La artista causó un gran revuelo en esta excolonia británica al adoptar a una niña y un niño, Mercy James y David Banda, en 2006 y 2009, respectivamente.

Madonna regresa a Malaui por primera vez en dos años para ver el avance de los trabajos de una unidad de cirugía pediátrica de 50 camas en un centro de la capital económica del país, Blantyre, el Hospital Central Queen Elisabeth. El edificio comprende tres bloques operatorios, una clínica de día y la primera unidad de cuidados intensivos infantiles de todo el país.

El acceso a cuidados hospitalarios es insuficiente en Malaui, donde el 40% de sus 15 millones de habitantes viven por debajo del umbral de la pobreza.

El país es muy dependiente de la ayuda exterior y el sida ha dejado cerca de un millón de huérfanos.

La actual unidad de cuidados intensivos del hospital, que debe ofrecer servicio a 600.000 personas, solo tiene cuatro camas.

En el pasado, Madonna declaró que Malaui era un lugar “especial” para ella, por ser el país en el que había adoptado a sus hijos. Pero su entusiasmo no siempre ha sido recíproco: en 2013, la presidenta de la época, Joyce Banda, le reprochó su actitud de prepotencia con las autoridades y sus exigencias de trato VIP y criticó que se jactarse exageradamente de su generosidad con Malaui.

Pero Banda dejó el cargo en 2014 y su sucesor, Peter Mutharika, ha hecho todo lo posible por mejorar la relación con la artista y en el último viaje de la cantante, aseguró que su gobierno le estaba muy “agradecido” por la “pasión” de Madonna por ese país.