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“Lo mínimo es el salario” por David Uzcategui

“Lo mínimo es el salario” por David Uzcategui


David Uzcategui / @DavidUzcategui.

El asunto no es el salario. Es urgente sanear la economía con consejos repetidos numerosas veces

Como es usual a comenzar el mes de mayo todos los años, toca hablar del aumento del salario mínimo. Lo particular, desde hace unos cuantos años, es que la inflación se comen de tal manera el ingreso de los venezolanos, que hay que hacer más de un aumento al año, habiéndose superado esa costumbre de circunscribirlo al quinto mes del año.

Si bien el gobierno siempre coloca en la lista de sus logros los numerosos y constantes aumentos de salario mínimo, lo que no se dice es que ello se debe a que el aumento anterior es pulverizado en cosa de meses por una economía muy mal gerenciada y que, por lo tanto, se trata del suplicio del Tántalo: subir la piedra hasta la cima de la montaña para que de nuevo ruede hacia abajo y volver a comenzar.

Ciertamente, en los dieciséis años de la autodenominada revolución, se han producido casi treinta aumentos de salario por decreto oficial. Y uno se pregunta por qué entonces el poder adquisitivo de los venezolanos sigue tan comprometido. Y la respuesta no es otra: los mencionados incremento son reactivos, pañitos de agua caliente ante una economía que está fuera de control.

Según la Gaceta Extraordinaria 6.181, se oficializa el aumento del salario mínimo, con un incremento de 20% a partir del primero de mayo de 2015 (Bs. 6.746,98) y luego se sumará otro 10% a partir del primero de julio de este mismo año (Bs. 7.421,66). Se completaría así un tramo de 30% de aumento para el año en curso.

Constante inflación

¿Es un acto de generosidad del gobierno? ¿Es una dádiva? ¿O es su deber? Siempre habrá quien se incline por alguna de estas opciones, descalificando la contraria. Pero lo cierto es que, en el contexto de la constante inflación, del incremento de los precios y de la indetenible pérdida del poder adquisitivo, esto se convierte en una necesidad, y lo que es peor, en un círculo vicioso, ya que el incremento del salario también empuja a la inflación, consiguiendo que dicho aumento quede anulado en sí mismo en cosa de meses, lo cual es lo que lleva a un nuevo aumento salarial en un lapso bastante breve.

Para evaluar cuánto es el incremento real del salario, habrá que analizar las cifras de inflación emitidas por el propio Banco Central de Venezuela, las cuales por cierto se vienen publicando con bastante retraso en los últimos meses.

Vistas las lagunas informativas al respecto, podemos tomar como referencia el reciente año 2014. El aumento de los precios en Venezuela, principalmente de los alimentos, alcanzó en dicho período una tasa de 68,5% anual, siendo la más alta registrada en América Latina, según cifras de mismo Banco Central.

Para ir más allá, el Fondo Monetario Internacional predijo que la inflación en nuestro país este año 2015 llegará hasta el 96,8%, seguida por Ucrania con 33,3%. Ante estas cifras, no nos queda menos que decir -con números en la mano- que el incremento de los precios arropa con voracidad a los nuevos ingresos del trabajador, los cuales se hacen precarios ante una realidad demoledora.

Para ilustrar este razonamiento, debemos echar mano a lo que publica el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores Cendas, institución que asegura que en el pasado mes de marzo la canasta alimentaria se situó en casi 21 mil bolívares y la canasta básica por encima de 35 mil. Ante estas cifras, los Bs. 6.747 del salario mínimo, expresan el enorme desbalance que hoy marca a la economía venezolana.

Mercado secundario

Por si fuera poco, el consumidor venezolano debe salir a la calle a confrontar con su exiguo salario el hecho de que muchos productos de primera necesidad escasean, lo cual por la lógica de la ley de oferta y demanda hace que se consigan en un mercado secundario que el gobierno no ha podido derrotar y en el cual le son cargados incrementos que los hacen distar de su supuesto precio.

El asunto no es pues, el salario. Es urgente sanear la economía con consejos que han repetido numerosas veces los expertos: avanzar hacia la unificación cambiaria, hacer las paces con la empresa privada, unificar esfuerzos de los sectores público y privado para aumentar la productividad del país, impulsar la industria nacional para que haya mayor oferta de productos y servicios y adicionalmente, para que se generen mayor cantidad de empleos y con una remuneración acorde a la realidad económica nacional.

Los principios de la economía ya están inventados y son una ley. Intentar contradecirlos solamente conlleva a tragedias como la que hoy vivimos en nuestra tierra. Hay que montarse en el riel correcto para vencer los monstruos que convierten al salario en realmente mínimo. Con la voluntad política para un golpe de timón, la recuperación de Venezuela será inmediata, no nos cabe duda de ello.

El Universal, 15 de mayo de 2015
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