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La gente cambió la colas de los mercados por las colas de las firmas

La gente cambió la colas de los mercados por las colas de las firmas


Para los venezolanos, incluyendo a los afectos del gobierno, no ha sido una sorpresa la masiva respuesta que ha tenido el llamado de la oposición para la primera etapa de recolección de firmas pro-revocatorio.

Acostumbrados a hacer colas para todo, a los venezolanos no les costó mucho hacer colas para pedir el inicio de un proceso revocatorio que acabe con la presidencia de Nicolás Maduro, y todo su gobierno.

De acuerdo a los requisitos del Consejo Nacional Electoral (CNE), los solicitantes del revocatorio deben recoger firmas en un número del 1% de los electores. Eso representa poco más de 197 mil firmas.

En una segunda etapa, los solicitantes deberán aportar firmas por un 20% de los electores. Lo que representa 3 millones 940 mil firmas.

Ante las presiones de la oposición y la calle, y ante la amenaza de marchas en todas las ciudades del país hacia las oficinas del CNE, el ente comicial debió de romper el silencio administrativo que utilizaba como estrategia. Se vio obligado el día martes a entregar las planillas oficiales para la recolección de firmas.

En cuestión de pocas horas, la oposición transformó el esfuerzo de estas marchas en centros de recolección de firmas.

El miércoles, las largas colas que se organizaron para recoger firmas, comenzaron a competir con ventajas con la colas de los supermercados y farmacias.

En algunas poblaciones, los ciudadanos primero fueron a firmas, y luego se incorporaron a las ya usuales colas del racionamiento alimenticio.

Según los cómputos preliminares de la Mesa de la Unidad Democrática, la jornada del miércoles habría logrado 780 mil firmas. Casi 4 veces la cantidad requerida por el CNE.

Sin embargo, este jueves las colas en los puntos de recolección de firmas seguían al mismo ritmo del día miércoles. Con lo que se puede estimar que pudieran pasar del millón las firmas recogidas.

En el calendario fijado por el CNE, se fijaban 30 días para recoger las 197 mil firmas. La oposición, se había trazado la meta de entregarlas el próximo lunes 2 de mayo. Lo que acortará el lapso de tiempo para la realización del referéndum revocatorio.

Corriendo la arruga

La estrategia del gobierno, y así lo hizo en el 2004, ha sido “correr la arruga”. Lo que no es otra cosa que ir alargando las etapas del proceso en búsqueda de un momento favorable para el gobierno.

Esta estrategia, parecería que en esta ocasión no dará los frutos que el gobierno espera. Desde el 6 de diciembre, cuando perdieron estrepitosamente las elecciones parlamentarias, se han empeorado los factores que empujaron a los venezolanos a votar por los candidatos de la oposición.

Pareciera que el gobierno y sus asesores todavía no han tenido la lectura correcta de los resultados electores. No sabrían que piensan y aspiran los venezolanos; y lo más importante, que querrían hacer para cambiar las cosas en el país.

Con la calle caliente

Los tres problemas que acogotan al venezolano son la inseguridad, la carestía y la escasez de los productos básicos.

A estos tres problemas, se le sumó el racionamiento eléctrico. Combo que vino a agudizarse en momentos en que el gobierno, a través del CNE, comenzaron a hacerse los locos y no entregar el formato de las planillas para recoger las firmas.

Los anuncios y contra anuncios del gobierno, sobre el plan de racionamiento eléctrico, fue la chispa que este lunes 25 de abril condujo a las mayores protestas callejeras vistas en el país desde febrero del 2014.

Si bien empezó el lunes en Maracaibo, el reguero se fue extendiendo por todo el país hasta alcanzar más de una docena de estados.

En el Zulia, hubo sectores que estuvieron cerca de 24 horas sin servicio eléctrico. Los manifestantes, con pancartas y a viva voz, reclamaban porqué a ellos y no a Caracas.

Este último reclamo, porque se había anunciado unos días antes que el plan de racionamiento no sería aplicado a la capital de la República.

Un respiro

A pesar que el gobierno no quería que se recogieran las firmas todavía, en su estrategia de torpedear el revocatorio, la recolección de firmas del miércoles sirvió para drenar el malestar de la gente que se había volcado a las calles.

Este aparente respiro que ganó el gobierno, no debería nublarle la visión. Las semillas de la insatisfacción ciudadana siguen germinando en la gente y echando raíces en las calles venezolanas.

Si el gobierno no hace nada para garantizar la seguridad alimentaria, el suministro de medicamentos, la seguridad personal y el servicio eléctrico, lo más probable es que los brotes de protestas vuelvan a las calles, con más fuerza y en un número mayor de localidades.

Con el proceso de las firmas, es verdad que se calmó un poco la gente, pero también con las firmas la gente se siente con más fuerza ante un gobierno debilitado por su incompetencia. Si el gobierno se equivoca en la interpretación del momento, esa gente regresará a las calles.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

 

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