápido porque son colocados en los pacientes en lista de espera. Ya las emergencias se quedaron sin marcapasos”, agregó el especialista, quien tiene entendido que posiblemente en el transcurso de marzo llegue otro lote, aunque “el precio es una incógnita”.

El Estado venezolano —explicó el galeno— otorga también los marcapasos, por ejemplo, a través del Seguro Social, “pero son igualmente insuficientes y la asignación no es continua”.

El cardiólogo general no intervencionista, Nelson Portillo, recordó que “hace unos dos meses murió en Maracaibo un médico muy conocido porque necesitó un marcapasos de emergencia. La búsqueda del aparato fue infructuosa”.

En un informe de la Asociación Venezolana de Distribuidores de Equipos Médicos, Odontológicos, Laboratorios y Afines (Avedem) entregado el año pasado a la Asamblea Nacional, se especificó que se dejaron de colocar 750 marcapasos, afectando al mismo número de pacientes de entonces.

Se puede leer en el documento de fecha 7 de agosto de 2014, que el sector relacionado con la cardiología tiene una grave situación debido a la falta de material para el tratamiento de enfermedades coronarias. En este sentido, Avedem reportó más de 900 amputaciones de miembros inferiores por falta de stents periféricos o tubos que se colocan en las arterias para mantenerlas abiertas en el tratamiento de estenoides.

Los pacientes que requieren marcapasos deben muchas veces lidiar también con otros problemas que afectan al sector salud, como la inoperatividad de casi un 50% de los quirófanos de los hospitales del país, un 68% de escasez en los materiales médico quirúrgicos y fallas en los laboratorios, según datos de la Red de Médicos por la Salud.

Avedem y otras instituciones han enfilado sus señalamientos contra la falta o disminución de asignaciones de divisas para poder cumplir con las importaciones y pagos pendientes a proveedores.

Pero para el diputado de la Asamblea Nacional y presidente de la comisión de Salud, Henry Ventura, esta escasez se debe a “una campaña de desestabilización”, tal como lo denunció el 3 de marzo. Para el parlamentario, empresas nacionales y extranjeras están induciendo la escasez de medicamentos, insumos, materiales y equipos necesarios para el sector salud.

Para Ventura, más de 380 empresas deben ser investigadas por esta situación y porque se han aprovechado del otorgamiento de divisas a 6,30 bolívares por dólar. “El negocio es la divisa”, afirmó. Instó también a la Fiscalía General de la República a investigar estas irregularidades.

Y como ya lo había dicho el director ejecutivo de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales (Avch), Cristino García, “el reciclaje de marcapasos está comprobado”, pues “familiares de fallecidos han contactado a agencias de distribución y médicos tratantes para donar los aparatos”.

Esta práctica, que no es nueva, aunque sí ha ido en aumento, no es descabellada tomando en cuenta que así se pueden salvar otras vidas, a pesar que en otros países no está permitido la reutilización de marcapasos.

“Estamos ante una manera de optimizar un dispositivo que, además de ser costoso, puede ser aprovechado por otras personas”, explicó el médico que prefirió no se diera a conocer su nombre. “Internacionalmente no se colocan marcapasos usados, pero en Venezuela sí se colocan y no es algo descabellado. En otros países no existe esta práctica porque no existen los ensayos clínicos científicos que certifiquen la conveniencia o inconveniencia de su reciclaje”.

Lo que el galeno critica es la venta de marcapasos por internet porque el interesado puede ser estafado o porque podría adquirir un aparato que no esté en condiciones de ser reutilizado. “Que nadie compre un marcapasos por internet o corre el riesgo de ser engañado”, alertó.

“Si alguien decide adquirirlo ya usado, debe hacerlo persona a persona y asegurarse que el dispositivo sea revisado por el médico tratante. Así, por ejemplo, yo tengo uno que me donó la familia de un paciente al que se lo coloqué, pero que por razones distintas al corazón murió recientemente. Esto quiere decir que yo he revisado con cuidado el marcapasos, sé de dónde viene y qué tiempo de uso tiene, y mediante un escáner he podido verificar la cantidad de batería que le queda. De esta manera, le puedo dar o no el visto bueno”, detalló.

Portillo recalcó que por internet se desconoce la procedencia exacta del aparato y, por supuesto, puede tener problemas ligados a la esterilización.

Manzia González, una habitante de Los Puertos de Altagracia, contó que hace dos años la tumba de su abuela “fue profanada por inescrupulosos para llevarse el marcapasos que allí quedó. ¿Cómo se enteraron que había un aparato de esos? No sé, pero se lo llevaron”.

Mucho de los pacientes que están en lista ya tienen un dispositivo colocado, pero con poca batería y esta necesita ser recambiada. Un batería dura, en promedio, entre 8 y 10 años. Un marcapasos está compuesto básicamente por un microprocesador, la batería y de uno a tres cables.

La escasez de marcapasos late cada vez con más fuerza. Y mientras públicos y privados se acusan mutuamente, la lista de espera se llena de cruces.

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