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La diáspora: En Miami ya no se habla español

La diáspora: En Miami ya no se habla español


La diáspora de los venezolanos ha convertido a Miami en una de las principales ciudades de Venezuela, donde el letrero “Se habla español” empieza a ser reemplazado por “Se habla venezolano”.

Más allá de los venezolanismos, en Miami también se come venezolano. Todos los supermercados venden la Harina Pan. En tanto en los restaurantes y cafeterías latinas se expenden arepas, empanadas de maíz, cachapas y hasta el emblemático pabellón.

“Es un tiro al piso”, señala Tony al comentar sobre el menú de su cafetería en la céntrica Coral Way.

Pero todo no es color de rosas, cuando se va a los detalles de la realidad humana de los venezolanos que están llegando.

“A veces no teníamos que darle de comer a nuestro bebé, y tampoco conseguíamos pañales en nuestro pueblo en Venezuela”, refiere Rita, una profesional de 22 años, quien con su esposo Armando se vieron en la necesidad de emigrar a los Estados Unidos.

Un viaje para el cual vendieron todo lo que tenían y habían podido atesorar. Lo pensaron mucho, pero en muy poco tiempo. Fue una decisión de “quemar las naves”, sin pensarlo mucho. Porque el hambre a veces no respeta los tiempos. Más cuando un bebé llora con su estómago vacío.

Armando es también profesional, y al igual que Rita, tenían un buen trabajo en su oriental ciudad. El problema es que, sumados los dos sueldos, no tenían lo suficiente para comer. Y en ocasiones, cuando conseguían, no tenían el dinero para pagarlo.

“No quiero estar aquí, pero no puedo regresar allá”, dice Rita con lágrimas en los ojos. Lo racional, la realidad, se impone de esta manera a lo sentimental. Ese el drama de los profesionales venezolanos en los Estados Unidos.

Mientras terminan de resolver sus trámites migratorios, Rita y Armando –que ya calificaron para el asilo- se rebuscan trabajando en labores de limpieza, construcción, valet parking, cuidando niños, y realizando cualquier honesto trabajo, sin importarles cuantas horas al día trabajan, y si es un día de fin de semana o de fiesta. “Por lo menos tenemos para vivir y comer”, nos cuenta Rita.

Al igual que miles de venezolanos, Rita y Armando luchan por el futuro. Piensan estudiar inglés para mejorarlo, obtener las licencias para ejercer la profesión universitaria obtenida en Venezuela, y darle a su hijo lo que no podían darle en el oriente venezolano.

Aumentarían los emigrantes

Para el periodista Andrés Oppenheimer, se estaría en “Peligro de una crisis de refugiados venezolanos”. Así tituló su nota de opinión en el diario maimense El Nuevo Herald de este domingo.

Expone en su nota que Venezuela tiene “la inflación más alta del planeta”; Caracas ser “la ciudad más violenta del mundo”, y opina que parecería Maduro “estaría cerrando todos los caminos para una resolución pacífica de la crisis” en Venezuela.

“Podría haber cientos de miles, tal vez millones de venezolanos pidiendo asilo en los países vecinos, afirman. Ya hay más de 1.5 millones de personas que han abandonado el país desde que el difunto presidente Hugo Chávez comenzó a destruir a Venezuela en 1999, según un estudio del 2014 de la Universidad Central de Venezuela”, escribió Oppenheimer.

El drama se complica

Si bien es un problema emigrar, y que nadie te esté esperando, es un problema mayor cuando son los oficiales de inmigración quienes están dispuestos a oírte.

Este sábado, la organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX) sostuvo una reunión para articular a la comunidad venezolana del estado de la Florida, la ayuda para más de 20 venezolanos detenidos en la cárcel de inmigración del condado de Broward, al norte de Miami.

La detención se habría producido cuando los venezolanos, al llegar con visas de turistas, contestaron afirmativamente a la pregunta de los funcionarios de inmigración si sentían temor de regresar a Venezuela.

La pregunta, que no es precisamente la que hacen los funcionarios, es quién no se siente atemorizado cuando regresa a Venezuela con la crisis económica y de inseguridad.

Para el venezolano José Colina, presidente de VEPPEX, esta situación migratoria última, con más de 20 detenidos a espera de juicio, habría ocurrido por falta del manejo de la información necesaria.

Si un extranjero al llegar a los EEUU solicita asilo, es inmediatamente conducido a un centro de detención a la espera que su caso sea examinado. El propio Colina pasó 2 años en ese centro de detención cuando solicitó asilo hace 12 años.

Solidaridad con los venezolanos

En la Florida funcionan varias organizaciones de ayuda a los venezolanos, entre ellas VEPPEX. Adicionalmente, los venezolanos cuentan con la simpatía en su desgracia de la numerosa colonia cubana. Donde menos lo esperan, los venezolanos encuentran una mano amiga que le ayuda.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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