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“Libertad de prensa y libertad de manifestación son signos de una sociedad saludable”

“Libertad de prensa y libertad de manifestación son signos de una sociedad saludable”


Rolando Gómez portavoz del Consejo de Derechos Humanos de la ONU habló sobre el Examen Periódico Universal, en el que fue evaluada Venezuela junto a otras 11 naciones la semana pasada. Dijo que el Alto Comisionado es consciente de que es muy difícil llevar las palabras a la acción: “Este es un proceso que está en manos de los Estados y está en sus manos cumplir las promesas que asumen voluntariamente”. Considera que la labor de los periodistas y de la sociedad civil es crucial para que el Estado sienta sobre sí la presión de llevar a la realidad las promesas de respetar los DD HH 

Es cauteloso al responder. Se cuida de no salirse de su rol diplomático.  Sentado en medio de uno de los salones de la sede de la Organización de Naciones Unidas en Ginebra, Rolando Gómez, portavoz del Consejo de Derechos Humanos, hace algunas consideraciones generales sobre la situación de DD HH que se vive en algunos países. No entra en detalles, ni calificativos. Evita hacer menciones sobre una nación específica y suelta una advertencia:

“Lo primero que quiero aclarar es que yo soy el portavoz del Consejo y trabajo con muchos periodistas aquí prestándoles apoyo a través del Consejo para que reciban la información que sea necesaria. Yo trabajo en la oficina del Alto Comisionado, que es mi jefe. En la oficina del Alto Comisionado hay una sección que se llama la Secretaria del Consejo, yo no trabajo para ningún Estado sino para el Consejo por lo que no represento ni hablo por ninguno de los 47 Estados que integran el Consejo sino como miembro del Secretariado. Adicionalmente quiero indicar que no puedo comentar sobre los detalles de cada país”.

Luego de esa precisión, Rolando Gómez inicia una improvisada y breve rueda de prensa con periodistas venezolanos que viajaron a Ginebra para cubrir el II Examen Periódico Universal de Venezuela, que evaluó la situación de los derechos humanos en el país.

-¿Cómo ve la oficina del Alto Comisionado que países que son miembros del Consejo de DD HH no brindan suficiente colaboración con el mecanismo, que cuando acuden al EPU rechazan o no aceptan de entrada el grueso de las recomendaciones que otros países le formulan?

-Es una enorme responsabilidad para los 47 países que integran el Consejo de DD HH el hecho de estar ahí porque por el hecho de ser miembros deberían trabajar por alcanzar los máximos estándares en DD HH. No solamente es el caso de Venezuela sino es el caso de cualquier otro Estado miembro como Cuba, Arabia Saudita, China, cualquiera. Es importante tener en cuenta que no son solo los estados del Consejo los que deben trabajar por mantener altos estándares de ddhh sino la totalidad de los estados de la ONU. El Alto Comisionado es consciente de que es muy difìcil llevar las palabras a la acción. Una cosa es comprometerse aquí a hacer determinados cambios, a aceptar determinadas recomendaciones y otra implementar y poner en marcha en el terreno estas recomendaciones. Pero el EPU es una oportunidad para mostrar los avances y retomar las promesas que se han hecho en DD HH en la ocasión anterior que es el caso de Venezuela que está enfrentando su segundo ciclo.

Es por eso que es tan importante la labor de los periodistas y de la sociedad civil. Esa labor es crucial para que el Estado sienta sobre sí una presión de llevar a la realidad esas promesas. Es como ponerle un reflector de frente al estado para que no haya manera de que los violadores y los perpretadores de abusos de los ddhh logren meter debajo de la alfombra el desastre que armen, sino que tengan una vigilancia y un control de lo que se ha hecho en DD HH.

-La atención que los medios colocan sobre los Estados es vital para persuadirlos de cumplir con sus obligaciones en materia de Derechos Humanos; pero ¿hay mecanismos oficiales que el Consejo de Derechos Humanos puede implementar para asegurarse de que los países acaten los compromisos que asumieron en el EPU?

-Esta es una pregunta recurrente. Los Derechos Humanos son un concepto abstracto, no es como el trabajo que se realiza desde el punto de vista humanitario o para el mantenimiento de la paz donde las Naciones Unidas van al terreno y realizan un trabajo tangible. En el caso del Consejo de Derechos Humanos no es igual. No hay ningún mecanismo para imponer el cumplimiento de los compromisos; lo único que existe es el poder de la persuasión y el poder de la transparencia, que es una herramienta increíblemente importante y nunca debe ser subestimada. Nosotros hemos visto resultados que se logran solo a través de poner el foco de manera incesante sobre situaciones puntuales y los Estados han hecho cambios; así que aunque el Consejo de Derechos Humanos no puede por sí mismo imponer sanciones para que los Estados asuman sus compromisos y acepten las recomendaciones, sí podemos seguir poniendo el foco y mantener la atención sobre esas situaciones.

Gómez hizo énfasis en la importancia de la existencia de esta instancia como mecanismo para ventilar y dar a conocer los problemas de derechos humanos. “El escenario de las Naciones Unidas -a través del Consejo de Derechos Humanos-, es un escenario único donde se discuten temas y situaciones que normalmente no se abordan en otros escenarios. Si no fuera por ese espacio, muchos temas sensible no se discutirán en lo absoluto y creo que ese es un mensaje clave que las personas deben tomar en consideración”.

¿Fue satisfactorio para el  Consejo el informe del Estado venezolano? ¿Cómo recibieron el informe respecto a su confiabilidad, tomando en cuenta que diferentes oficinas de la ONU han reportado los diversos problemas que enfrenta el país en materia de tortura, detenciones arbitrarias, libertad de expresión, crisis alimentaria y de medicamentos? ¿Consideran que ese informe del Estado se compadece con la realidad?

-Diré que esto es un proceso que está en manos de los Estados y que está en manos de los Estados cumplir las promesas que asumen voluntariamente. No hay un mecanismo para forzarlos. No puedo hablar sobre el progreso específico de Venezuela. Lo que sí puedo decir es que el alto comisionado ha hablado y lo va a seguir haciendo sobre la situación de Venezuela como lo ha hecho con muchos otros países. Si hay una razón para hablar alto, si hay una violación o la percepción de la violación de un derecho, el alto comisionado hablará, los expertos hablarán, la comunidad internacional responderá a eso. Pero al final del día es responsabilidad del Estado, cualquiera que sea, Venezuela en este caso pero todos los 193 estados han estado sometidos al EPU y es su responsabilidad implementar las promesas que ellos hacen en materia de derechos humanos para la mejor calidad de vida de sus ciudadanos. Pero todo lo que podemos hacer es seguir poniendo la presión sobre ellos pero esta en sus manos hacer los cambios.

-La ONG UN Watch solicitó al Consejo que determinara la legalidad y fiabilidad de las 519 ONG que rindieron su reporte para el EPU de Venezuela. Ellos alertan que algunas de esas ONG ni siquiera tienen que ver con derechos humanos ¿Tiene previsto el Consejo dar una respuesta? ¿Es esa revisión competencia del Consejo?

-Lo primero que tengo que decir es que UN Watch tiene estatus consultivo para la ONU como muchas otras. Ellos han hecho muchas críticas acerca de las ONG que hacen los reportes o sobre quiénes apoyan a estas ONG para hacer los reportes, pero lo importante es que los insumos para el EPU son muy amplios. Se tienen tres reportes: el del Estado; el nutrido por los informes de las muchas ONG que puede incluir a UN Watch, Human Rights Watch, Amnistía y por supuesto las ONG locales; y el tercero que contiene las versiones de los expertos de la ONU que han hecho su trabajo sobre lo ocurrido en derechos humanos, en este caso en Venezuela. Lo importante es que los Estados hagan su tarea y lean todos los reportes y por supuesto, todos los Estados son libres de escoger y de defender la posición que quieran dentro de la perspectiva que les dan estos reportes. Las ONG son las que tienen que responder por el procedimiento que siguen y su procedencia.

-Periodistas acreditados aquí en la ONU nos comentaron que la exposición sobre los progresos en derechos humanos que inauguró Venezuela el día de su EPU al lado de la Sala 20 (donde se hizo el examen) había incumplido los procedimientos. Pero como nosotros desconocemos la burocracia de la ONU para estas actividades, quisiéramos preguntarle si Venezuela tenía autorización, si pidió permiso o no para instalar esta muestra.

-No estoy muy claro del procedimiento para autorizar este tipo de exposición, pero es algo usual. Es algo que varios Estados han hecho muy cerca de la fecha de su revisión, así que no es atípica esta exhibición del Estado. En el Palacio de las Naciones, solo los Estados y agencias de la ONU tienen derecho, es su prerrogativa hacer ese tipo de actividad.

-Aunque el EPU no implica sanciones físicas a los Estados que incumpla o no acepten las recomendaciones, ¿podría darnos un ejemplo, quizá esperanzador, de Estados que a lo largo de estos años hayan superado sus dificultades en el respeto a los Derechos Humanos a partir de las recomendaciones y del EPU.

-75 % de las recomendaciones del EPU son aceptadas por los Estados. ¿Pero cuántas son aplicadas en la práctica? Esto es un camino largo hasta lograr que los acuerdos de los Estados se materialicen y lleguen hasta la gente. Pero al menos existe esta vía. Uruguay aceptó todas sus recomendaciones en materia de reforma carcelaria. Se hizo la reforma carcelaria, se mejoraron las condiciones de reclusión y se hicieron programas para los reclusos. También Indonesia se comprometió a hacer una ley contra la violencia doméstica y lo cumplió antes de que le correspondiera su siguiente EPU. Maldiva se le sugirió hacer una ley sobre la libertad de religión y se promulgó una ley de libertad de culto.

-¿Qué necesita el Consejo para seguir en su lucha por la defensa de los Derechos Humanos?

-Necesitamos diálogo y cooperación. Con los Estados y con la sociedad civil. La sociedad civil son nuestros ojos y nuestros oídos. Un ejemplo es Siria, donde la ONU no puede acceder y el reporte se hizo con los testimonios de mujeres y hombres que han sido víctimas de la violencia.

Pero insistió en que “la responsabilidad final es de los estados. Son los que pueden implementar políticas para la protección y garantía de los DD HH”.

-¿En el caso Venezolano ha sentido el Consejo ese nivel de transparencia y diálogo en cuanto a que el Estado haya pedido ayuda o al contrario se ha cerrado? ¿Entre el extremo de Siria que usted comenta como un Estado que se ha cerrado y el de Timor del Este que se ha abierto completamente, en qué punto se encontraría Venezuela?

-No puedo comentar específicamente sobre los países como sabes pero si puedo decir que sería muy bueno que el ejemplo de Timor fuera más común y que muchos otros Estados fueran así de genuinos al comunicarse con el Sistema y admitieran sus problemas. Y también que hablen las cosas positivas porque no es todo negativo, hay muchas cosas pasando en tu país, en mi país, en todos los países. No debería ser únicamente acerca de señalar y acusar sino de las mejores prácticas, de cooperar, y hay mucho que aprender de esos ejemplos, mucha inspiración (Timor del Este, Moldavia y Sudán del Sur). Los signos de una sociedad civil saludable son los signos de la libertad de prensa, la libertad de asociación y protesta en las calles, donde la gente pueda salir y hablar libremente, manifestarse libremente. Siempre es importante traer esos temas a colación de manera franca para la cooperación.

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