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Mazhar Al-Shereidah: Venezuela no se preparó para la caída de los precios petroleros

Mazhar Al-Shereidah: Venezuela no se preparó para la caída de los precios petroleros


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Patricia Marcano

Mazhar Al-Shereidah tiene más de 50 años estudiando e investigando sobre el petróleo. Comenzó con su tesis de grado, que presentó en 1964 y le permitió recibir el título de economista, y continúa hoy en su ejercicio como docente, tutor de tesistas de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (Faces) de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Allí comenzó a dar clases en 1967 y lo sigue haciendo hoy, aunque está jubilado.

“Mi vocación no es tanto profesor sino investigador, apasionado por el tema petrolero. Es una pasión que se combina con la razón y a la que no permití que se convirtiera en dogma”.

Su aclaratoria no es en vano. Al Shereidah habla de la situación actual de los precios del petróleo sin enfrascarse en creencias, haciendo un recuento histórico sobre cómo se han comportado los montos por barril y asegurando que se está ante un nuevo paradigma energético. “Las cosas van cambiando y uno tiene que adaptarse intelectualmente, ideológicamente y conceptualmente a la nueva realidad. Esto conlleva a que la administración o gestión de una economía nacional también tiene que irse adaptando a las realidades cambiantes”.

Por ello insiste en algo que se ha repetido durante décadas: Venezuela debe acabar con su dependencia petrolera y mirar hacia adentro, a las otras riquezas y aprovecharlas. Nada nuevo –aclara- pero no se ha corregido y por ello la caída de los precios del petróleo, desde hace un año, ha hecho tambalear la economía del país. Lo lamentable, dice Al Shereidah, es que el descenso se veía venir porque lo normal no era que los barriles costaran tanto.

“Nadie vio una anomalía”

El economista nacido en Irak, cofundador del postgrado de Economía Petrolera de la UCV, señala que existe una “creencia generalizada y aceptada universalmente” de que hay un solo actor que fija el precio del petróleo y que ese actor se llama Opep. No es cierto, dice. “El precio se forma y allí intervienen diferentes actores que no necesariamente coinciden en sus posiciones y motivaciones económicas o ideológicas”.

Durante casi 15 años, hasta 1973, el barril de petróleo se cotizó en 1,80 dólares a escala mundial. Negociaciones protagonizadas por distintos actores (el cartel creado en 1927 por los presidentes de la Shell, BP y Standard Oil of New Jersey; pequeñas empresas estadounidenses que exigían restricciones a las importaciones, hasta ministros de petróleo y representantes gubernamentales) fueron impactando en los precios.

En 1973 se pasa de $ 1,80 a $3 y luego a $11,5. Una decisión que no tomó el ministro de Arabia Saudita, integrante de la Opep (quería llevar el barril a $7), sino el Sha de Irán, que había negociado con Henry Kissinger, secretario de Estado del gobierno de Richard Nixon, los excedentes que obtuvieran con el nuevo precio, relata Al-Sjereidah.

“Los manuscritos de esa reunión, efectuada en una isla en Suecia, existen. Fue un año antes, en 1972”, agrega el economista para sustentar su explicación de que nada tuvo que ver la guerra del Yom Kippur ni el embargo árabe en ese aumento, mucho menos la existencia de una crisis petrolera.

Que Arabia Saudita, el principal motor de la Opep junto a sus aliados Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Catar, defienda hoy los precios bajos del petróleo no es nuevo. Al-Shereidah detalla que desde 1975 ese país defiende la tesis del precio moderado “para ir corrigiendo ese error del Sha, que le fue adjudicado a la Opep”.

“Los medios responsabilizan a la Opep de los precios altos pero la Opep no es la que fija los precios altos. ¿Por qué Arabia Saudita no quiere un precio alto? ¿Quién le dice que no a más dinero y ganancias? Solamente un loco, dirán, pero de locos ellos no tienen absolutamente nada”.

De los incrementos paulatinos y del consenso alcanzado en el año 2000, en la II Cumbre de la Opep celebrada en Caracas, donde se dijo que el “precio justo” era 25 dólares por barril, se pisó el acelerador.

“A partir de 2004 o 2005, el precio comienza a subir de una forma descomunal. Saltó de 25 a 40, de 40 a 50, de 50 a 60. Nadie vio una anomalía ahí, jamás, y lo digo con toda responsabilidad. ¿Y por qué, porque más dinero es más sabroso? Pueblo y gobierno estaban felices porque había más recursos y eso da la falsa creencia de ser rico. Si soy rico soy poderoso y el poder es muy importante. Si soy rico soy generoso y lo soy más que todo con mis países vecinos. Y ya sabe a qué me refiero, a PetroCaribe y todo eso. Pero resulta que hay 7 años de vacas gordas y 7 años de vacas flacas. El hombre supo esto hace 5 mil años. Eso es lo que está pasando ahora”.

Para mayor comprensión, Al-Shereidah agrega que se debe distinguir la existencia de dos mercados, el físico (petróleo húmedo que se transporta por oleoductos o tanqueros) y el del petróleo de papel, que son especulaciones en las grandes bolsas de valores, sobre todo la de Nueva York, Londres, Singapur y Dubai más recientemente.

“En 2014 la cantidad del petróleo transado en los mercados financieros era 10 veces más que el volumen de crudo que se transaba físicamente en el mercado. El colapso tenía que producirse”.

Mazhar-Al-Shereidah2¿Por qué se veía venir ese colapso, porque los precios estaban exageradamente altos?

Ese es un motivo. El segundo es que ese incremento descomunal en el precio fue acompañado paralelamente por el incremento de la inversión petrolera en EEUU, que dio frutos con el llamado petróleo de lutita o shale oil, o peor todavía el shale gas, porque EEUU quiere usar cada vez más gas que petróleo. ¿Cuál es el resultado de ese auge repentino de EEUU en los últimos 5 años? Si estoy produciendo disminuyen mis necesidades para importar petróleo. ¿Para qué voy a comprarle a Arabia Saudita, Nigeria o Venezuela? De esta forma hemos ido perdiendo tajadas en el mercado estadounidense y mundial, pero los que más perdieron fueron Argelia, Angola, Nigeria y Arabia Saudita. Ellos son los principales productores de crudos livianos y dulces, y esa es la característica del petróleo extraído de las lutitas. EEUU importaba 750 mil barriles de Nigeria y el año pasado importó cero barriles. ¿Cuál es la alternativa? China. Todo el mundo mira a China, ese es el mercado natural de los países del Golfo Pérsico. Los chinos están comprando y acumulando. Los inventarios en el mundo entero ya llegaron a los 8 millardos, eso es 8 mil millones de barriles. En EEUU no hay donde guardar petróleo para las reservas. China ya rebasó el límite y está fletando supertanqueros para almacenar el petróleo flotante. Están aprovechando los precios bajos y seguirán comprando.

¿Se hicieron advertencias? ¿A Venezuela le sorprendió?

Me revienta escuchar que “fue repentina” la caída de los precios del petróleo. Varios ministros de la Opep venían diciendo: “señores, cuidado, el 40% del precio está constituido por la suma de dos primas, la de miedo y la de especulación”. 40% de un precio de 100 dólares es 60 dólares, y eso es lo que tenemos. Eso no se dijo ahora, se dijo en 2008, en 2009. Eso está bien documentado aquí, que nadie venga a decir que no sabía que esto iba a pasar. Yo digo que se sabía tanto que en la elaboración de la Ley de Presupuesto para el año en curso se usó como precio 60 dólares por barril. Me parece muy atinada esa escogencia porque es lo que está vigente.

Pero Venezuela no se preparó y está afrontando esta caída sin un fondo de reservas que lo aguante

Eso es muy lamentable y es cierto. Me duele mucho decirlo cuando miro a países como Arabia Saudita y sus aliados (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Catar). Esos cuatro países tienen fondos soberanos de riqueza que superan los 2 billones de dólares. Arabia Saudita tiene como 800 mil millones. Emiratos igual, Kuwait igual, Catar menos. Y es público. En Kuwait existen cuatro o cinco fondos de reserva, uno de los cuales se llama Fondo de reservas de las futuras generaciones, y creo que destinan 20% del ingreso petrolero anual. Además se supone que no es dinero muerto sino invertido y la inversión de esto genera ganancias, intereses, y con esas ganancias se suple el déficit eventual cuando baja el precio del petróleo como ocurre ahora.

¿Qué debió hacer Venezuela cuando el petróleo estaba a 100 dólares por barril?

Lo que debimos hacer y no hicimos fue, simplemente, mirar nuestro alrededor y no ver a la Opep como la vaca lechera. Ver que otros países, inclusive Libia, Irán e Irak antes de la guerra, tenían sus fondos soberanos. ¿Por qué no los puedo tener yo? La respuesta es política y yo no puedo dártela. Pero la racionalidad económica te decía “ahorra ahora para cualquier eventualidad”.

¿Qué recomienda hacer de ahora en adelante?

Yo creo que mirar hacia adentro mucho más que hacia fuera. Mirar cuáles son mis fortalezas y aprovecharlas. Las fortalezas de Venezuela son tener un amplísimo territorio, ríos, grandes extensiones de tierra cultivable, una tradición de haber sido un país exportador agropecuario antes de la era petrolera, un país que tenía un buen camino en la industrialización. Además tiene una dotación mineral envidiable, enormes posibilidades en área del aluminio y en la industria petroquímica. Tenemos más de 2.000 Km de costa con riqueza pesquera y tradición. Tenemos atractivos turísticos difícilmente comparables con otro lugar. Ahora, quién va a venir a Venezuela si es uno de los países más peligrosos del mundo. Además, a mí me duele que el café que tomo es importado, las caraotas negras que como son importadas, que el arroz y el pollo son importados. Esto no lo acepto siendo venezolano, lo pudiera aceptar si fuera catarí. Yo creo que la respuesta es totalmente interna y pasa por tener claridad, pisar la tierra, comprender que no todos los factores están a nuestro favor y, desde luego, la aplicación durísima de las leyes, comenzar por asegurarle al ciudadano garantías personales y colectivas. Y garantías para la producción e inversión, con el debido control de la transparencia para evitar cualquier posibilidad de corrupción y malversación.

¿Cuánto tiempo de vida le queda al petróleo?

La matriz energética se divide en petróleo, gas, carbón, hidroelectricidad y otros. El petróleo llegó a ocupar el 50% de esa tortilla. Ahora estamos en menos de 35% y todo indica que para 2030 ese porcentaje baje otros 10 puntos. Lo que vienen son otras energías, pero básicamente el gas, porque contamina menos.

Entonces Venezuela debería replantearse su dependencia petrolera

Definitivamente. No estamos descubriendo el agua tibia, de eso venía hablando Arturo Uslar Pietri, Pérez Alfonzo, Adriani, y muchos más. Se cuentan por decenas y no son solo economistas. Fueron filósofos, escritores, abogados, simplemente gente pensante, que les duele el país y miran más allá de sus narices. No se ha hecho pero hay dos opciones: o nos sentamos a llorar o nos ponemos a inventar. “O inventamos o erramos”, repitió Chávez. Eso tenemos que hacer pero no con el petróleo. Con el petróleo ya no hay nada que inventar.

El país tiene reservas sin explotar en el Delta del Orinoco. ¿Cuál es la importancia petrolera de nuestra salida al Atlántico y de las aguas del Esequibo, que además han derivado en el conflicto actual con Guyana?

Te estaría mintiendo si te dijera que tengo información sobre el volumen, tamaño o monto de esa zona con respecto a las reservas petroleras que tiene. Lo que sí puedo decir es que la soberanía se defiende independientemente de lo que tiene o no de riqueza mineral y vegetal. ¿Cuál es la diferencia si tiene o no bosques, minerales, ríos? Puede ser un peladero de chivos, pero territorio nacional es territorio nacional. Y ese no es un asunto exclusivo ni de un gobierno ni de sus fuerzas armadas, sino de toda la población.

¿Qué opina de la presencia de empresas petroleras chinas en uno de los bloques delimitados arbitrariamente por Guyana?

No me extraña en absoluto, el capital no tiene nacionalidad. Y desde hace mucho tiempo el que manda en China no es el camarada Mao sino el capital, en su forma más salvaje y explotadora del ciudadano, obrero y campesino chino.

¿Cómo se explica el incremento del barril de petróleo, en 10 dólares, desde febrero?

Si a alguien tenemos que agradecerle que los precios subieran de 50 a 60 es al conflicto en Yemen, porque por allí pasan 3,5 millones de barriles. Ahí no hay ningún peligro, hay flotas navales de EEUU, la Otan, Arabia Saudita e Israel; todo el mundo está cuidando ese estrecho de Bab-el-Mandeb en el Mar Rojo. Pero esos 10 dólares de aumento equivalen a lo que se llama la prima de miedo o la prima geopolítica. Esa prima le da inyecciones a las operaciones especulativas. La suma de la prima de miedo más la prima especulativa es la que ha incrementado el precio desde febrero hasta la actualidad. De ninguna manera le interesa al imperio apagar el fuego en una situación como esta, porque si apago el conflicto el precio bajaría a 50 dólares y a ese precio la explotación de lutitas se pararía en más de la mitad. A buen entendedor, pocas palabras.

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