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María Corina Machado: Ante todo, mujer, mamá y venezolana

María Corina Machado: Ante todo, mujer, mamá y venezolana


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Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el diario EL IMPULSO entrevistó a una de las más emblemáticas féminas de nuestra historia contemporánea, tildada por muchos como una valiente luchadora por el rescate de la libertad y democracia de nuestro país: María Corina Machado.

Esta encantadora mujer es la mayor de cuatro hermanas, producto de la unión entre el ingeniero Henrique Machado y la psicóloga Corina Parisca. Es ingeniero industrial, egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, con especialización en Finanzas del IESA, e integrante de la promoción de 2009 del Programa de Líderes Mundiales en políticas públicas de la Universidad de Yale.

María Corina es divorciada, con tres hijos, cofundadora de las organizaciones Atenea, Oportunitas, Súmate, profesora de la Cátedra de Gerencia de Recursos Humanos en el Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad Católica Andrés Bello. Fue electa diputada a la Asamblea Nacional en septiembre de 2010, con el mayor número de votos de cualquier representante en dicha contienda.

Su estilo frontal y de denuncia combativa se ha convertido en su sello personal y los venezolanos de todas las tendencias la reconocen como una mujer valiente y de principios inquebrantables, que no pocas veces se ha jugado su integridad física. Estas cualidades quedaron ratificadas a los ojos de Venezuela y el mundo, durante el violento incidente conocido como “Golpe Al Parlamento”, en mayo de 2013, en el que sufrió ataques que ameritaron intervención quirúrgica. Posteriormente, en marzo de 2014, el actual presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, la destituyó de la Asamblea Nacional, acusando a la líder de conspiradora. Las amenazas y persecución del gobierno son reiterativas desde sus inicios en la vida política del país.

En febrero de 2012 participó como candidata independiente en las elecciones primarias de la unidad, realizadas el 12 de febrero del 2012 y actualmente, forma parte de “Vente Venezuela”, movimiento político que se ha ido consolidando a nivel nacional y que se propone luchar por una sociedad fundada en valores, próspera, en paz, que incentive el esfuerzo individual y colectivo y en donde la mayoría de los ciudadanos no se conviertan en mendigos del Estado. Recientemente, firmó un documento denominado “Acuerdo Nacional para la Transición”, que le acarreó nuevas amenazas de cárcel por parte del Gobierno Nacional, quien la acusa nuevamente de conspiradora.

-¿Qué recuerdos tiene de su infancia?

-Mi papá y mi mamá son dos seres humanos extraordinarios, no solamente por una bondad infinita sino por un estricto comportamiento ético, fueron siempre el ejemplo para nosotros.

Yo soy la hija mayor y como había 3 mujeres por detrás, yo dije que le iba a demostrar a mi papá que no hacía falta tener hijos varones y por eso estuve siempre muy cerca de él. Mi papá ha sido siempre mi referente ético, desde que era chiquita hasta incluso en estos momentos. Cuando estoy ante una decisión dura, difícil, pienso qué esperaría mi papá de mí.

Él es el hombre más honesto, el más bueno que yo he conocido en mi vida y mi mamá es una mujer con una conciencia de la responsabilidad social impresionante y desde chiquita nos decía quienes más hemos recibido más tenemos que dar y así crecimos con esa conciencia siempre.

Lo más importante es cómo nos transmitieron el amor a Venezuela. Todo lo que tenemos en términos de sueños y aspiraciones es por Venezuela. Yo, la verdad es que en ese sentido lucho es para que todos los niños venezolanos, mis hijos incluso, puedan tener las posibilidades, la familia, el ejemplo que yo he tenido y eso se lo debo a mi papá y a Venezuela.

Otra persona de mi infancia que está en mí todo el tiempo es mi abuelita. Nosotros crecimos en su casa, hasta que cumplí casi 20 años. Toda mi infancia y adolescencia fue con ella. Recuerdo que llegábamos del colegio corriendo y mis hermanas corrían para el jardín y yo corría para las piernas de mi abuela y allí pasaba toda la tarde. Ella me echaba cuentos de su infancia y de la independencia, que para mí era más o menos lo mismo. Ella era nieta de Eduardo Blanco, quien escribió Venezuela Heroica y ella decía que era la nieta favorita de Eduardo Blanco y que yo era su nieta favorita, entonces, por asociación yo era la tataranieta favorita de Eduardo Blanco.

Crecí con la conciencia de lo que ha sido la historia de nuestro país, la lucha por la independencia y por la libertad. Lo tengo muy presente y se lo debo a ella.

-¿Cómo es la relación con sus hijos?

-Mis hijos son 3 ciudadanos libres porque así decidí criarlos. Como millones de venezolanas me divorcié cuando estaban chiquitos y han crecido conmigo. Afortunadamente tienen una maravillosa relación con su papá. Han sufrido, muy adentro, muy profundo, lo que ha sido esta lucha por conquistar un futuro para estas generaciones. Se debaten siempre entre ver el dolor que su mamá pueda correr un riesgo o que me agredan moralmente y, por otra parte, son parte de esta lucha.

Yo me acuerdo una vez, en el 2005, yo estaba en Súmate, llegué a Barinas a una asamblea de ciudadanos, cuando terminó la reunión se me acercó una señora y me dijo necesito hablar contigo, me dijo mi hijo es profesor del colegio donde está tu hijo Ricardo, la semana pasada estaba caminando por un pasillo y oyó un gemido, debajo de la escalera estaba un niño llorando, se acerca y era Ricardo y cuando le preguntan por qué lloraba le dijo que los niños en el recreo le habían dicho que a su mamá la iban a meter presa. Yo no había hablado de ello con mi hijo, él era un niño pequeño, de diez años. Yo me quería morir, yo estaba en Barinas y pensé me voy así sea a trote, corriendo de vuelta a Caracas.

Al llegar senté a mis 3 niños y les dije vamos a hablar, les prometo que a partir de ahora les voy a decir todo, los riesgos, las amenazas. No fue fácil. La primera vez que fui citada a la Fiscalía por Súmate y me acusaron por conspiración, me acuerdo que senté a Ana, mi hija mayor, y después hablé con los más chiquitos, le expliqué y le dije que iba a ir tranquila. Me dijo pero “tú no has hecho nada malo”, le conteste “yo lo sé, pero estoy luchando por ti, por tus amiguitos, por todos los niños venezolanos que siento como mis hijos, existe el riesgo, los abogados dicen que me pueden hacer algo”. A ella le rodaban las lágrimas por los cachetes y yo siento que no hay nada en la vida que pueda compensar algún día esa tristeza, haberle causado este dolor a mis hijos.

Pero, por otra parte, están creciendo con una conciencia de la ciudadanía que quizás nosotros no tuvimos y por eso yo tengo tanta confianza en el futuro de Venezuela.

-¿Cómo se definiría?

-Yo soy por encima de todo mamá, trabajadora, me encanta hacer lo que hago, soy obsesionada, muy buena amiga, aunque mis amigas me dicen que las tengo abandonadas, pero saben que cuentan conmigo siempre para lo que sea y por encima de todo soy venezolana, yo soy mujer, madre, venezolana, yo amo a mi país.

-¿Qué es lo que más le gusta?

-Lo que hago, luchar por Venezuela. Para mí la labor y la causa más apasionante que puedo haber encontrado en mi vida es eso. Yo no cambio lo que estoy haciendo por nada. A veces me siento inconforme porque quisiera hacer mucho más, quisiera estar en muchos sitios a la vez, me encanta escuchar, inspirar e inspirarme junto con la gente en la lucha. No hay nada que me guste más que eso.

-¿Cuál es su mensaje para la mujer en su día?

-Tenemos que confiar en nosotras. Yo admiro mucho a la mujer venezolana, la mujer que es mamá, luchadora social, activista en su comunidad, que al mismo tiempo tiene que echarle pichón para mantener a su familia, que está sola, la que no tiene un marido ni nadie que la acompañe, esa mujer que tiene que levantarse a las 3 de la mañana para hacer desayuno, limpiar la casa, llevar a los muchachos al colegio, ir a trabajar y llegar en la noche agotada y seguir. Ver que los muchachos salen impecables de su casa, arregladitos, con lo que tengan, porque es importante la decencia tanto como la aspiración.

No he visto la primera mujer venezolana que diga yo quiero que mi hijo dependa de lo que otro le regale. Eso no existe. La mujer venezolana es emprendedora, porque es un asunto de dignidad.

Mi mensaje es creamos en nosotras mismas, tenemos tanta fuerza, somos la mayoría y estamos unidas, desde la que pudo ir a la universidad y es doctora hasta la que está soñando que su hija lo sea. Confiemos en nosotras y en la fuerza que tenemos unidas. Vamos a transformar este país. Viene un cambio muy pronto. Las mujeres hemos estado en primera fila en esta lucha y vamos a seguir criando a nuestros muchachos, vamos a reconstruir al país y, después, vamos a ver atrás y diremos ¡cambiamos la historia de Venezuela¡ De eso se trata y lo vamos a lograr.

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Marbelia Girón / El Impulso

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