Visión Global

La crisis: La clase media se suma a la economía informal

La crisis: La clase media se suma a la economía informal


Cada vez es más común la presencia de gente frente a sus casas o en pequeños establecimientos vendiendo sus bienes a precios solidarios. La mayoría se inicia en este negocio comercializando artículos de su propiedad, pero el inventario se ensancha cuando vecinos o clientes ofrecen sus bienes en estos establecimientos. Cada persona tiene razones diferentes para dedicarse a la buhonería, pero la mayoría coincide en que puede generar ingresos que superan el salario mínimo.

En Margarita y en otras ciudades del país el fenómeno de “el mercado de pulgas” o “corotero”, como lo llaman localmente, ha tenido un auge significativo. Esta economía informal se ha propagado como una endemia. Las personas no se limitan a acudir a los mercados a vender, también usan las fachadas o zonas aledañas a sus hogares o ubican tarantines en algunas esquinas para ganarse el sustento con la venta de artículos usados.

Muchos compradores encuentran así la oportunidad perfecta para el mes de diciembre, pues es una alternativa para aquel que no posee la solvencia económica para adquirir productos nuevos y costosos.

Luis Yoel Guacarán, propietario de un local de artefactos de segunda mano, ubicado en la calle Jesús María Patiño en Porlamar, se dedicaba al oficio de latonería y pintura de autos, pero debido al aumento de los materiales recurrió a esta nueva modalidad de ventas, la cual le resulta más rentable.

Guacarán comenta que comercializa gran parte de su mercancía a consignación y le gana aproximadamente un 5%. Recibe cualquier tipo de objeto, pero busca siempre que estén en muy buen estado y que el precio no sea muy elevado. “La idea de este tipo de comercios es que la gente pueda comprar”.

Asimismo, Jennyffer Bastidas, propietaria de un comercio similar, explica que tiene clientes de todo tipo, personas que se acercan a comprar o a poner su ropa o zapatos en venta. “Ya no se trata de que sean personas de bajos recursos, estamos hablando de cualquier tipo de persona independientemente de su estatus económico, que llegan y apartan ropa, e inclusive la cancelan en partes”, expresó.

Guacarán y Bastidas, al igual que muchos comerciantes dedicados a esta actividad informal, se encargan de ofrecer productos en buen estado y a precios accesibles. Sostienen que la mercancía que venden a consignación proviene de personas 100% confiables.

Sabrina Salazar/Sol de Margarita con edición de Visión Global

Atras
Visión Global

2013 © Visión Global. Todos los derechos reservados. Contacto: visionglobal.info@gmail.com - visionglobal.ventas@gmail.com - Teléfono: 0212 4186529