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Los venezolanos: entre el triunfo opositor y la derrota oficialista

Los venezolanos: entre el triunfo opositor y la derrota oficialista


Entre el juego tapado de la oposición, que no anuncia su agenda parlamentaria, y el pataleo del gobierno por la derrota, los venezolanos viven la angustia del costo de una profunda crisis económica.

Antes del 6 de diciembre, se pensaba que sería más difícil de manejar para la oposición un triunfo, que para el oficialismo manejar una derrota.

Todavía no sabemos, si la oposición podrá manejar su aplastante triunfo de dos tercios. Habrá que esperar hasta la instalación de la Asamblea Nacional el próximo 5 de enero.

A partir de allí, conoceremos quién la presidirá, cuál será la agenda legislativa, cuáles serán las prioridades y cómo torearán los opositores las embestidas agónicas de Diosdado Cabello.

Sin embargo, contra toda previsión, ha sido evidente que el gobierno resultó ser un muy mal perdedor desde el primer momento que se conocieron los resultados.

Tibisay Lucena, actuando más como un comisario soviético del gobierno, extendió más allá de lo racional la emisión del primer boletín de resultados en la noche del 6 de diciembre.

Todo el mundo sabía, desde poco antes de las 7 de la noche, no solo del triunfo de la oposición, sino de la magnitud de ese triunfo. Fue tal la diferencia, que los propios adeptos del oficialismo, que mayoritariamente controlan las operaciones del Consejo Nacional Electoral, quienes dieron a conocer los resultados a los testigos opositores.

Entre tanto, sin mayor acceso a la información transmitida por las máquinas electrónicas, la oposición con su operativo postelectoral, iba recogiendo una a una las copias de las actas. Lo que le daba lentamente la correcta proyección de la magnitud del triunfo.

Sin embargo, en el CNE se había manipulado para extender el horario de las votaciones. Lo que lograrían precariamente. Donde lograron mantener las mesas abiertas, no se presentaron los electores.

La gente en general, y especialmente los analistas políticos, hay la clara percepción de que la aparición en cadena del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, fue el empujón de realidad necesario que conminó a la Lucena a afrontar lo inevitable, y comunicar los resultados. El gobierno había perdido de manera aplastante.

Sin embargo la Lucena, pudiendo dar resultados totales irreversibles –palabra última que la caracteriza- se reservó casi una veintena de circuitos, apostando a que la oposición no lograra los dos tercios de los diputados.

Para evaluar en su justa dimensión, la maniobra adelantada, basta mencionar los dos últimos circuitos que sellaron los dos tercios opositores: el circuito de Amazonas y el del sur de Aragua.

En estos dos circuitos, las candidatas actas en mano se aparecieron en la junta electoral principal de los respectivos estados, para hacer valer sus triunfos. En tanto desde Caracas, se presionaba para proclamar a los candidatos oficialistas. Eso solo posible, si se dejaban por fuera las actas de mesas manuales.

Ante la debacle, y con la presencia de numerosos “acompañantes” internacionales, el presidente Nicolás Maduro no tuvo otra opción que reconocer el triunfo.

Reconocimiento que no duraría mucho.

Abandonado el país por los observadores, Maduro comenzó a alentar a sus seguidores a resistir para no permitir lo que llamó la toma de la Asamblea por parte de la “derecha”.

Este llamado, que no ha cesado en los discursos del gobierno y del PSUV, constituye un desconocimiento del mandato expresado por los venezolanos con sus votos.

La primera reacción en ese sentido, fue el rompimiento de vestiduras de Diosdado Cabello por unas declaraciones del diputado electo Henry Ramos Allup, sobre la situación del canal de televisión ANTV, dependiente de la Asamblea Nacional.

En el Palacio Legislativo, ante el evidente triunfo opositor que se avecinaba, se venía trabajando desde mediados de noviembre en la redacción de documentos legales, para convertir este canal en una fundación, y así no pudiera ser controlado por la oposición.

Siempre, quienes se creen más importantes de lo que en realidad son, nunca logran lo limitado y precario de su situación. Así sucede con ANTV.

Según fuentes parlamentarias, en ese canal laboran poco más de 300 personas. Expertos televisivos sostienen, que es un personal más que excesivo para reseñar una sesión plenaria semanal de los diputados, y una que otra reunión semanal de las distintas comisiones.

Ante la pregunta de que hacen en el tiempo restante los trabajadores, fuentes de la propia ANTV señalan que ese personal habría estado presuntamente cubriendo la campaña electoral de los candidatos circuitales del oficialismo en todo el país.

Ante el show de ANTV, probablemente contemplado en forma fría y calificada, expertos advierten que el canal dejaría de tener importancia una vez se cumpla la promesa electoral de la oposición de permitir la entrada de todos los canales de TV.

Por otra parte, de haberse quedado el canal en manos de la nueva mayoría parlamentaria, la oposición se habría tenido que enfrentar al show –de mayor proporción- de tener que cesantear a buen parte del personal. Lo que ahora deberá ejecutar el oficialismo.

El reto a la oposición

La designación de Susana Barreiro, como Defensora Pública Nacional, fue un claro reto a la nueva mayoría parlamentaria.

Como jueza, la Barreiro condenó al líder opositor Leopoldo López a 13 años de cárcel. Una sentencia que ha sido denunciada como violatoria del debido proceso, adoptada sin considerar los alegatos de descarga de los defensores, y sin tomar en consideración la opinión de los testigos.

Argumentos que luego serían ratificados por el exfiscal del caso, desde su exilio en los Estados Unidos.

No contento el oficialismo con la designación, optarían de inmediato a aprobar una reforma de la ley para tratar de blindar el nombramiento de la ex jueza. Solo faltó entre el articulado de la reforma legal, el conocido texto “Por favor concedido”.

El show comunal

Los regímenes de corte autoritario, o con la vocación de serlo, exhiben entre sus características principales la actitud de montar estructuras paralelas a la estructura legal del estado.

Esto con el fin de suplantarlas en el caso que se pierda el control de las mismas. Lo que suele producirse como consecuencia del ejercicio del voto, o del acatamiento a la normativa constitucional, que opere en contrario a su poder e intereses.

El fallecido ex presidente Hugo Chávez siempre tuvo inclinación a esta instauración de estructuras paralelas. Tales fueron el calo de la Milicia Bolivariana, hasta que el Alto Mando le exigiera que estuviera bajo el control del ministerio de la Defensa.

Igualmente lo intentó con la Ley de las Comunas. Lo que fue sacado de las gavetas de lo no posible por Cabello, el pasado 15 de diciembre, al juramentar el Parlamento Comunal y concederle espacios en las instalaciones de la Asamblea Nacional.

Tal vez esta acción capitaneada por el diputado Cabello, sea la acción más desafiante del gobierno. No es un reto a la oposición. Sería una afrenta a la Constitución, al tratar de subvertir el orden establecido. Sin duda alguna, habrá consecuencias posteriores.

Magistrados Ad-Hoc

El último episodio de la gestión de Cabello como presidente de la AN, fue la designación de 13 magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Una audaz tentativa de politizar aun más a la justicia venezolana.

Sin respeto a los procedimientos, formas constitucionales y legales, se culminó un proceso sumario de escogencia, designación y juramentación de magistrados. De una manera tal, que los mismos integrantes de la Sala Plena se prestaron a la jugada política. Haciéndose de esta manera cómplices de un desaguisado parlamentario.

A partir del 5E

A este punto, es oportuna la pregunta: ¿dónde queda la gente en todas estas jugadas del gobierno?. Obviamente en ninguna parte.

Mientras los venezolanos resisten la profunda crisis económica, el gobierno se niega a entenderse con la oposición, que recibió el mandato y el apoyo del electorado para encontrar soluciones.

Ahora la oposición, constituida en la nueva mayoría parlamentaria, tiene el turno al bate. Su principal tarea, será restituir el orden constitucional violentado.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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