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Maduro o el error político de equivocar de enemigo

Maduro o el error político de equivocar de enemigo


Nicolás Maduro, siguiendo las tácticas y estrategias de su mentor Hugo Chávez, se ha empeñado en construir un enemigo que cree débil y fácilmente derrotable.

Se trata de Henry Ramos Allup, jefe indiscutible del partido Acción Democrática (AD) y desde enero, presidente de la Asamblea Nacional.

Ramos comparte con el “imperio” la individualización de los ataques presidenciales. Cada vez que Maduro se encuentra en momentos de debilidad gubernamental, trata de demostrar una fuerza que no tiene proclamando un triunfo, no en contra de los políticos locales, sino del propio y poderoso gobierno de los Estados Unidos.

Hace un año, Ramos Allup era un político que carecía de popularidad, más allá de las fronteras de su partido. Era fuertemente criticado por los otros partidos de la Unidad, e inclusive, dentro de su propio partido.

En algunas encuestas, Ramos aparecía por debajo de las simpatías por AD, y en otras muy minimizado, en lo que burlonamente los encuestadores llegan a llamar “raya por ciento”.

En tan cierto esto, que en anteriores elecciones parlamentarias, fue necesario presentar a Ramos Allup como candidato en las listas cerradas donde el elector al momento de votar no tiene acceso a los nombres. Se pensaba que con seguridad perdería, de ser candidato por un circuito.

Cambio en la imagen

Desde el 6 de enero de este año, cuando asume la presidencia de la Asamblea, Maduro se empeñó en satanizarlo.

El que podía antes ser uno de los políticos más antipáticos de la oposición, hoy es motivo de atracción para los venezolanos que quieren un cambio de presidente y gobierno.

Esto se fue logrando en la medida en que la popularidad de Maduro fue cayendo, y la de Ramos Allup fue aumentando gracias a los insultos y amenazas que profiere el mismo Maduro.

Se podría pensar, que ese vuelco en la imagen de Henry Ramos, sea producto de unos asesores extranjeros. Lo cual no es cierto.

Si se revisan con detenimiento las posiciones públicas del líder adeco en los últimos 17 años, que reposan en los archivos de los periódicos, saltaría a la vista que sigue siendo el mismo, tanto en su actitud, como en sus opiniones y en la manera en que expresa esas opiniones.

No ha cambiado Henry, cambió la percepción que la gente tiene de él como consecuencia del empecinamiento del presidente en presentarlo como el malo de la realidad nacional.

Ramos Allup presidenciable

Hoy en día, Henry Ramos Allup es la referencia de la Venezuela democrática. Quien no le quiere, al menos lo respeta y considera como un presidenciable.

Lo que él dice es revisado con atención, por ese 80% de venezolanos que quiere un cambio. El juicio es favorable en los comentarios que se oyen en la calles. Por lo menos, por ahora.

Si Maduro quería amasar un líder para la oposición, que fuera débil y fácilmente derrotable, no lo logró. Se encontró con un experimentado político, de corte institucional, que es su antítesis y que, en la comparación “te a te” sale ganador, tanto en preparación, como en sus valores morales y personales y en manera de presentar sus ideas.

Esta opinión, por supuesto que no es compartida por todos los analistas. Algunos consideran que la estrategia de Maduro es correcta, y que Ramos Allup no tiene el carisma necesario para enfrentarlo en la calle.

También señalan, que a partir de enero se producirá un cambio en la presidencia de la Asamblea Nacional. Lo que presuntamente llevaría a Julio Borges a esa posición.

En este caso –advierten- Ramos perdería el rol protagónico en las fuerzas opositoras. En cuyo caso comenzaría a perder imagen popular.

El futuro presidencial de Ramos Allup estaría entonces determinado de cuándo tendríamos unas elecciones presidencial. Esto a su vez dependería de cuándo se realizaría el revocatorio.

Si el revocatorio es en el 2016, Maduro y el chavismo llegaría a su fin, y las elecciones serían antes de marzo del 2017. Una fecha favorable para Henry Ramos Allup.

Si por el contrario el referendo se celebra después del 10 de enero del 2017, el vicepresidente en ejercicio quedaría en la presidencia hasta agotar el mandato en el 2018. Lo que se considera no sería tan favorable para Ramos Allup.

En todo caso, la designación del candidato de la oposición vendría de una decisión de los partidos de la MUD, ya sea en primarias o por consenso de los partidos.

La estrategia de Maduro

Una estrategia clásica de los gobiernos comunistoides, o con vocación de serlos, ha sido la de destruir todas las instituciones y levantar enemigos que luego sean fácilmente destruidos.

En el régimen elaborado por el fallecido ex presidente Hugo Chávez, a raíz de la constituyente de 1999, se produjo el desmontaje de las instituciones democráticas y su sustitución por otras, aunque continuaran siendo las mismas.

Simultáneamente, Chávez se dedicó a satanizar a los partidos políticos, hasta llegar a conveniencia a ridiculizarlos; y poner en entredicho la honestidad de los líderes de la oposición.

Uno a uno, el chavismo fue neutralizando a los presidenciables de la oposición. A unos los puso presos, cuando consideró que tenían posibilidades.

La herramienta de la “inhabilitación”, por parte de la Contraloría, también les funcionó. A otros los fue rebanando poco a poco, hasta sacarlos de la competencia.

En paralelo, el chavismo le dio vuelo a dirigentes que consideraban “bate quebrados” o que tenían presuntamente “rabo de paja”, llegando incluso a facilitarles candidatos.

Así se explica como Francisco Arias Cárdenas, quien formaba parte del proceso, llegó a ser el candidato de la oposición en las mega elecciones del 2000. Arias, una vez ejecutado su trabajo de ser el abanderado de la oposición, regresaría a las filas del chavismo.

Actualmente, Maduro tiene problemas más graves que la escogencia del candidato de la oposición. Si logra influenciar en la decisión de escoger la persona, sería para ser enfrentado por otro candidato del chavismo.

Maduro es tan impopular –superior al 80%- que no tiene manera de ganarle a un candidato de la oposición, cual sea este.

Lo más probable, es que Nicolás Maduro sea destituido por un referendo revocatorio. Por lo que pensar en una candidatura suya, es prácticamente imposible.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

 

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