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La misión imposible de conseguir carne en Venezuela

La misión imposible de conseguir carne en Venezuela


“¡Aquí no se come carne, ni aquí, ni aquí tampoco!” La frase de un juego infantil tradicional venezolano refleja la realidad que enfrentan muchos de los venezolanos que ahora también sufren escasez de carne. 

Aymara Lorenzo Ferrigni / Caracas, Venezuela

Luis Berríos es uno de ellos. Tiene 34 años y trabaja en el área aduanal, y ha tenido que salir de su trabajo por carne.

“Llevo tres días buscando carne”, dice al entrar en la carnicería de Miguel Simón en el este de Caracas. Es la cuarta que visita en la mañana.

“Tengo casi tres semanas sin comer carne porque no consigo y mi hijo de dos años comienza ya a comer carne. Cuando uno tiene hijos hace lo que sea necesario por alimentarlos”, dice con pesadumbre.

Berríos tiene la mitad de su vida bajo el gobierno chavista. Jamás imaginó que su realidad estaría tan cerca a la de Cuba, donde los ciudadanos no tienen acceso a la carne de res, que es considerada un artículo de lujo.

“No tengo esperanza de que esto cambie ni a corto ni a mediano plazo”, dice Berríos.

“Tengo esperanza de conseguir carne, de poder comprar lo que quiera, de no tener que hacer cola. Creo que todos los venezolanos nos merecemos eso, vivir bien. No merecemos estar en esta zozobra”.

El carnicero responde a Berríos que puede anotar su pedido en una lista y esperar cinco días a ver si le llega algo de carne.

En otras carnicerías hay carteles pegados en la nevera en los que se explica a los clientes que no ofrecen carne porque no pueden venderla a pérdida y por el “terror” a ser multados por despacharla a un precio superior al fijado por el gobierno.

Ese el mismo temor que confiesa Simón.

“Ahora trabajo con la reja abajo y a media luz porque tengo miedo de que venga algún funcionario del gobierno a sancionarme porque vendo la carne a un precio con el que pueda ganarle algo. De lo contrario tendría que cerrar”, explica Simón quien acaba de recibir un aumento del triple de lo que paga por el local que arrienda desde hace 28 años.

En febrero pasado el gobierno del presidente Nicolás Maduro fijó el precio del kilo de carne de primera en el equivalente a $1,13 dólares.

Pero Simón la compra picada en pedazos a $4 dólares por kilo, que luego vende en el equivalente a $4,07 dólares. Su ganancia es de menos de 10 centavos de dólar por kilo.

“Ellos [el gobierno] saben que la carne no puede venderse a $1,13 dólares por kilo. El mismo gobierno echó a perder la ganadería. La solución no es atacar a quienes están trabajando”, replica Simón.

En toda Venezuela se han visto afectadas por la escasez de carne unas 6.500 carnicerías que tienen sus neveras vacías. Según la Asociación Venezolana de Frigoríficos, al mes de abril de 2015 la oferta de carne ha disminuido un 74%.

Venezuela dejó de ser un país exportador de carne y autoabastecedor de su mercado después de sufrir una política de intervención y expropiación de tierras, y de controles estrictos de precios que iniciaron en 2013.

El gobierno importa más del 50% de la carne que se consume, según la Federación Nacional de Ganaderos, pero la escasez de divisas que enfrenta el gobierno le ha impedido continuar su política de importación de carne con precio subsidiado a Bs.6,30 bolívares por dólar.

Berríos prefiere apostar a su suerte y no se anota en la lista que le ofrece Simón. Sale de la carnicería a seguir buscando carne para él y su familia, quizás, aferrado a esa convicción de que los venezolanos merecen una vida mejor.

VOAnoticias.com

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