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“La libertad de expresión es un derecho de todos” por Pedro Vicente Castro Guillen

“La libertad de expresión es un derecho de todos” por Pedro Vicente Castro Guillen


Pedro Vicente Castro Guillen/@pedrovcastrog.

 

Esto es lo universal, la aclaración del alcance de la libertad de expresión es estúpida. Claro, si no viviéramos al interior de la vorágine de la destrucción chavista del país. Qué es lo que está pasando con los medios de comunicación que están al alcance de la oposición, que son fundamentalmente las REDES SOCIALES. Vemos que hay una defensa irrestricta de todos de la libertad de expresión, de la pluralidad y diversidad de pensamiento, pero resulta que tanto respeto y tolerancia desfallece en cuanto alguien tropieza en las redes con un criterio (una formulación política) con el que no está de acuerdo, ahí desaparece lo tolerancia el pensamiento plural, esos nos pasa a todos, no se trata de señalar a unos contra otros o a otros contra unos. Esta situación es cada vez más generalizada.

Entonces comenzamos a tramitar nuestras diferencias con altisonancia y comentarios inapropiados de intolerancia. Donde no se comprende que los diferentes grupos y actores de la oposición por su carácter democráticos tienen políticas diferentes, ese es el pluralismo, posiciones con las cuales se pueden estar o no de acuerdo, pero son posiciones políticas, no se trata de nada más que eso, no es negociación con el régimen, abandono de los objetivos democráticos, son políticas.

Y por el otro lado, no se puede pretender que los ciudadanos que se expresan en las redes acepten de manera acrítica y perruna políticas que no les gustan, con las que no están de acuerdo, tiene igual y perfecto derecho que los otros que formulan política a estar o no estar de acuerdo y a expresarse. Lo que uno y otro lado no tienen derecho es a la descalificación y al insulto. La deliberación democrática exige, en primer lugar, que los participan en un conflicto político agonal (diferente de contencioso o entre enemigos) respeten ambos sus posiciones como políticas, resultado de la diversidad de visiones, porque es a todo evento impertinente querer adjudicarse ser dueño de la verdad y porque esta situación terrible nos afecta a todos.

Estamos observando que nos gustan las redes sólo cuando nos cubren de incienso, cuando el botafumeiro nos favorece y nos hace ver hermosos, ahí son buenas, pero cuando rasguña nuestro narcisismo entramos en cólera. Lo que todos: partidos y ciudadanos tenemos que entender, es que las redes sociales son nuestro más importante aliado, es en esa Ágora donde podemos discutir y alcanzar los consensos para lograr el fin deseado por todos, que no es otro que salir del régimen del socialismo en el siglo xxi. Las redes es un activo demasiado importante para los ciudadanos, para alcanzar la libertad, que nos hacemos mucho daño si la emponzoñamos con maledicencias, insultos, groserías, etc., que la debilitarían para el debate de las ideas, para las propuestas constructivas. Es por ello que es importante morigerar nuestros egos, abandonar los pleitos mellizales, lo que planteaba Freud no dejarse ganar por el narcisismo de las pequeñas diferencias.

Permítanme ir un poco más lejos, la política y por ende en los partidos políticos no pueden estar conformados por Arcángeles, Ángeles y Serafines, porque de nuevo siguiendo a Freud, la política es inconsciente, está hecha de fantasías, sueños , ambición de poder, y nuestros políticos son seres humanos, entes de carne y hueso igualitos que los otros mortales, entonces no les podemos exigir actitudes celestiales porque comienzan las incomprensiones: cuando los vemos demasiado decentes y creyentes en que se puede hablar con la banda de los siete entonces ya nos parecen bolsas y cuando los vemos que ambicionan la presidencia entonces nos comienzan a parecer unos bichos. Así no se puede. Por lo que debemos entender que la política es el arte de administrar situaciones y que con lo que siempre nos vamos a tropezar es que políticos los hay de diversas denominaciones, que siempre los vamos a encontrar en algún punto entre lo angélico y lo demoniaco, no hay de otra.

De nuevo podemos recurrir al genio de Freud quien planteaba que la política es del registro de lo imposible, y son los políticos los pueden operar en ese lugar siempre incomodo y frágil. A los ciudadanos nos toca, no tolerarlos, sino ayudarlos a mantenerse en la senda de la democracia que no es otra que la de construir los grandes consensos sobre los que se sostiene la institucionalidad democrática que sirve de fundamento al desarrollo económico, social y cultural.

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