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Maduro con su 20% de apoyo y la economía por el piso

Maduro con su 20% de apoyo y la economía por el piso


La aprobación del presidente ha caído 32 puntos desde que fue juramentado en abril de 2013, indican cifras de Datanálisis. 58% de los venezolanos considera que el principal problema del país es la economía, por lo que será difícil que suba su popularidad mientras la inflación y la escasez sigan disparadas. Por esta razón, para encarar los comicios parlamentarios de este año el chavismo buscará desestimular a los opositores y optimizar su base dura de apoyo, que ronda 20%, el nivel más bajo en la historia del movimiento

El 24 de octubre de 2014 en un salón de clase de Macarao, en Caracas, Fanny Molina perdió cualquier esperanza en el gobierno de Nicolás Maduro. Era viernes, pasadas las 2:00 de la tarde, y una preocupación llevó a la abogada de 57 años de edad a colarse en un encuentro que sostenía el presidente con un grupo de madres de la Misión Hogares de la Patria.

“Yo tengo una gran inquietud, le he escrito por Twitter y le he mandado cartas. Soy abogada egresada de la Misión Sucre y, de verdad, siento mucho dolor como mujer y como venezolana. Me siento frustrada porque no he podido conseguir empleo; donde voy me cierran las puertas por mi edad”, resumió Molina cuando Maduro le dio la palabra luego de que ella le hiciera señas durante minutos.

“No te puedes sentir frustrada porque uno tiene que hacerse camino al andar”, respondió el jefe del Estado. “Tenemos que ir a la búsqueda del mundo, el comandante Chávez te dio una mano; pon tú la otra”.

Molina todavía recuerda el momento con claridad. Luego de que el propio Maduro le aseguró que la ayudaría y de que sus asistentes recogieron su información, han pasado casi cinco meses y sigue sin trabajo. “Fue grosero, arrogante y altivo. Le falta humildad”, lamenta la graduada en 2011 de Misión Sucre con un título avalado por la Universidad Bolivariana.

El contrapunteo se prolongó durante minutos y Maduro se refirió al caso en el resto del acto en Macarao. “Fanny tocó un techo y se quedó esperando en el techo a que viniera el helicóptero a ayudarla, y el helicóptero no ha llegado”, afirmó el mandatario.

“Yo solo pedí ayuda para encontrar un empleo. Soy chavista, pero creo que con Chávez se murió la revolución. Lo de hoy es un disfraz”, piensa Molina, uno de los miles de venezolanos que se han venido alejando del oficialismo desde que Maduro asumió la presidencia. La última encuesta de Datanálisis proyecta que solo 22% de la población aprueba su gestión.

Como en el caso de la abogada, la situación económica se ha transformado en el detonador del descontento. Para 58% la inflación, la escasez o el desempleo son hoy el principal problema del país.

“Ha caído 32 puntos desde que fue juramentado en abril de 2013. A pesar de que en diciembre de 2013 tuvo un leve repunte gracias al dakazo, eso duró poco y ahora sigue bajando”, señala José Antonio Gil Yepes, director de la firma.

Representantes de las encuestadoras Datanálisis, Delphos y Keller y Asociados coinciden en que la base dura del chavismo se ubica alrededor de 20%, el porcentaje más bajo en la historia del movimiento. Ese fue el nivel de aceptación que tuvo Carlos Andrés Pérez al final de su segundo gobierno, luego de afrontar dos golpes de Estado y un juicio que lo terminó sacando de Miraflores. Hasta ahora ese era el período de menor popularidad presidencial en Venezuela en los últimos 25 años.

Falta confianza. La caída en la confianza a Maduro se observa incluso en el número de ciudadanos que acuden directamente a él para pedir ayudas. En la memoria y cuenta de 2013 del Ministerio del Despacho de la Presidencia, la fundación Pueblo Soberano, que se dedica a responder ese tipo de solicitudes, indicó que había recibido 7.358 casos. En 2014 las peticiones bajaron 45% y solo se reportaron 4.032 casos.

El 23 de febrero pasado Maduro anunció en Yaracuy el inicio de una serie de recorridos por todo el país para ³movilizar² al chavismo ante la “la guerra económica”, “el imperialismo estadounidense” y “las conspiraciones golpistas”. Félix Seijas, director de Delphos, considera que no es más que un intento de “reconectar” con algunos descontentos y despertar la intención de voto de su base con miras a las elecciones parlamentarias previstas para este año.

“Difícilmente va a atraer a algunos votantes que ya se alejaron, pero tiene que movilizar a la gente que le queda y conservarla. Para lograr eso tiene que mostrarse cercano a las comunidades y sus problemas”, afirma el encuestador.

Maduro tenía abandonadas a las regiones del país. En su primer año de gobierno hizo 102 actos de Gobierno de Calle, encabezó 114 actividades en el interior del país y 44 en el exterior. En contraste, en los primeros 11 meses de su segundo año realizó apenas 36 eventos de Gobierno de Calle, encabezó 43 actos televisados en el interior y 40 en el extranjero.

El fantasma de la economía. Con una inflación que cerró 2014 en 102% para el sector alimentos, según cifras del Banco Central, y altos índices de escasez que se traducen en largas colas en los abastos para comprar productos básicos regulados, no es de extrañar que la popularidad de Maduro haya caído vertiginosamente y que la tarea de levantarla sea complicada.

“No es una ley física, pero el bienestar económico es capaz de explicar los resultados de casi todas las elecciones y la popularidad de los gobernantes. Por ejemplo, la correlación entre la aprobación de Hugo Chávez y esta variable superaba el 80%”, advierte Francisco Monaldi, profesor de Harvard y del IESA y con doctorado en política económica.

Gil Yepes coincide con este análisis y considera que la única forma de que Maduro recupere popularidad es que resuelva el problema económico: “Si no lo hace no tendrá un conector con la población. Ahora aunque suba el gasto público no remediará la caída debido a que la escasez hace que no haya productos por los cuales gastar el dinero. Por primera vez en la historia del chavismo hay una correlación inversa entre crecimiento de liquidez y aprobación de gestión”.

Monaldi observa que el Gobierno ya no tiene posibilidades de aplicar medidas correctivas si se considera que las elecciones tienen que ser este año. “Con un diferencial tan grande en los tipos de cambio, es necesaria una devaluación que se parecería mucho a la de 1989. Empezarían a aparecer los productos, pero habría un golpe en los precios que no tienen tiempo para asimilar”, explica.

Moviendo la base. El chavismo parece ser consciente de lo difícil que es recuperar apoyo en lo inmediato si no hay una subida repentina de los precios del petróleo, por lo que ha elaborado una estrategia para trabajar con su base de 20% y optimizarla para sortear este período de crisis.

“Ya se voltearon todos los que se iban a voltear, los Giordani. Ellos no van a votar por la oposición, así que tampoco afectarán tanto. Ahora hay que movilizar a la base y maximizar las ventajas que se tienen”, comenta una fuente chavista que prefirió declarar en condición de anonimato.

Esta estrategia prevé dos objetivos: evitar más erosiones en la base e intentar desmotivar a los opositores para impedir que articulen una mayoría que resulte difícil de batir en las próximas elecciones parlamentarias.

“Dos factores entran en juego: el descontento y la oposición que enfrentas. Muchos presidentes gobiernan sin problema con una popularidad de 20 puntos si la intensidad de la oposición no es tan alta”, comenta Monaldi.

Alfredo Keller, director de la encuestadora Keller y Asociados, agrega que cuatro columnas sostienen al régimen chavista: “El control de las armas y de la violencia; el control de los recursos económicos; el control de los medios de comunicación, y el control de las instituciones. Las elecciones sirven para dar legitimidad a esas bases y su verdadero problema es que 20% de apoyo fuerte no parece ser suficiente para ganar”.

En este punto entra la idea de desmotivar a la oposición. Seijas advierte que en los próximos meses Maduro se mostrará más fuerte, siguiendo el estilo que presentó cuando fue arrestado el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma. La petición de una nueva ley habilitante es parte de esa línea.

“Con eso logra varias cosas: primero, activa a su base y muestra una imagen más parecida a Hugo Chávez. Esto es relevante debido a que muchos estudios muestran que una de sus mayores debilidades es la evaluación negativa de su capacidad como gobernante; segundo, desmotiva a los opositores porque genera desesperanza el hecho de que pueda actuar sin ningún control, y tercero, intenta infundir miedo a los dirigentes adversarios”, explica el experto.

Desde septiembre el presidente ha amenazado con cárcel a alguna persona o grupo en 35 actos. En promedio, lo ha hecho en 1 de cada 3 días que aparece en televisión. Desde que llegó a Miraflores 96 dirigentes han sido apresados por razones políticas, según la fundación Venezuela Awareness.

En los actos televisados y de calle que realiza se comunica directamente con su base e intenta desmoralizar al adversario. Desde que comenzó el año ha denunciado conspiraciones contra su gobierno en 18 eventos, una vez cada 2,7 días que sale en televisión, mientras que en más de la mitad de sus apariciones desde febrero ha tocado el tema de la amenaza que representa Estados Unidos para Venezuela; y desde septiembre se refiere a las elecciones parlamentarias en 1 de cada 3,5 días que aparece en pantalla, la mayoría de las veces para decir que obtendrán una victoria.

“El chavismo nunca ha ganado una elección con más de la mitad del padrón electoral. Siempre han utilizado la herramienta de la abstención. Por eso se descabeza al liderazgo opositor y se toman medidas que hagan sentir que el votar es inútil. Con una abstención alta de la oposición, ese 20% de base chavista se puede transformar fácilmente en 40% de la votación total, aunque seguirían estando en una posición comprometida”, alerta Keller.

Los expertos coinciden en que se debe esperar más iniciativas del gobierno para desanimar la participación en las parlamentarias, como reacomodar los circuitos electorales para que sean más beneficiosos para los candidatos del PSUV, o aprobar leyes a través de la habilitante para perjudicar a dirigentes de la MUD o restar poderes a la Asamblea Nacional.

El politólogo Nícmer Evans, dirigente del movimiento Marea Socialista, no descarta que esa estrategia le pueda funcionar al chavismo: “Si se piensa en cómo están hechos los circuitos, más la estrategia de polarización que se empieza a emplear y la ventaja del PSUV en términos de maquinaria y recursos, los resultados electorales podrían volver a ser bastante cerrados. Sería muy ingenua la oposición si se acuesta en una hamaca a esperar que el descontento haga todo el trabajo”.

Si se repitieran los circuitos hechos para las elecciones del 2010, al chavismo le bastaría alcanzar entre 43% y 45% de los votos para ganar la mayoría simple de la Asamblea.

El PSUV ya aceita su organización a propósito de los retos de este año. Desde enero realiza cursos de formación de cuadros para entrenar a jefes de Círculos de Lucha y miembros de Unidades de Batalla en todo el país, los cuales deben regresar luego a sus estados para multiplicar el mensaje, informa Rubén Mendoza, jefe de un eje del partido de gobierno en El Valle, Caracas.

Los talleres son hechos en el Centro de Formación Socialista Simón Rodríguez, una estructura propiedad del Ministerio de las Comunas en San Antonio de los Altos, estado Miranda. Por semana se forman entre 400 y 500 cuadros.

“Ahora queda ver cómo se articula el Polo Patriótico y las otras organizaciones chavistas que no pertenecen al PSUV. Si la oposición o el oficialismo no logran una unidad total, cualquier diputado que pierdan por culpa de divisiones pudiera ser letal”, agrega Evans.

Una salida. Fanny Molina es pesimista frente al momento que atraviesa el país y lamenta que no surja un nuevo liderazgo, del chavismo o de la oposición, que pueda mejorar la situación.

“En las elecciones no hay alternativa realmente. En este momento preferiría votar por María Bolívar (ex candidata presidencial zuliana) antes que por la oposición o por Maduro. No hay por quien votar, es una tristeza”, expresa la abogada desempleada.

Keller considera que posiciones como las de Fanny Molina son normales.

“Estos procesos funcionan por etapas. Cuando están desencantados, los chavistas duros se transforman primero en blandos y luego pasan a ser independientes. Después prefieren no votar; es muy raro alguien que decida saltar a la oposición directamente”, explica.

Para tratar de frenar esa evolución entre los descontentos, Maduro se apoya en las misiones y programas sociales del gobierno. En los primeros 11 meses de su segundo año, ha hablado de este asunto en 55,3% de las veces que a aparece en televisión; a la vez, ha participado en 18 entregas de vivienda y ha inaugurado 59 obras en actos televisados.

Para justificar el papel de su gobierno ante la crisis económica, se apuntala en la denuncia de una supuesta guerra económica, de la cual ha hablado desde febrero en al menos la mitad de los días que ha salido en televisión.

Sin embargo, pocos le creen el mensaje. Según cifras de Datanálisis, 58% piensa que es mentira. Por su parte, los números de Keller y Asociados señalan que solo 20% da credibilidad a los anuncios del presidente en general, y 80% lo responsabiliza por este problema en particular, según Delphos. Esto parece demostrar que la “guerra económica” es un tema que solo funciona con su base fuerte.

Ante este panorama, Gil Yepes desconfía de la efectividad que tendrán los recorridos que haga el presidente por el país. “Tendrá que controlar muy bien la situación y los espacios a los que vaya. Debe elegir lugares pequeños y cerrados si quiere que se vea más gente para mostrar alguna fortaleza”, advierte.

Además, en los actos públicos es a veces incontrolable que ocurran casos como el de Fanny Molina el 24 de octubre en Macarao.

“Hasta 2013 fuimos felices, iba a cualquier mercado y compraba lo que quería. Ahora, en cambio, tengo que hacer hasta trueques para conseguir papel tualé. No busco a alguien que cambie el país, pero al menos que pueda mejorarlo”, señala la abogada. A 140 días de su encuentro con Nicolás Maduro, Molina sigue frustrada.

 

Más dinero para propaganda y actos

 

En 2014 el Ministerio de Comunicación e Información (Minci) gastó 474.199.342 bolívares en proyectos de propaganda sobre la gestión del gobierno de Nicolás Maduro y en la cobertura de actividades oficiales, revela la memoria y cuenta de la institución. La cantidad representa un incremento de 14,8% con respecto a lo usado en 2013 para el mismo fin, cuando se invirtieron 412.983.271 bolívares.

Del total, 92.550.959 bolívares se emplearon para transmitir por televisión actos del presidente o de funcionarios de su gobierno. 7.896.532 bolívares se gastaron para producir el programa En contacto con Maduro, el cual solo tuvo 19 ediciones en todo el año, lo que se traduce en 415.606 bolívares por programa.

Los programas del presidente han sido un asunto curioso. Primero estrenó Diálogo Bolivariano, que apareció el 14 de marzo de 2013 y tuvo 27 ediciones. Salió del aire el 28 de agosto de ese año y tardaron 6 meses en volver a impulsar la idea de un programa. El 11 de marzo de 2014 apareció En contacto con Maduro, concebido inicialmente para radio y que tuvo 19 emisiones de esa forma hasta que se paralizó el 16 de septiembre. Se reanudó el 3 de febrero con un diseño para televisión y con un formato diferente, en el que incluso la primera dama, Cilia Flores, tiene un segmento. En el presente sigue de esa forma.

Lo gastado en cobertura y propaganda por el Minci es más que el situado constitucional que corresponde para 2015 a los municipios Chacao, El Hatillo y Sucre juntos (392.057.571 bolívares). El gasto en publicidad de ese organismo no contabiliza lo que destinan a ese mismo fin los demás ministerios en sus partidas particulares.

En la memoria y cuenta el Minci informa que en el cuarto trimestre de 2014 se creó la Agencia Venezolana de Publicidad, presidida por Roberto Malaver, conocido publicista y miembro de la junta directiva de VTV, donde modera un programa.

“Por ahora lo que hace la agencia es vigilar que las publicidades de los ministerios conserven los logotipos y eslóganes de la campaña comunicacional del gobierno. También ayudamos a colocarlas en los distintos medios de comunicación”, explica Malaver.

En el futuro se espera profundizar el trabajo de la agencia para que se transforme en un ente que dé más “coherencia y solidez” a las campañas comunicacionales oficiales. “No se pueden desaprovechar las efemérides. Son oportunidades para recordar los logros del gobierno enfocándose en las cuatro áreas que interesan a la gente: empleo, salud vivienda y educación”, afirma.

Sobre la campaña comunicacional alrededor de la imagen de Maduro para apuntalar su gestión indicó que se intenta dar la idea de que el pueblo es presidente y que el proyecto actual es la continuación del de Chávez. ³Hay una frase que ya se empieza a ver por la calle: “Maduro, pueblo presidente siguiendo el camino de Chávez2, agrega.

La economía cambia elecciones

Estudios académicos han demostrado que la situación económica es el factor que más impacta en los resultados electorales. Por ejemplo, en 2005 Eduardo Lora y Mauricio Olivera, de la Universidad de Harvard, presentaron una investigación sobre 99 procesos presidenciales y legislativos entre 2000 y 2010 en países latinoamericanos. Concluyeron que los altos niveles de inflación disminuyen las posibilidades de triunfo de mandatarios que optan a la reelección, a la vez que el crecimiento económico aumenta las victorias del partido de gobierno en el Parlamento.

En ese sentido, los problemas económicos se diferencian de la inseguridad, de la cual no se tiene evidencia de que influya en los resultados electorales.

“En el caso venezolano lo que importa ahora es el ingreso real y lo que significa ajustado a la inflación y la escasez. El problema de las importaciones es muy difícil que se resuelva con el diferencial cambiario tan grande que hay hoy, por lo que será difícil para el gobierno lograr una sensación de bienestar”, explica Francisco Monaldi, experto en política económica.

Félix Seijas, de la encuestadora Delphos, advierte que la imagen de Maduro y su base dura rondan el 20%, pero el PSUV está cerca de 30% y el chavismo se mantiene por encima de 30%. Eso permite al oficialismo tener la esperanza de que su techo de apoyo esté por encima del de Maduro, dato por tomar en cuenta si se considera que no son comicios presidenciales.

Monaldi, sin embargo, piensa que hay incertidumbre sobre ese aspecto: “En 2013 la aprobación de Maduro era bastante más baja que la de Chávez, que acababa de morir. No se sabía si la votación oficialista iba a reflejar la aceptación del primero o del segundo. Al final se pareció más a la de Maduro y ganaron por poco”.

Expertos coinciden en que el gobierno podría estar programando una serie de anuncios de impacto para pocas semanas antes de los comicios. Estos pudiesen ser económicos o sociales y buscarían el mismo efecto del llamado dakazo antes de las municipales de 2013.

Sobre este punto, la consultora política Eurasia Group publicó un informe a principios de marzo. Señalan que actualmente el gobierno parece comprometido a honrar sus compromisos de deuda externa, que ameritan un pago de 5,2 millardos de dólares en octubre por bonos soberanos y de Pdvsa.

Sin embargo, si el recorte obligado de la importaciones debido a la escasez de divisas eleva demasiado los índices de descontento y conflictividad, la consultora advierte que el oficialismo pudiese formular un plan de no reconocimiento o reestructuración de la deuda, lo cual, según analistas, pudiese venderse a la opinión pública como una lucha contra la guerra económica internacional.

Eurasia Group alerta que la medida sería arriesgada y necesitaría de acuerdos “amistosos” si el país quiere tener acceso a los mercados en el futuro. Agregan que este escenario se hace aún más probable para 2016.

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