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Luis Miquilena: Esto es un gran fraude

Luis Miquilena: Esto es un gran fraude


El acto de fuerza que implicó la movilización del sábado 22 de agosto de 2009 contra la Ley de Educación había dejado un buen sabor de boca a Luis Miquilena. Lo llenó de optimismo. En ese momento creía que prevenir aventuras, como la convocatoria a una Asamblea Constituyente, era el único mecanismo a través del cual podría establecerse que Venezuela fuera el país socialista que el expresidente Hugo Chávez tanto anhelaba.

–¿Para Chávez es una opción convocar a una Constituyente?
–No creo que se atreva a ir a una iniciativa semejante ni a muchas elecciones, porque está demostrando nerviosismo con estas políticas represivas que ha implementado recientemente. Esta manifestación del sábado es sintomática; demuestra un nerviosismo increíble. Primero, fue una sorpresa para él el tamaño de esta movilización y luego se dio cuenta de que tiene ante sí a un país distinto al de hace unos meses. Un país que tomó conciencia del tamaño del peligro que le amenaza. Creo que, por ello, el sábado se obtuvo una victoria.

–¿La gente está imponiendo límites al avance del chavismo?
–Chávez tiene miedo, apenas los estudiantes tocaron la barrera de la manifestación, se dispararon los mecanismos represivos sin reflexionar siquiera. Como tienen en sus manos todos los medios de comunicación y la oposición tiene apenas una chicharrita que le están apagando, dijeron que la oposición es la agresora. Respecto al tema Constituyente hay que decir que para la oposición sería un exabrupto plantearse esa vía. Aquí lo que se debe hacer es exigir la vigencia de la Carta Magna. Esa debe ser nuestra bandera.

–¿Cómo resolverá Chávez su choque con la Constitución de 1999, que es un obstáculo para sus propósitos?
–Lo ha resuelto por la vía de hecho, pero ahí está la Constitución. Las violaciones se hicieron y están allí. Es la situación que tenemos. No sólo nosotros estamos reflexionando sobre el cuadro que se nos plantea, incluso dentro del chavismo, lleno de contradicciones, también se está haciendo este análisis. Y no nos extrañe que ocurran hechos importantes dentro de ese círculo, porque no sólo hay materialistas pragmáticos que aprovechan sus posiciones sino también idealistas susceptibles de recibir nuestro mensaje. En el campo de ese gran país que quiere el cambio, no le llamemos oposición, hay reservas con el rumbo que está tomando Venezuela. Además, no podemos confundir a los militares con el sargentón que dio el discurso después de la marcha (Antonio Benavides, jefe del CORE 5 y coronel de la Guardia Nacional), comportándose como un político militante. No está buscando otra cosa que no sea su ascenso.

–¿Cuándo se inició la ruptura con el orden legal?
–Cuando Chávez nos llevó a un referéndum en 2007 se dio el primer acto de ruptura constitucional. Pretendía que modificáramos el artículo 6 de la Carta Magna, no sujeto a cambios porque dice que Venezuela será para siempre democrática y republicana. Sólo se puede cambiar por Constituyente y no por la vía de reforma ni de enmienda. Sin embargo, nos llevó a tomar parte en un fraude constitucional y obtuvo una derrota muy importante el 2D. Pertenece al campo de la arbitrariedad lo que ha venido después. Nos llevó a un proceso electoral para la Enmienda, una vía que fue una burla ante Venezuela y el mundo. Se justificaba no haber asistido a este proceso, quepa decir. Allí se puso de manifiesto que estaba violando la Carta Magna pero creímos que repetiríamos lo del 2 de diciembre, ignorando que había activado todos los mecanismos para no perder.

–¿Sigue siendo un gobierno democrático pese a todo este cuadro?
–No es un régimen que se puede llamar comunista ni socialista sino que tiene todos los rasgos del fascismo. Ha pateado la Constitución como le ha dado la gana. Mantiene a los reclusos en las peores condiciones, a los presos políticos se les maltrata, persigue a la disidencia y reprime, ha sustituido las autoridades electas y opositoras de forma cínica y descarada. Es el mismo hombre que se opone a lo que ha sucedido en Honduras. Es posible que Lula o Bachelet tengan autoridad para decir que se violó el hilo constitucional, pero Chávez no tiene autoridad para hacerlo.

–¿Quién le sugiere estas estrategias?
–Nadie. Fidel Castro está dado de baja. Chávez no consulta sus decisiones con nadie, como sí lo hacía cuando yo formaba parte del gobierno. ¿Con quién se puede reunir un hombre que ordena el despacho de nueve batallones a Colombia en una alocución? Esa es una determinación que se toma en consulta con el estado mayor y en privado ¿Le puede consultar a sus ministros? No. Porque quienes están en su círculo se lo deben todo a él. ¿No tiene ambiciones este grupo? ­Son ambiciones subalternas, pero es mayormente un deseo de enriquecimiento el que los mueve.

–¿No son una amenaza?
–Puede haber desprendimientos de ese círculo pero nadie lo desbancaría.

RESPUESTA ÚNICA

Para Miquilena aún no ha surgido el “liderazgo que conduzca al gran país que quiere el cambio” porque hay mezquindades y desconfianzas en la oposición que todavía no han sido subsanadas. “La oposición debe elaborar estrategia que sea valiosa, eficaz, para reagrupar a ese gran país. Estoy seguro de que si la esperanza llega a cuajar con mayor fuerza, el chavismo va a quedar lejos de poder subsistir. Tenemos que traducir nuestro mensaje al cristiano a la gente de los barrios”.

–¿Hay una estrategia electoral que se pueda establecer desde ya para 2010 y los comicios venideros?
–Me atrevo a adelantar la propuesta de una tarjeta única y una elección primaria. Hay que torcerle el cuello a la mezquindad de los que piensan en función de parcialidades y posiciones personales en la oposición. Debe ir más allá de esos pequeños grupos. Debe haber voluntad de grandeza y de renuncia. Ahora mismo no la veo. Hablamos de proceso electoral pero no creo que sea la única salida.

DE DEMÓCRATA A GRITÓN

Miquilena jura que intentó “alejar a Chávez de la resaca de la izquierda que anda todavía por allí y de sacarle de la cabeza la idea del golpismo” y se compunge cuando admite que fracasó en su empresa porque su otrora pupilo anda “peleándose con todo el mundo” y se ha convertido en un “gritón de esquina”.

–¿Por qué se produjo el viraje discursivo del Presidente? ¿Por qué ahora habla de socialismo?
–Nunca, cuando formaba parte de su gobierno, habló de socialismo. Creo que hay una explicación para su cambio. Cuando los hombres públicos no están suficientemente preparados moral y éticamente para enfrentar contingencias del poder, fácilmente el poder se los traga, sucumben en su ejercicio. Además está la dulzura del poder en su ejercicio, tienes adulantes, trepadores de la política que estimulan tus vanidades. Los hombres se conocen en dos fases de la vida: la gloria y la adversidad. No sé qué comportamiento tendría Chávez en la adversidad porque hasta ahora no la ha vivido, en ninguno de los dos golpes en los que estuvo involucrado: en 1992 y 2002 fue tratado a cuerpo de rey, aun prisionero. En el ejercicio del poder ha sucumbido. Lo susceptible que ha sido al halago de la pandilla de trepadores que lo ha rodeado lo ha hecho caer progresivamente en uno tras otro traspié. Y en ese camino, vulneró una a una las promesas que le hizo al país, esas que el pueblo compró.

–Pero esos traspiés que menciona no se traducen en pérdida de solidez. Sigue siendo el político más fuerte del país…
–Cuando hablo de traspié, no digo si le ha ido mal o bien. Hablo de la abjuración de las promesas que le hizo al país. No soy de los que cree en la fortaleza que las encuestas le dan a Chávez. A mí me tocó vivir la dictadura de Pérez Jiménez. De 10 años que gobernó, pasé siete años en prisión. Cuando lucía más fuerte, y parecía que se iba a prolongar su estadía en el poder, fue derrocado. Incluso tenía una política de obras públicas progresista que le hacía ver más poderoso aun. Pero resultó que no era así. Estoy seguro de que está pasando lo mismo con Chávez.

–¿Qué señales existen de que ese quiebre?
–Romper la esperanza de la gente es muy difícil. En los sectores pobres cundió una esperanza de que sus problemas fueran resueltos y que iban a ser tomados en consideración. Chávez inició una política de acercamiento que no había tenido ningún presidente y eso creó esperanza. Pero como esa esperanza era para ahora, para esta vida y ya llevamos 10 años, en medio de la etapa de mayor riqueza y abundancia de recursos de la historia pero sin mayores resultados, esa esperanza se puede romper. Hay quienes juzgan este proceso como uno de los fraudes más evidentes de la historia: por el enriquecimiento de la gente que nunca tuvo nada y se llenó de bienes, porque aún no existe un sistema de seguridad social y porque la gente pobre de los barrios sigue encaramada en los cerros viviendo mal. Todo esto ha conducido a que se horade esa esperanza. No se ve inmediatamente, pero se está traduciendo en hechos concretos que están a la vista de todos. En las mediciones de opinión pública aparecen signos prácticamente irreversibles de esa desazón.

TalCual/Ernesto Campo

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