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Las claves del “bachaqueo”: de los anaqueles a los manteles

Las claves del “bachaqueo”: de los anaqueles a los manteles


Ha surgido un rol visto como un mal necesario que aporta cierto alivio, entre calamidades, pobreza y altísimos precios. Ante una escasez en alza que se acompaña de controles para la venta, el consumidor opta por pagar más para no ver vacía su mesa ni fracturada su rutina familiar elemental: el aseo personal, por citar un caso

“No puedo dejar de ir al trabajo, ni dejar de cuidar a mis hijos, por ir a comprar un paquete de pañales”. “Los días que me toca por mi número de cédula, no hay leche, pero siempre consigo harina de maíz y como ya tengo, se me daña a veces”. “Veo como la gente saca del automercado papel higiénico y me da impotencia, porque ese día no me toca y han pasado semanas y no he podido comprar ni un paquete”. “No tuve más remedio que ir a los buhoneros, a los bachaqueros, a resolver mi problema, pagando más, no me quedó de otra”.

Las anteriores son frases comunes en el país y que reflejan la angustia de los consumidores, con bolsillos golpeados y con menos calidad de vida. En Caracas, la capital del país, el desabastecimiento de productos en comercios se ubicó en 60,7%, pico histórico, según refiere la firma encuestadora Datanálisis, en su más reciente sondeo sobre desabastecimiento. Esto quiere decir que no se consigue cotidianamente el 60,7% de productos esenciales en anaqueles de la principal urbe de la nación. En el interior del país, la realidad podría ser más dura aún, según testimonios de ciudadanos en redes sociales.

Surge en sectores humildes de la población un rol propio del modelo socialista impuesto por el régimen. Nos referimos al buhonero que revende lo que compró al precio regulado, bautizado con el término “bachaquero”. A continuación, veremos algunas claves para entender el fenómeno.

Conozca cómo, no importa lo temprano que se comience a hacer la cola ni las horas que tarde en ella, usted posiblemente no podrá verlo en el establecimiento de su preferencia, pues ya algunos de estos insumos saltan directo al mantel de la economía informal. Además, descubra que estas prácticas son propias de modelos ya descritos en abundante literatura sobre políticas fracasadas, aplicadas en otras naciones.

Clave 1: El bachaqueo como mecanismo que libera presión

“Para mayo, se arrojó que en 95% de los establecimientos no había aceite de maíz, en 94% no había aceite mezcla vegetal, en 84 % no había café, en 84 % no había harina, en 84 por ciento no había leche. 64 % no tenía carne de res. Esto nos deja 13 productos en escasez grave”, destacó Luis Vicente León, director de Datanálisis.

Pero aclaremos, de alguna forma, el producto llega a la mesa, al baño o a la oficina del ciudadano común. “No significa que no haya carne en el 64 por ciento de los hogares, ni que no haya aceite en el 94%. Eso significa que no hay en el anaquel, en el comercio. Porque cuando vamos a hogares, el desabastecimiento es menor. Cuando vamos a hogares, el promedio de escasez es 24%, que ya es alto, es un desabastecimiento severo, pero no es ni la sombra”, indica el analista.

“¿A qué se debe entonces que mientras hay un desabastecimiento brutal en los anaqueles, de 60,7% en Caracas para mayo, la cifra baje a un igualmente preocupante 24% en los hogares. A dos cosas: a los inventarios –producto de esas compras de más que se hacen para prever que “no nos falte” y al “mercado negro”, provisto, principalmente por la modalidad tan mentada actualmente: “el bachaqueo”.

Venezuela atraviesa un abastecimiento informal a precios disparados, vital para la explicación de “la estabilización social”, pues de no existir, el malestar social sería aún superior. Con tal escasez en anaqueles, algunos se preguntan por qué no explota el país con esos números y he acá la perspectiva del bachaqueo como mal necesario: “Porque esos números no son los números de la gente, son los números en el comercio, en los anaqueles. Esto es un tema que se convierte en inflación en la población, porque la gente lo que está haciendo es pagar más, es decir, se paga más porque compra en el mercado negro, o porque compra tras horas de cola”, destaca Luis Vicente León.

Clave 2: El producto a veces no llega al anaquel, sino que salta directo al mantel

“Mi familia y yo tenemos no tenemos un método en particular. Sencillamente, nos ubicamos en diversas zonas de Caracas y siempre hacemos las colas por horas para comprar los productos regulados, no es fácil. Otros tienen otros caminos, pues se ponen de acuerdo y lo compran un poco más caro al precio regulado, antes de que los monten dentro del comercio”, señala una bachaquera bajo el anonimato.

No se salva de la escasez la red de alimentos del Gobierno: en Mercal, para la medición de mayo, la escasez fue de 80 por ciento; seguido por el desabastecimiento registrado en bodegas y abastos: 75,5%.

Genera impacto moral, pero no sorpresa para el lector, conocer que el canal de distribución con menos nivel de escasez fue el informal, compuesto por buhoneros. En este, se ubicó en 38,7 %. Allí se consiguen productos, no todos, pero se consiguen. La razón de esta ecuación, es que los productos regulados que se encuentran a través de este canal responden a una realidad de precios distinta. Son los que han sido adquiridos  al precio regulado para ser revendidos a niveles que varían de acuerdo con otras reglas: se expenden a un precio que puede ser 500% más alto, siempre y cuando alguien, en su precariedad y desesperación, esté dispuesto a comprarlo.

El director de Datanálisis, Luis Vicente León, tiene una explicación para entender por qué Mercal,  es el que tiene mayor nivel de escasez en anaqueles.  “Mercal ha sido atacado por los bachaqueros: “Porque como tú tienes una concentración de productos, además obligado, ¿qué termina ocurriendo?, que al bachaquero le resulta más eficiente ir a Mercal, porque puede conseguir cuatro o cinco cosas, mientras que si hace una cola en un supermercado normal, a lo mejor consigues azúcar ese día, pero más nada. Entonces, la cola en Mercal, es más eficiente para un bachaquero”.

También explica la razón de que se tenga menor existencia de productos en anaqueles de bodegas y abastos, que en los manteles de la economía informal. “Porque los bodegueros chiquitos obtienen el producto y lo revenden en los canales informales. Por lo tanto no los consigues en la bodega tradicional. Si le tocas la puerta a la señora del ranchito, te vende lo que tiene en el ranchito y no lo que tiene en la bodega. Y te lo va a vender entre cinco y diez veces más caro en el mercado negro”.

Clave 3: Bachaqueo… nada nuevo en modelos económicos fracasados

La primera razón de la crisis que se consigue, es teórica, señala León: “El control de cambio, el control de precios, las expropiaciones, las intervenciones, la competencia desleal del Estado importando, las intervenciones y la hostilidad del sector público al sector privado, son las razones que explican de manera inicial el problema de escasez. Vas conseguir mil libros que te expliquen por qué el control no funcionó en China, Rusia, Alemania Oriental, Cuba; pero no encontrarás uno que explique que fue una experiencia exitosa en alguna parte del mundo”.

Según refiere el experto, en el país se tiene un tipo de cambio múltiple, con demanda infinita en todos los tipos de cambio oficial. “Entra la ineficiencia y la corrupción en el reparto, porque existe otro tipo de cambio, el negro, que genera la distorsión básica, que es que todo es barato en comparación al precio al que puedo vender en el mercado negro. Por lo tanto, tengo lo que la economía llama ‘arbitraje’ y nosotros en Venezuela llamamos ‘bachaqueo’. ‘Bachaqueo’ de dólares, de comida, de gasolina, de respuestos, de lo que sea, porque hoy se bachaquea todo”.

El arbitraje, término técnico del bachaqueo, no es otra cosa que “el estímulo a comprar cualquier cosa barata, y voltearse, discriminar en el mercado y venderlo más caro en otro mercado, que no tiene acceso al mercado en el que yo compré barato”, aclara León.

En Venezuela, no tener acceso al mercado en el que un bachaquero compró barato, es sencillamente no tener tiempo para hacer una cola de horas por mantener la rutina laboral; es que no coincida el número de la cédula que se porta  con el del día en el cual llegó el producto anhelado al abasto; es que no se pueda vivir sin una pastilla de jabón, sin un papel higiénico a la mano en el momento preciso. Es que cuando se nos acabó algo en casa, debamos, a la desesperada, pagar cualquier monto para poder hallarlo oportunamente. Se trata, en suma, de apelar a un bachaquero para poder seguir habitando en medio de los resultados desastrosos de la política económica del Gobierno.

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Prensa Unidad Venezuela

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