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La electricidad que dejan de usar en el trabajo por reducción de horas, la utilizarán en sus hogares

La electricidad que dejan de usar en el trabajo por reducción de horas, la utilizarán en sus hogares


Casi al final de una entrevista que duró 48 minutos realizada por el diario EL IMPULSO a Mario Briceño, secretario general encargado del sindicato eléctrico en Lara, un detalle llamó la atención: la suspensión a las 6:00 de la tarde de un encuentro deportivo por parte de trabajadores de Corpoelec Lara, en el Club el Kilovatico, sector Carabalí, a causa de la oscuridad reinante en el lugar por falta de luminarias.

El episodio ocurrido el jueves 30 de abril, alusivo al Día del Trabajador, contado por Briceño, deja una estela de interpretaciones para quienes denuncian las insuficiencias del servicio eléctrico en Venezuela, por cuanto lo sufren y viven.

Planificación e inversión

La situación actual del sistema eléctrico en Venezuela es coyuntural, derivado de la desinversión, la cual se traduce en la no activación de plantas necesarias ni en la generación suficiente para resolver el problema en el país, donde quien más sufre es el pueblo, los trabajadores y la misma empresa Corpoelec porque no puede solventar.

La anterior afirmación la hizo Mario Briceño, secretario general encargado del sindicato eléctrico en Lara, y agregó que esta crisis se presentó en el 2002, 2009, 2012, 2014 y ahora en 2015, ¿Y cuál es la respuesta? Racionamiento, exhortar a la población para que baje el consumo y recomendarle a las empresas que instalen plantas puntuales para desconectarlos del sistema.

Criticó que el Gobierno haya planteado reducir los horarios en algunas dependencias de la administración pública para de esta manera disminuir el consumo de energía en este sector, cuando sabe que el área de más consumo es el residencial.

“Si yo envío para sus casas más temprano de lo acostumbrado a todo el personal de las alcaldías, de las gobernaciones y otras instituciones públicas aumentará el consumo en las zonas residenciales del país, y por lo tanto no se obtiene ningún beneficio”, señaló.

Además, se le pide a la gente que no encienda el aire acondicionado, en medio de una ola de calor que casi supera los 40 grados.

Reflexionó que en la empresa Corpoelec se ha perdido la razón por la cual nosotros debemos mejorar cada año. Hay planes de estudios, de desarrollo adelantados sobre cuáles son los puntos medulares que se tienen que desarrollar.

Aseguró que la falta de planificación y que no se instale una verdadera generación eléctrica en Venezuela constituye un severo retroceso en materia de energía para el país.

Plantas en decadencia

En el caso de Lara, Briceño se refirió al estado en las cuales se encuentran las diversas plantas instaladas tanto en Iribarren, Palavecino como en Torres.

Dijo que en la planta Argimiro Gabaldón, en Palavecino, hay 3 turbinas de 40 megavatios cada una que le generan al estado Lara menos de 120 megavatios porque no trabajan a su máxima capacidad, debido al nulo mantenimiento preventivo y a duras penas correctivo.

“Hay que desmantelar una máquina de 40 megavatios para poner a funcionar otra que no queda en óptimas condiciones y se debe poner a operar en máximo 30 megavatios”, señaló.

Lamentó que desde el año 2002 no se haya podido desarrollar una cuarta máquina en esta planta, igualmente de 40 megavatios.

Recordó que los estudios técnicos en la “mal llamada cuarta República” buscaban que se generara la máxima energía para desconectarse del sistema Guri en un 80%, con la idea de depender de esta en un 20%, de   desatarse una crisis como la planteada actualmente.

Además, no se culminaron los estudios que se hacían en Argimiro Gabaldón para la instalación de una planta polígono de 300 megavatios para Lara, siendo la demanda máxima en ese entonces de 360 megavatios, lo que hubiese quedado todavía para exportarle electricidad al estado Yaracuy.

En proyectó quedó recuperar Planta III, en la que actualmente se colocan dos turbinas que inicialmente se dijo serían de 100 megavatios, pero resulta que cada una es de 50 megavatios y pudieran generar apenas 40 por tratarse de equipos usados.

Igualmente se planificó recuperar Planta II, que posee 6 turbinas de 8 a 15 megavatios.

Se planeó para Carora, municipio Torres, instalar una turbina de 20 megavatios, porque esa localidad consume alrededor de 80 megavatios, sin embargo, misteriosamente se extravió una máquina de 5 megavatios en esa ciudad durante una presunta reparación a la que debía ser sometido este equipo, no sin antes desmantelarlo, siendo los presuntos responsables personas contratadas por la empresa.

Desinversión en equipos

Puntualizó Briceño que Corpoelec carece de equipos para las comunidades, pero en el caso de la urbanización Alí Primera se colocaron postes, luminarias, crucetas, cables, transformadores, es decir, todo el sistema eléctrico como parte de un compromiso político del Estado, “pero no puede haber sólo para este compromiso y nada para el servicio y calidad de atención que merece el resto del país”.

Otro punto es que hay cajas de recaudación cerradas porque no se compran las cintas de las validadoras para la entrega del ticket al público que paga el servicio eléctrico.

Sin resolver pasados los 100 días

Jesse Chacón no ha resuelto el problema eléctrico ni el laboral, porque desde el 2009 no discute una convención colectiva, y los apagones persisten, después de los 100 días que él mismo se dio de plazo para optimizar el servicio, o de lo contrario renunciaría al cargo en el Ministerio de Energía, concluyó.

Almacenes vacíos

Mario Briceño, secretario general encargado del sindicato eléctrico en Lara, informó que Corpoelec tiene los almacenes vacíos. Además, se perdieron en la administración pasada del Uso Racional y Eficiente de la Energía Eléctrica (UREE) 150 mil bombillos, sin conocerse de responsables.

Ahora trajeron 70 mil bombillos ahorradores, de los cuales se llevaron 30 mil para Cabudare y 50 mil para Yaracuy, dejando a Lara sin este producto, como castigo por la denuncia de la pérdida de 70.480 bombillos en un depósito de Corpoelec en Carora

Deploró que en los tres últimos puentes (días no laborables) se extraviaron 22 aires acondicionados que cuestan alrededor de 55 mil bolívares cada uno, equipos que forman parte de una gran compra para el reemplazo de todos los aires acondicionados de las oficinas de Corpoelec en Lara.

Denunció el hurto de más de 2.000 cauchos y unas 15 baterías para vehículos en lo que va de año del servicio generales en la Zona Industrial, y tampoco hay detenidos.

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