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La corrupción que camina por América Latina

La corrupción que camina por América Latina


Más de 320 investigaciones por la corrupción de la brasilera Odebrecht.En Colombia incluyen senadores, exministros y empresarios.En Perú más de veinte bajo sospecha México y otros diez países en la lista negra Y el misterio de Venezuela sigue y la patria vive

 

Lula ya está imputado. En Brasil sus adversarios lo ven primero en la cárcel que en el Palacio de Gobierno como presidente reelecto.

 

Y a pesar de las acusaciones por la corrupción, la intención de voto lo favorece para una próxima campaña.

 

Pero con Lula hay otros 83 políticos y empresarios en la trama corrupta más grande que se conozca en América Latina.

77 ejecutivos de la empresa han confesado cómo sobornaron a más de 159 funcionarios y políticos.

En países como Brasil y Colombia ya se habla de presos. Las investigaciones en Perú y México por el PRI eso avanzan.

Y en Venezuela, pese a los documentos que revelan cómo pagaron sobornos por más de 90 millones, los receptores de los dólares no aparecen. Tampoco los funcionarios que habrían sido los cómplices.

Este reportaje apareció en el diario El País de Madrid.

“El destino de Luiz Inácio Lula da Silva se encuentra en manos de la justicia, pero, con las encuestas de opinión a su favor, el expresidente de Brasil está dispuesto a enfrentarse a los jueces y relanzar su carrera política. Lula compareció este martes ante la justicia federal como imputado en la Operación Lava Jato, que investiga una gigantesca red de corrupción, mientras ya ha comenzado a movilizar a las bases de su formación política, el Partido de los Trabajadores (PT), para lanzar su candidatura a las elecciones presidenciales de 2018.

 

“Pero el terremoto político causado por la Lava Jato en Brasil, no sólo compromete el futuro de Lula. Horas después de la comparecencia del expresidente ante la justicia, el procurador general de la República, Rodrigo Janot, presentaba ante el Tribunal Supremo la solicitud de 83 investigaciones a políticos de alto rango. Aunque no se conocen los nombres, en la lista sólo se incluyen personas con foro privilegiado, es decir, que únicamente pueden ser juzgadas por el Supremo, miembros del Gobierno o de las dos Cámaras. Entre ellos figuran, según varias filtraciones de los últimos días, ministros del actual Gobierno de Michel Temer y diputados y senadores de gran relieve tanto del PT como de los gubernamentales Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB).

 

“Las investigaciones reclamadas por el equivalente a fiscal general de la República pueden al mismo tiempo enturbiar las aspiraciones políticas de Lula –con cinco imputaciones judiciales encima— y sacudir las bases del Gobierno de Temer, que lleva ocho meses en el poder tras el impeachment de su antecesora, Dilma Rousseff, también del PT. Las peticiones de investigación se producen a partir de la llamada delacao do fim do mundo, la confesión de 78 antiguos ejecutivos de la constructora Odebrecht que comprometen a personajes de primera fila de los principales partidos brasileños. La gigantesca red de corrupción de la empresa brasileña también se extendía por casi toda América Latina y ya ha provocado fuertes sacudidas políticas en países como Perú, Colombia y México.

 

La fiscalía brasileña reunió días atrás en Brasilia a colegas de todo el continente para compartir la información aportada por los exdirectivos de Odebrecht. En Brasil, el total de investigaciones que pide el fiscal Janot se eleva a 320, incluidas las 83 que afectan a aforados y sólo pueden ser indagadas en el Supremo, y el resto, con causas que se verán en instancias judiciales inferiores. El escándalo es de tal magnitud que este mismo lunes el patriarca de la constructora, Emilio Odebrecht, declaró ante el juez Sergio Moro, instructor inicial de la Lava Jato, que los pagos de la empresa en dinero negro a los principales partidos brasileños se remontan a varias décadas atrás.

 

“Uno de los que pueden figurar en la diana de las confesiones judiciales es el expresidente Lula, que durante los 13 años de gobierno del PT –ocho con él de presidente y cinco con su sucesora Rousseff—mantuvo una relación muy estrecha con la constructora Odebrecht. Antes de conocerse la decisión del fiscal Janot, Lula compareció ante el Tribunal Regional Federal (TRF) de Brasilia acusado de un delito de obstrucción a la justicia en una de las múltiples ramificaciones de la Lava Jato. Un antiguo senador del PT asegura que recibió órdenes de Lula para presionar al exdirector de la petrolera Petrobras, Nestor Cerveró, a fin de que no colaborase con la justicia para esclarecer las investigaciones sobre la presunta corrupción en los contratos de la empresa pública.

 

Lula negó las acusaciones y señaló a su antiguo compañero de partido como el interesado en frenar la actuación judicial. Jaleado por un grupo de seguidores a la entrada de la sede judicial, el expresidente se declaró ‘masacrado’ por la justicia en una actuación que él siempre ha atribuido a motivos políticos. El hombre que llevó por primera vez a la izquierda brasileña al poder está acusado de corrupción en cinco procesos diferentes.

 

“El expresidente no quiso confirmar si se presentará a las elecciones de 2018, pero todos sus movimientos van en esa dirección. Para los próximos días ha programado diversos actos en el país, algunos en compañía de Rousseff. Además, ha mantenido reuniones cerradas con parlamentarios y representantes de movimientos sindicales y sociales. Las últimas encuestas de opinión sitúan a Lula, con diferencia, como el líder político con mayor intención de voto, por encima del 30%. Pero al mismo tiempo suscita un fuerte rechazo, cercado al 50%, lo que podría comprometer sus opciones en caso de una hipotética segunda vuelta electoral”.

 

Quinto Día / L.J. Hernández

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