Visión Global

“Mi novia de Naiguatá” por Román Ibarra

“Mi novia de Naiguatá” por Román Ibarra


Román Ibarra / @romanibarra.

¨No hay en el mundo quien sepa amar, ni quien me sepa querer, como la novia que tengo en Naiguatá¨. Así dice el pegajoso estribillo de la canción que con el título de este artículo popularizó la orquesta del maestro Billo Frómeta. No obstante no nos vamos a referir a la música del genial maestro y que tanto nos ha hecho bailar, sino al nuevo escándalo que revienta en el gobierno de Maduro, esta vez, protagonizado por el presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes.
Recogieron todas las redes sociales, así como todos los medios de comunicación social, el hecho del presunto hurto de cantidades de dólares y euros en efectivo en un apartamento propiedad de Merentes en el Estado Vargas. Se habló en principio de la sustracción de 300.000 dólares americanos, y 30.000 Euros; se habló así mismo de los allanamientos que las autoridades policiales habían realizado de manera indiscriminada en la zona para hallar el dinero y a los responsables, violando los derechos humanos de los residentes del sector, toda vez, que no mediaba la existencia de orden judicial alguna para proceder con semejante actitud.
Descubierto para todos el delito cometido, y según fuentes cercanas a los medios, fue hallado el dinero producto del hurto, y sus culpables, sólo que el afectado, la víctima, Nelson Merentes pidió que los mismos no fueran presentados a la Fiscalía, pues se trataba de gente allegada al alto funcionario. La decisión de Merentes no comporta un acto humanitario como cualquiera pudiera pensar, sino que obedece a la existencia presunta de menores de edad involucradas en el hecho, y hasta se dice que el citado funcionario ha demostrado un gusto e inclinación exagerados por la andanza con este tipo de jóvenes. La menor de marras se muestra impúdicamente, aunque luego intentó borrar la evidencia, en las redes sociales presumiendo acerca de su ¨relación¨ con Merentes, con lo cual, queda en entredicho la moral y la ética que un funcionario del estado y de alta jerarquía debiera observar.
Lo cierto es que, más allá de la certeza aun no desmentida por Merentes, ni el gobierno, la Fiscalía General de la República no ha movido un dedo para solicitar información, e investigar el hecho público, y notorio comunicacional para determinar la responsabilidad, o inocencia del alto funcionario. Pero tampoco ha ocurrido que Merentes se separe de su cargo para permitir que se haga una investigación objetiva e imparcial, ni nadie en el seno del gobierno le ha pedido explicaciones al respecto.
Es inaceptable que en un país donde existe un régimen de control cambiario por más de una década, pueda alguien portar en su residencia vacacional, o su vivienda principal semejante cantidad de divisas en efectivo, y que las autoridades hagan caso omiso frente a tan protuberante desafuero; ello comporta en principio la comisión de los delitos de ilícitos cambiarios, y la presunción de legitimación de capitales. Amén de la posible, presunta corrupción de menores. Por todo ello, la Asamblea Nacional debe abrir una profunda investigación para determinar la responsabilidad de Merentes en este escándalo, así como sus vinculaciones con menores de edad, la legitimación de capitales, y la administración del propio Banco Central de Venezuela. Investigación que debe extenderse a la probable existencia de testaferros, en vista de que es improbable que actúe solo en semejante despropósito. Es tarea urgente para el parlamento investigar para evitar la corrupción. En su desfachatez, me lo imagino cantando el estribillo: … ¨como la novia que tengo en Naiguatá¨.

Atras
Visión Global

2013 © Visión Global. Todos los derechos reservados. Contacto: visionglobal.info@gmail.com - visionglobal.ventas@gmail.com - Teléfono: 0212 4186529