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“Maduro bloquea toda salida pacífica y democrática, ¿qué busca?” por María Teresa Romero

“Maduro bloquea toda salida pacífica y democrática, ¿qué busca?” por    María Teresa Romero


María Teresa Romero / @mt_romero.

El gobierno de Nicolás Maduro ha cerrado todas las puertas para una salida pacífica y democrática a la grave crisis integral que vive Venezuela. Así, en los últimos días, además de decretar el estado de excepción y emergencia económica que le otorga amplios poderes para mantenerse en el poder a toda costa, ha calificado de “inviable” el referéndum revocatorio a su mandato solicitado por las fuerzas opositoras, y ha amenazado con hacer “desaparecer” a la Asamblea Nacional (AN) de mayoría opositora. Esto último es muy probable porque ahora que la AN rechazó el decreto de emergencia, la última palabra la tendrá el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que se ha convertido en un apéndice del gobierno.

Para colmo, el régimen se niega a cualquier proceso de negociación y diálogo serio con la oposición y tilda de injerencistas las iniciativas y presiones para una salida pacífica que vienen ofreciendo actores internacionales, tales como el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) a quien Maduro sólo responde con insultos al mejor estilo de su mentor Hugo Chávez. Las agresiones verbales han sido tan gruesas, que el propio secretario Luis Almagro se ha visto en la necesidad de responder mediante un duro mensaje público. En el mismo, Almagro acusó al presidente venezolano de traicionar a su pueblo y a su ideología, al tiempo que afirmó que si impide el referendo revocatorio se convertirá en “un dictadorzuelo más”.

A su vez, la subrepticia diplomacia del Vaticano que viene presionando al gobierno desde hace meses, no ha dado frutos hasta ahora. Para poco ha servido la carta personal que el propio papa Francisco envió a principios de mayo al presidente Maduro pidiéndole diálogo con la oposición o los comunicados emitidos por la Pontificia Comisión para América Latina y por los obispos venezolanos donde expresan su preocupación por la situación del país y la necesidad de establecer una mesa de diálogo. Falta ver que sucederá el 24 de mayo cuando llegue al país Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, aunque no está previsto un encuentro con el presidente Nicolás Maduro.

Pero no hay optimismo al respecto, ya que el gobierno no ha ni siquiera permitido a la Iglesia y a entidades privadas religiosas como Caritas distribuir alimentos, medicinas y otros insumos necesarios para poder satisfacer las urgentes necesidades de la población. Incluso en días recientes bloque la página web y los contactos telefónicos de Cáritas en Venezuela.

Entre tanto, el Consejo Nacional Electoral venezolano (CNE) cuya directiva es mayoritariamente chavista, mantiene paralizado el proceso de referéndum revocatorio, y los cuerpos policiales y militares del Estado reprimen con furia las múltiples marchas y protestas ciudadanas que surgen cada día en contra del gobierno y los poderes públicos bajo su control. La más reciente marcha que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) convocó para dirigirse hasta la sede del CNE a objeto de exigir la publicación de los puntos de verificación del 1 % de las firmas para el Referendo Revocatorio, finalizó en violencia y con numerosos detenidos por parte de los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Con esta represión y prohibición de la protesta legítima y pacífica, el gobierno cierra la pequeña válvula de escape que le queda a la población venezolana para poder expresar su desesperación por la situación en que vive dado la grave escasez de alimentos, medicinas, luz y agua, la parálisis de las instituciones y servicios públicos y privados, la carestía de la vida por la inflación galopante, y la indefensión ante la delincuencia desatada.

Por supuesto, esta situación coloca al país al borde de un choque definitivo entre el gobierno y la oposición, una explosión social o caos generalizado, una especie de guerra civil en la que los civiles desarmados tienen las de perder ante un gobierno esencialmente militar y militarizado.

Pero ante esta irracional tozudez, cabe preguntarse: ¿no estará precisamente Maduro y sus asesores cubanos propiciando ese caos, ese estallido social, ese choque definitivo? No es descabellado pensarlo. Un estallido social le justifica el uso de la fuerza para reestablecer el orden público y cerrarse políticamente de una vez por todas bajo la justificación –tantas veces denunciada- de un supuesto golpe de Estado en su contra por parte de la oposición venezolana y continental, con el gobierno de los Estados Unidos a la cabeza.

Etiquetas: Maria Teresa Romero, Nicolás Maduro, Venezuela crisis
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