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“La muerte está ganando la batalla”, por Henrique Capriles Radonski

“La muerte está ganando la batalla”, por Henrique Capriles Radonski


Henrique Capriles Radonski

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A los venezolanos solo circo, es la orden que emana del palacio de Miraflores, al mejor estilo de los gobernantes de la antigua Roma, quienes, con “pan y circo”, mantenían ocupado al pueblo a cambio de sumisión, obediencia, y para sosegar y distraer a los ciudadanos de los asuntos turbios o complicados. ¿Del pan? El gobierno de Nicolás nunca se ha ocupado, ni se ocupará del pan de los venezolanos. En cuanto al circo, debemos reconocer que han sido efectivamente creativos a la hora de hacer circo.

Esa precisamente ha sido la estrategia para intentar tapar la ineficiencia, el caos y el fracaso. Bastante circo para esconder tanta desatención. Delimitar la información y censurar los medios de comunicación, para que los venezolanos no sepamos como hoy, en la Venezuela del siglo XXI, con un barril de petróleo sobre los 100 dólares, el gobierno esté poniendo los Santos Oleos no solo al sistema de salud nacional, sino a cientos de venezolanos, que comenzaron a fallecer por enfermedades fáciles de tratar.

Cómo va a ser diferente si casi todo lo que hace falta para curar no se consigue en nuestra Venezuela: desde medicamentos e insumos tan simples como una aspirina, agujas o jeringas, hasta parafina utilizada en las biopsias para diagnosticar cáncer, las drogas para tratarlo, retrovirales para pacientes con VIH, equipos e insumos médicos para las intervenciones quirúrgicas y material utilizado para los rayos X o hacer resonancias magnéticas.

Recordemos que es el gobierno el que controla los dólares necesarios para comprar suministros médicos y simplemente no hay suficientes divisas disponibles, porque se las robaron. ¿Las consecuencias en el sector salud? Faltas absolutas hasta en 85% de los equipos e insumos de salud y escasez de medicamentos que supera el 60% en todo el país.

Hoy la vida de miles de pacientes, como la de Carmen, una joven de apenas 19 años con una extraña enfermedad, dependen precisamente de esos medicamentos, como la Inmunoglobulina, que no se consiguen. Ella al igual que legiones de venezolanos enfermos de todo el país, es ignorada por quienes hoy gobiernan a nuestra Venezuela.

Nuestro pueblo tiene que saber también que lo que cobran los hermanos Castro por cada médico de esa nación que envían a nuestra Venezuela, aquí se les pudiera pagar a 25 médicos generales que trabajen en las emergencias de un hospital o a 20 cirujanos especialistas. Este gobierno, además ha expulsado del país a 25 mil galenos en 4 años. Nada más en lo que va de 2014, el 60% de las promociones de médicos, egresados de las universidades públicas, se fueron.

Probablemente muchos venezolanos se pregunten si quienes gobiernan nuestro país, ¿sabrán de los 400 pacientes del Hospital Universitario de Caracas, que esperan por sus cirugías o de las 31 venezolanas con cáncer de mama que aguardan para que les extirpen sus tumores en el Hospital Central de Maracay? ¿Estarán al tanto que se han dejado de colocar, nada más en Maracaibo durante los últimos 5 meses, 750 marcapasos al mismo número de pacientes porque no hay? ¿Tendrán conocimiento que en la Maternidad Concepción Palacios, que llegó a atender más de 100 partos diarios hasta hace unos años, ahora sólo recibe entre 15 y 20 mujeres?

¿Habrán visto a los pacientes que salieron a la calle en sus sillas de rueda y cama, exigiendo atención al gobierno? ¿Estarán al tanto de las largas colas que el pueblo debe hacer para obtener una cita médica, que se verifica 5, 6 y hasta 8 ó 10 meses después? ¿Habrán oído de las más de 900 amputacionesde miembros inferiores que se realizaron en los hospitales venezolanos por falta de “stents” periféricos?

Estamos seguros que lo saben, pero se hacen la vista gorda, como bien lo hizo la Defensora del Pueblo, quien magistralmente tuvo la desfachatez de catalogar como una exageración declarar la emergencia humanitaria en nuestro país, por la crisis en el sector salud. Gobiernan sobre la miseria. Es muy fácil hacer declaraciones a la ligera y sobre la base del desconocimiento y el desprecio a la vida de nuestro pueblo.

¿Sabrá esa señora, Nicolás y los Ministros para la Salud y la Felicidad Suprema del Pueblo lo que sienten esos venezolanos y sus familias? Cuánta indolencia y desprecio hacia quienes han condenado a muerte. Queremos recordarle a la Defensora del Pueblo que la salud es la angustia asistencial primordial del ser humano. Pero eso es difícil de entender para quienes no tienen don de gente y actúan como operadores políticos de este impopular gobierno.

Han retrocedido a nuestro país a la medicina de hace 40 años. Están amputando y acabando con la vida de los venezolanos, por eso es momento que nuestro pueblo abra los ojos. Los venezolanos no tenemos que resignarnos ni acostumbrarnos a vivir al borde de la tragedia. Tenemos que impedir que la muerte siga ganando la batalla.

Debemos entender que nadie es ajeno a esa realidad. Que no tenemos que vivir en carne propia una experiencia como la de Carmen y su familia, para de una vez por todas, entender que las cosas en nuestro país no están bien. Que este gobierno fracasó y que es necesario unirnos para impulsar un cambio de modelo que nos permita ofrecer a los venezolanos salud con calidad. Vamos que sí podemos. Unión más que nunca para que tengamos un país mejor para todos. ¡Que Dios bendiga a Venezuela!

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