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“La prueba del fracaso”, por Richard Casanova

“La prueba del fracaso”, por Richard Casanova


Por Richard Casanova (*)

 

 

Cuando un grupo de jóvenes que luchaban contra la dictadura de Fulgencio Batista protagonizó -un 26 de Julio de 1953- el heroico asalto al Cuartel Moncada, el pueblo cubano no podía imaginar la desgracia en ciernes sobre esa hermosa isla.  Igualmente, en la Venezuela de 1998 tampoco era posible imaginarse que en nuestro país se llegaría a imponer una atrocidad como la Tarjeta de Racionamiento, pero ahora el régimen cubano-militar nos limitará el acceso a alimentos, algo que pronto se extenderá a otros bienes y servicios.

Para el pueblo cubano el remedio fue peor que la enfermedad: nunca llegó la anhelada vida en democracia y su calidad de vida se deterioró gravemente como consecuencia de la destrucción del aparato productivo.  En efecto, cuando la revolución cubana llegó al poder, esa pequeña isla caribeña aportaba el 20,57%  (6.038.559 toneladas anuales) de la producción mundial de azúcar y además tenía una imponente presencia en el mercado internacional, exportando otros rubros como tabaco y remolacha. ¿Acaso Cuba produce media tonelada de azúcar hoy?  Ni hablemos de los ingresos por concepto de turismo antes y ahora. Más de medio siglo de “revolución” solo ha servido para oprimir al pueblo cubano y ahogar su existencia en ese océano de calamidades y grandes penurias que algunos llaman “el mar de la felicidad”.

Sin lugar a dudas, la élite cubana que hoy gobierna en Venezuela tiene un amplio prontuario en materia de violación de DDHH y ha acumulado una vasta experiencia que le permite destruir cualquier economía, por próspera que ésta sea.  Por ejemplo, no es fácil quebrar a PDVSA, se necesita ser muy inepto e inmensamente corrupto para arruinar a una empresa que producía casi 3.5 Millones de Barriles al día, máxime con los elevados precios del petróleo en el mercado internacional.  El régimen cubano-militar ha dilapidado y se ha robado una colosal fortuna, mientras el país se ha empobrecido y se encuentra al borde del colapso.   Que ahora impongan una Tarjeta de Racionamiento –así la disfracen- es una prueba irrefutable del fracaso del modelo y de la “revolución”, como ellos han llamado a este grotesco saqueo de las arcas de la Nación.  Obviamente, la galopante corrupción convertirá a este sistema biométrico de represión alimenticia en una nueva alcabala para los consumidores.

Hoy Nicolás Maduro y Diosdado Cabello son el rostro de un gobierno hambreador. Atrás quedaron aquellos tiempos en que los venezolanos podíamos comprar lo que queríamos y encontrábamos en los anaqueles diversas marcas de todos los productos. Con la Tarjeta de Racionamiento queda en evidencia –una vez más- la incompetencia del gobierno para abordar la honda crisis que ha generado. Esta humillante forma de racionar los alimentos a la población es el corolario del “exitoso modelo económico” que mencionaba Rafael Ramírez. ¡Es la guinda de la torta, pues! En ninguna “gran potencia” hay que dejar la huella digital para comprar el rollo de papel tualé que “le corresponde” este mes.  El fracaso se hace inocultable.

Twitter: @richcasanova

(*) Dirigente progresista / Vicepresidente de ANR del Colegio de Ingenieros de Vzla.

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