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Los candidatos que hacen posible lo imposible

Los candidatos que hacen posible lo imposible


El 26 de septiembre de 2010, Vestalia Sampedro logró hacer lo que ningún otro opositor había hecho nunca: ganar el circuito 2 de Carabobo. Lo hizo por 0,36 puntos porcentuales. Un triunfo pequeño, sudado, sacado con las uñas. Pero un triunfo al fin. Nada mal para un circuito que en los siguientes 4 procesos se perdió por 21,2; 20,5; 12,1 y hasta 27,5 puntos porcentuales. En resumen: una circunscripción casi perfecta para el chavismo.

La victoria de Sampedro en este espacio, compuesto por los municipios Guacara, San Joaquín y Diego Ibarra, no fue casualidad. El trabajo para hacerla posible inició 5 meses antes, un 25 de abril. Ese día se celebraron las segundas primarias opositoras de la historia y la dirigente de Proyecto

Venezuela, a la postre una de las diputadas con mayor porcentaje de asistencia en la Asamblea Nacional, venció con 50,1% de los votos. Eso le dio parte del impulso necesario para imponerse en los comicios parlamentarios meses después.

Ante las elecciones legislativas de este año y debido a la matemática electoral diseñada por el Consejo Nacional Electoral, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) necesita repetir 6 historias como la de Sampedro en circuitos chavistas para poder lograr la mayoría parlamentaria, que requiere de 84 curules en total. Esta vez, ella no será uno de los guerreros que darán esa lucha. Paradójicamente, perdió las internas del pasado domingo.

Sin embargo, otros 21 dirigentes —de los 37 escogidos en las primarias— tienen opción de emular su hazaña debido a que competirán en feudos del chavismo.

Desde 2010, candidatos de la oposición han conseguido triunfos en otros 19 lugares con tendencias electorales parecidas a las del circuito 2 de Carabobo, 2 lo hicieron ese año y 17 en las municipales del 8 de diciembre de 2013. 16 de esas conquistas fueron de la mano de abanderados escogidos por primarias, 84% del total.

No es exageración entonces pensar que buena parte de las oportunidades de la oposición en las próximas elecciones dependerá de lo que logren los dirigentes electos el domingo pasado para circuitos con este tipo de tendencia.

Reto por delante. Desde el año 2010, el CNE ha maniobrado en los circuitos de votación y reducido la cantidad de diputados que se escogen a través de métodos proporcionales con el fin de que mayorías prefabricadas del chavismo puedan controlar la Asamblea Nacional con mayor facilidad.

El cambio más grave ocurrió de cara a las elecciones parlamentarias de ese año, cuando las circunscripciones de 8 estados fueron reconfeccionadas con la intención de reducir el número de diputados que se escogían en territorios favorables para la oposición y aumentar los elegidos en zonas chavistas (ver infografía).

Con la distribución de diputados que había antes de ese cambio, la que se usó para las elecciones de 2005, la oposición no estaba obligada a ganar en ningún lugar históricamente oficialista para poder conquistar la mayoría simple parlamentaria. El chavismo, por su parte, quedaba necesitado de triunfar en al menos un circuito considerado reñido. Luego de las variaciones, el panorama cambió radicalmente. La oposición terminó obligada a triunfar en todos los espacios peleados y a robarse al menos cuatro diputados en zonas chavistas, a la vez que el PSUV quedó con la holgura de poder incluso perder tres legisladores en circuitos históricamente rojos.

Como si ese escenario no fuera lo suficientemente beneficioso, para los comicios de 2015 se prepararon nuevas modificaciones. En esta ocasión la mayoría peseuvista en la Asamblea Nacional aprobó unos índices poblacionales que contradicen a los del propio Instituto Nacional de Estadística (INE) en varios estados y municipios. Con los nuevos cálculos de población, el CNE cambió la cantidad de diputados que se eligen en cinco circuitos y una entidad federal.

“No existe una explicación metodológica ni estadística para la mayoría de esos cambios. Variaciones como las que hicieron solo podrían realizarse basándose en un nuevo censo poblacional, lo cual no está contemplado hasta 2021”, advierte Gerardo Correa, experto en estadística que trabajó por 12 años en el área de demografía del INE.

Luego de esas variaciones quedó sobre la mesa el tablero electoral actual, que obliga a la MUD a ganar al menos seis diputados en circuitos de tendencia electoral chavista para conseguir la mayoría simple. El PSUV puede darse el lujo de perder cinco parlamentarios en lugares que históricamente le han sido favorables (Ver infografía).

A simple vista la tarea para la oposición luce cuesta arriba, casi imposible, meritoria de un milagro. Sin embargo, la mala situación del país, acosado por una crisis económica inédita en la era chavista, ha colocado al oficialismo en su peor nivel de aceptación de la historia. Esto abre la posibilidad de que cualquier cosa pueda pasar.

“La oposición tiene este año una opción de ganar el control de la Asamblea Nacional como nunca antes. Si conducen bien la campaña que se avecina, tienen altas probabilidades de triunfo”, estima Félix Seijas hijo, director de la encuestadora Delphos.

Su apreciación no es aventurada, está basada en los números que están arrojando las encuestas. Según sus últimos estudios, la intención de voto por la oposición está en 50%, mientras que por el chavismo se encuentra entre 25% y 30%. Aún faltan algunos meses para las elecciones, las cuales ni siquiera tienen fecha fijada, pero la sorpresa opositora luce posible si se mantiene una brecha como esa en la votación.

“No tenemos capacidad de hacer encuestas en todos los circuitos. Pero en algunos donde hemos medido y la oposición perdió por poco en 2010, ahora está ganando de forma más o menos sólida”, revela Seijas.

Por la sorpresa. Uno de los lugares donde la oposición perdió por escaso margen en 2010 fue el circuito 4 del Distrito Capital, compuesto por las parroquias El Valle, Coche y Santa Rosalía. Ningún opositor ha triunfado jamás allí y en los últimos 5 procesos el chavismo ha ganado con una ventaja promedio de 18,8 puntos. Sin embargo, el economista José Guerra fue elegido candidato de la MUD el domingo con 95% de los votos, el mayor porcentaje de apoyo de todo el proceso, y confía en que esto será el inicio de una sorpresa.

“En 2010 perdimos por 6,7 puntos porcentuales, pero Hugo Chávez estaba vivo, no había una crisis económica como la actual y el rechazo al oficialismo no era creciente como ahora”, argumenta Guerra.

En menos de dos meses de campaña para las primarias, el dirigente, independiente pero apoyado por varios partidos, hizo casi 100 conversatorios en casas y apartamentos.

“En las mañanas hacíamos volanteo fuerte en las paradas de transporte público, luego algunos recorridos cortos y en las tardes teníamos conversatorios. En los fines de semana hicimos los recorridos largos. Esa estrategia nos funcionó, así que la mantendremos igual”, comenta el economista.

Su propuesta como diputado se basa en proyectos de ley con cinco objetivos: estimular la producción nacional, proteger el salario, repatriar capitales sacados del país por corrupción, dar títulos de propiedad a los beneficiarios de Misión Vivienda y libertad para comprar productos cuando se quiera y en la cantidad que se quiera.

Seijas indica que el gran reto de la oposición en esta campaña es generar un mensaje que conecte el trabajo de la Asamblea con la posibilidad de lograr un cambio en el tema económico.

“Ese es el problema que más le pesa a la gente en este momento según las encuestas. Los candidatos tienen que patear la calle y verle la cara al elector para convencerlo de que de verdad pueden movilizar un cambio desde el parlamento”, advierte el encuestador.

Patear la calle es lo que ha hecho Carlos Lozano por años en el sur de Valencia. Su trabajo dio frutos el domingo pasado, cuando se convirtió en el candidato más votado en el circuito 5 de Carabobo, integrado por cinco parroquias valencianas pro oficialistas y el municipio Libertador. Allí se elegirán tres diputados.

La oposición nunca ha ganado ese espacio, pero en 2010 perdió por apenas 2,56 puntos y en esta ocasión se buscará revertir las tendencias tradicionales.

“Vamos por la conquista del voto chavista con contacto directo con la gente. Nunca antes el descontento fue tan grande y ahora son conquistables si se les habla con realismo y autenticidad. Yo quiero la reconciliación, soy un independiente”, indica Lozano, quien también fue respaldado por diversos partidos.

El dirigente produce desde 1997 un programa llamado “Caminando con Carlos”, el cual lo lleva a recorrer Valencia y otras partes de Carabobo para hablar con la gente de sus problemas. Actualmente se transmite todos los días por las televisoras regionales Ecovisión y DAT TV.

Tarea por hacer. El rechazo hacia la gestión gubernamental no se transformará en un triunfo de forma fácil y automática. Para que esto suceda, la MUD necesita movilizar el mayor porcentaje posible de su base y debe transmitir un mensaje incluyente que atraiga a los descontentos, a fin de que no prefieran abstenerse o votar por terceras opciones.

Por los momentos, esto no lo ha logrado totalmente. La prueba más reciente fue la participación que hubo en las primarias del domingo pasado. Votó 7,6% del electorado con opciones de sufragar, según cifras oficiales de la oposición. Ese porcentaje es menor al 9,38% que se registró en las internas de la MUD para elegir a 22 aspirantes en 2010 y la mitad del 15% que tuvieron las primarias del PSUV ese año para escoger a sus postulados para los mismos comicios.

“La movilización del domingo pasado estuvo dentro de lo que se puede esperar para un proceso parlamentario que no genera los mismos niveles de emoción que unas presidenciales. Sin embargo, es cierto que la MUD requiere de mayor movilización de sus bases para poder lograr la mayoría parlamentaria”, alerta John Magdaleno, politólogo y experto en sondeos de opinión.

El analista considera que varios factores deben conjugarse todavía para que la oposición pueda triunfar: la imagen de los 127 candidatos que serán escogidos por consenso tiene que ser positiva, hay que garantizar la unidad perfecta en las candidaturas y se debe gerenciar correctamente la campaña.

Si bien los 21 candidatos que salieron de primarias para los circuitos más difíciles son clave para ganar, su aporte pudiera ser irrelevante si no se logran conquistar los 38 diputados que se reparten en circunscripciones con tendencia histórica reñida. A 25 de esos curules optarán figuras escogidas por consenso.

Desde 2010, nominados de la oposición han triunfado en 68 espacios de este estilo, 29 en circuitos parlamentarios ese año, 3 en gobernaciones en 2012 y 39 en alcaldías en 2013. 44,1% de esos candidatos fueron elegidos por primarias y 55,9% por consensos.

En total, la efectividad en esos espacios ha sido de 46,25%, lo cual tendría que subir a 100% en esta ocasión para que la MUD no se vea obligada a ganar más de 6 diputados en lugares históricamente oficialistas. Eso nunca ha sucedido en un proceso, pero tampoco nunca antes el margen de aprobación del presidente chavista en ejercicio había sido menor a 30%.

El problema es que los nombres de los candidatos por consenso no se revelaron antes de las primarias, como estaba pautado que se hiciera, y se perdió tiempo valioso para acercarse a los electores.

También, dentro de la MUD existen disputas fuertes que amenazan con romper la unidad. Por ejemplo, en estados como Lara y Mérida fueron desestimadas las primarias, lo que dejó sin opciones a algunos independientes. Además, después de la votación interna del domingo pasado, algunos partidos solicitaron reconsiderar las candidaturas por consenso en las listas de ciertos estados. Carabobo fue uno. Cuentas Claras, el partido de Enzo Scarano, solicitó que le dieran el primer puesto de la lista en detrimento de Proyecto Venezuela debido a que su organización obtuvo más votos. “Acataremos cualquier decisión”, aclaró el dirigente.

El mensaje. Una vez comience la campaña, la oposición debe preparar un mensaje paraguas “asertivo” que haga hincapié en que el país necesita que el poder Ejecutivo tenga mayores contrapesos para que haya fiscalización, opina Magdaleno.

Seijas añade que cada candidato debe elaborar con cuidado una propuesta que se adapte a la realidad de su circuito. “La campaña debe ser segmentada. El discurso muy radical de cambiar el gobierno no cala en zonas típicamente chavistas, pero es necesario para motivar en los circuitos muy opositores”, explica.

A pesar de que las 12 circunscripciones de ese tipo son prácticamente seguras para la oposición, 7 de ellas se encuentran en Miranda, Zulia y Carabobo, estados que la MUD debe ganar para quedarse con el tercer diputado que se reparte allí por método proporcional. Para lograr eso necesita maximizar los votos en los feudos opositores.

No es extraño entonces que la estrategia principal del chavismo en este momento sea desestimular a los electores de oposición, de ahí decisiones como la eliminación de la selección de los diputados del Parlatino por voto directo y la falta de anuncio oficial sobre la fecha de los comicios.

La jugada parece estar funcionando solo en parte. Según un estudio del Proyecto de Integridad Electoral Venezuela del Centro de Estudios Políticos de la UCAB, 64% de los venezolanos dicen tener poca o nada de confianza en el CNE, pero 87% afirma que irá a votar en los próximos comicios. Con una votación así, lo imposible podría ser posible en las próximas elecciones de la Asamblea Nacional.

La realidad de los circuitos chavistas
De las 87 circunscripciones en las que se divide el país para escoger a los diputados de la Asamblea Nacional, 48 —más de la mitad— presentan una tendencia histórica a favor del chavismo. En ellas se escogen 65 diputados, 38,9% del total. El número sube a 50 si se añaden 2 de los 3 territorios en lo que se disputan parlamentarios por representación indígena.

En 41 de esos circuitos, el PSUV ha triunfado por una diferencia promedio mayor a los 15 puntos porcentuales en los últimos 5 procesos electorales, lo que los hace fuertemente inclinados hacia la opción oficial, mientras que en los 9 restantes las victorias han sido por entre 10 y 15 puntos porcentuales en promedio, por lo que su tendencia es menos marcada.

En estos últimos 9, la oposición no ha ganado en ninguno de los 5 procesos que ha habido desde 2010. Lo más cerca que estuvo fue en las presidenciales de 2013 en el circuito 2 de Barinas, el cual perdió esa vez por 0,02 puntos.

Si se parte de la idea de que la oposición puede llegar a los próximos comicios con una intención de voto 15 puntos porcentuales superior a la tradicional, todos estos espacios serían ganables.

En lo relativo a los 41 circuitos inclinados fuertemente hacia el oficialismo, solo en 2 de ellos se han conseguido victorias en los últimos 5 procesos. Ambos casos se dieron en 2010, con Vestalia Sampedro, en Carabobo, y William Barrientos, en el circuito 4 de Zulia.

En 10 de esos espacios las victorias promedio del chavismo han sido menores a los 20 puntos porcentuales en promedio, por lo que la oposición podría dar la pelea si llega con una intención de voto superior a la tradicional. 15 diputados saldrán de estos lugares, más del doble de lo que necesitaría la MUD para lograr la mayoría calificada en caso de triunfar en todos los espacios reñidos y los inclinados al chavismo con menos fuerza.

En los 31 circuitos restantes se eligen 36 parlamentarios. Solo en uno la oposición logró perder por menos de 10 puntos en una ocasión, lo cual demuestra que un triunfo es bastante complicado. Para tener la mayoría absoluta, la oposición necesitaría 3 diputados de este grupo.