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“Maduro y Ramos Allup: ¡a sentarse!” por Vladimir Villegas

“Maduro y Ramos Allup: ¡a sentarse!” por  Vladimir Villegas


Vladimir Villegas / @vladivillegas.

El titular parece una copia de lo que seguramente muchos de nosotros recordamos de la infancia en los salones de clase, cuando la maestra le llamaba la atención a los alumnos que siempre andaban correteando y desordenando. La diferencia es que en esta oportunidad el llamado de atención no es a dos muchachos sino a dos personajes que ocupan altas responsabilidades del Estado. Uno, el primer mandatario nacional, y el otro nada más y nada menos que presidente del parlamento.

En días recientes tuve la oportunidad de entrevistar a Enrique Márquez, diputado y primer vicepresidente del parlamento nacional, quien en mi programa Vladimir a la 1 exhortó a Henry Ramos Allup a atender la invitación que en reiteradas ocasiones le ha formulado el presidente Maduro para sentarse a dialogar sobre la situación del país. Conozco al diputado Márquez desde nuestros tiempos de militantes en La Causa R. Es, sobre todo, un tipo ponderado, lo cual no tiene que ser visto como sinónimo de blandengue o cualquier otro calificativo de esos que están muy en boga en estos duros tiempos donde el derecho a la duda se ejerce mas que cualquier otro. Su llamado responde a la angustia que tenemos miles y tal vez millones de venezolanos por la grave y penosa situación que atravesamos como nación.

Seguro estoy de que en el seno de la oposición y también del gobierno muchos dirigentes opinan igual que Márquez: Ramos Allup y Maduro tienen que sentarse y contribuir a hallarle salidas a esta caótica situación nacional. Ramos Allup, como él mismo lo ha dicho, no es el líder de la oposición ni mucho menos su jefe. Pero es el presidente de la Asamblea Nacional, y por lo tanto es el más llamado a intentar, aunque parezca pérdida de tiempo o una señal de debilidad, una interlocución con el Presidente. La propia constitución nacional establece expresamente el principio de la colaboración entre poderes. Así que no se puede acusar al otro de incumplirla si no actuamos apegados a lo que ella señale, nos guste o no. Ambos tienen que hacer un esfuerzo de contar hasta diez a la hora de adjetivar, de lanzar misiles verbales más poderosos que una mina o una tonelada de dinamita.

El llamado del presidente Maduro a Ramos Allup ha tenido una falla de origen, el intentar convertir esa convocatoria en una oportunidad para escalar el conflicto con la oposición y tratar de estimular en el seno de la Mesa de la Unidad Democrática las ya existentes y naturales rencillas por el liderazgo. Y para Ramos Allup tiene un alto costo político aceptar la invitación del mandatario porque, seamos francos, hay unos cuantos dirigentes que tienen listo un mazo, del mismo calibre que el utilizado por Diosdado Cabello, para darle con todo al polémico líder adeco si se presenta en Miraflores.

Vale la pena intentar un diálogo que derive en una negociación política para evitarle a Venezuela un escenario de violencia, caos social y mayor inestabilidad. Sé que mucha gente en la MUD piensa lo mismo, pero hasta ahora ha privado el criterio opuesto. Es probable que ese esfuerzo fracase. Corrijo. Es altamente probable. Pero Venezuela merece que se agoten todos los esfuerzos destinados a construir soluciones como las que la ciudadanía espera. Prácticamente todos los estudios de opinión muestran el amplio respaldo que tiene un escenario de diálogo, sobre todo para hacer frente a las graves consecuencias de la desastrosa situación económica. Y la principal responsabilidad de la dirigencia política tiene que ser atender a esta realidad y estar a la altura de las circunstancias.

El diálogo, la convivencia y la negociación política son elementos cotidianos en la vida de la mayor parte de los países del mundo, y por lo general donde eso no ocurre existen graves conflictos que derivan en mayor pobreza, pérdida de vidas, intolerancia política, racial o religiosa y violencia desenfrenada. Y esa factura raramente la pagan quienes están en el poder o en la élite política y económica. Esa es la realidad. Así que, Maduro y Ramos Allup, ¡a sentarse! No hay tiempo para seguir perdiendo el tiempo.
El Nacional, 16 de agosto de 2016

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