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Lo que todo emprendedor debe aplicar… 5 cualidades de la infancia

Lo que todo emprendedor debe aplicar… 5 cualidades de la infancia


Es muy común, sobre todo en ciertas épocas del año y eventos especiales, recordar con cierta nostalgia y melancolía aquellas virtudes del niño que todos fuimos, pero que en la actualidad, con más años en nuestro haber, parecen haberse desdibujado o simplemente desaparecido sin previo aviso.

Pareciese que el adulto, en el fragor de la frenética cotidianidad, está condenado a vivir pendiente del reloj, las fechas límites, la incomunicación dentro de la era de la hiperconectividad y el enajenamiento con los propios sentimientos y emociones.

Mucho se habla acerca de conservar el niño interior cuando en realidad lo verdaderamente productivo es la habilidad de mantener un canal o conexión abierta entre el niño que se fue y el adulto que se es en este momento, para lograr complementarlos y potenciarse mutuamente.

1. El asombro

Platón, el padre del idealismo, planteó que es en el asombro donde se produce la génesis de la filosofía, es decir, asombrarse es la capacidad innata de todo ser humano de maravillarse y sorprenderse por los grandes enigmas de la vida y de los pequeños hechos que conllevan consigo grandes posibilidades de despertar la creatividad y las ideas.

Los chicos son curiosos por naturaleza, su esencia es observar y descubrir, y en esta línea difusa entre realidad y fantasía van creciendo y fortaleciendo su esquema cognitivo.

Un adulto que por los horarios o la rutina pierde la capacidad de observación e imaginación es una persona destinada a vivir con lo cierto y lo predecible.

Un emprendedor debe gran parte de su éxito a animarse a lo desconocido, a lo que otros aún no han podido vislumbrar. En su visión de niño radica su pasión, en su determinación de adulto radica el esfuerzo, y entre ambas sincronizadas se erige el logro.

“Asombrarnos nos hace ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la bóveda celeste. Y en este acto nos es dado el impulso de investigar el universo.” Platón.

2. Ausencia de prejuicios

Tan usual en los adultos, los prejuicios surgen precisamente como una forma de ahorrar tiempo y análisis. Todo proceso que se realiza valorativamente a priori de la realidad se convierte en un juicio que muchas veces sentencia más al juez que a la víctima.

El psicólogo Gordon Allport define a los prejuicios como “una actitud suspicaz u hostil hacia una persona que pertenece a un grupo, por el simple hecho de pertenecer a dicho grupo, y a la que, a partir de esta pertenencia, se le presumen las mismas cualidades negativas que se adscriben a todo el conjunto.”

Por el contrario, los más pequeños carecen de este tipo de artimaña psíquica, y actúan con mayor libertad y desenfado ante los individuos y situaciones, logrando por ende empatizar y comprender el entorno más cabalmente.

3. Imaginación y creatividad

En la vorágine en que las corporaciones y las personas viven inmersas es de suma importancia poseer la habilidad para plantearse nuevas preguntas, crear ideas innovadoras y resquebrajar el status quo con escenarios diferentes.

Esta premisa constante aplica sobre todo para aquellos que pretenden comenzar un negocio, marca o tomar decisiones importantes en el ámbito laboral y personal, ya que sin la cuota necesaria de imaginación y pensamiento divergente se torna difícil encontrar el camino certero a seguir.

¿Quién no recuerda en su infancia haber encontrado respuestas y formas en los lugares más insospechados?

De la misma forma, un adulto puede verse favorecido y acrecentar su capacidad creativa dando vueltas su mundo convencional y comenzando a mirar a su alrededor de una manera más intuitiva y profunda.

4. Resilencia

Suniya Luthar, profesora emérita de la Universidad de Columbia, define a la resiliencia como un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad.

Los adultos sufren durante demasiado tiempo intentando adaptarse o negando una realidad desfavorable, mientras que los más pequeños tienden a superar de manera más efectiva y rápida las circunstancias negativas.

Un ser humano que posea esta capacidad podrá sortear obstáculos e impedimentos, entendiendo que los procesos negativos pueden ser más provechosos aún que una victoria temprana. Esta actitud determinará que, a largo plazo, se logren materializar los objetivos trazados y no se estanquen con nimias dificultades temporales.

5. Capacidad lúdica

Andrés Calamaro en su canción “Paloma” aborda de manera literal y gráfica el poder que tiene el juego dentro del mundo adulto. “Porque la vida es jugar, y yo quiero seguir jugando”.

Para un chico todo es juego, desde comer, levantarse, bañarse hasta hacer sus tareas de colegio. Conforme se van sucediendo los años, esta habilidad de encontrar la vuelta de tuerca divertida a cada evento se va apagando lentamente hasta llegar casi a no existir.

Desde hace varios años en el ámbito de la psicología empresarial ha tomado fuerza el concepto de gamificación o ludificación, que consiste en emplear diferentes procesos lúdicos y extrapolarlos al mundo de los negocios con el fin de conseguir mejores resultados, más concentración, motivación y contrarrestar los efectos negativos de las sobreexigencias laborales.

Permitirse el placer de jugar no solo abre puertas a nivel corporativo, sino que ayuda a expresar emociones reprimidas y depurar la mente de sentimientos nocivos, logrando de esta manera la estabilidad emocional que requiere todo emprendimiento.

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