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Llueve… pero escampa “Nicolás ahí te va mi mango” por Miguel Yilales

Llueve… pero escampa  “Nicolás ahí te va mi mango” por  Miguel Yilales


Miguel Yilales / @yilales.

Siempre he disfrutado de un buen mango. Es una fruta carnosa, dulce, que se puede comer verde o madura. En lo particular me gusta mucho el verde con sal y en algunas ocasiones con adobo. Lo he comido solo, en trozos con las ensaladas, como aderezo, con las manos y con tenedor, de hilacha, injerto y bocao. Son sencillamente fascinantes.

Al pedirle a cualquier hijo de vecina que nos nombre una fruta criolla, de seguro viene a su mente este manjar, lo cual es un error garrafal, no porque no sea un manjar, sino porque es originaria de la India.

Si usted sigue el consejo de que “el Diablo sabe más por viejo que por Diablo” y le pregunta a su abuela o a una tía entrada en años sobre sus aplicaciones medicinales de seguro la recomendará como antioxidante, contra el cáncer del colon, para que no le de gripe, como diurético y para tener una piel lozana, aunque debamos cuidarnos de su efecto laxante, especialmente, en abril y mayo.

Luego de buscar en toda la bibliografía disponible para saber los usos que se le puede dar a esta deliciosa fruta, me encontré que sirve para la política, para el amor, en la coctelería y en el fogón, para entretener a grandes y chicos que esperan a sus pies o trepan en sus ramas para agarrarlos, y aunque a Henry Pittier le parecía que incitaba a “la ociosidad, a la invasión de la propiedad ajena y a la vagancia”, nadie puede negar que no se goce de él, en especial cuando los dedos se empalagan, aunque sea un poco con el jugo de este delicioso fruto y debemos limpiarlos dejando de lado ciertas normas de etiqueta.

A mangazo limpio

Como si no fuesen pocos los atributos y usos para esta exquisitez el régimen venezolano en su afán por disminuir las distancias que separan a los gobernados de sus gobernantes, diseñó un sistema que dejará en pañales los desarrollos tecnológicos de Silicon Valley en California.

En estos momentos las empresas telefónicas, y hasta Apple, Android, WhatsApp, Instagram, Twitter y Facebook, deben estar preocupados porque la revolución chavista y antiimperialista para desechar los inventos capitalistas del correo electrónico, el microblogging, las redes sociales y hasta la ineficiente IPOSTEL, decidió que un mango es el medio de comunicación del futuro.

Atrás quedará el uso metafórico de coger mango bajito, aludiendo a la conseja de aprovechar la ocasión más sencilla y fácil; su empleo para referirnos a la hermosura que hace muy apetecible a una persona o cuando una situación se presenta confusa o sumamente enredada, como nos pasa con este arroz con mango que es el Socialismo del Siglo XXI.

Si se trata de pedir una casa, un carro, un aumento, un paseo por el Caribe, el incremento del cupo en dólares, medicinas para las enfermedades crónicas sin pasar por la nueva alcabala diseñada por el régimen, comida o un empleo bien remunerado, busque su buena mata, monéela, recoja sus frutos, prepárese para cuando pase un gobernador, un alcalde, un diputado, los candidatos al parlamento (sean por consenso o electos en primarias) y en especial el que dice ser heredero del trono mirafloriano, y péguele un mango por la cabeza.

Más usos para un mango

Yo tengo un arsenal listo (entiéndase que de mangos) por si acaso se me atraviesa el indocumentado, y lo digo porque parece no tener licencia para conducir el país, para pedirle libertad para los presos políticos injustamente detenidos, exigirle un sistema de libertades individuales, reclamarle por las 50 mil muertes violentas en sus 2 años de fatídica gestión, que se repatríen los capitales que los boliburgueses de cuello rojo lavaron en paraísos fiscales, que se controle la inflación y se incentive el aparato productivo.

Pero los mangos no tienen porque ser exclusivos y tengo algunos guardados por si pasan los autodenominados albaceas de la oposición para que expliquen porque exigen democracia y no les gusta aplicarla a lo interno, hasta cuando actúan como Caldera o el caudillo Alfaro eliminando a sus delfines y a la generación de relevo, sí algún día exigirán condiciones antes de presentarse al cadalso electoral y que entiendan que pacífico no es sumisión, que democrático no es solo electoral y que lo constitucional abarca los 350 artículos.

A ciencia cierta desconozco si el sistema funciona, si Nicolás y los otros le harán caso o si tengo la puntería para atinarles, pero por lo menos quedo satisfecho por exigir mis derechos y liberar la indignación acumulada en estos 16 años.

Llueve…pero escampa

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