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Miguel Pizarro: El reto del 2017 es sacar la Asamblea Nacional a la calle

Miguel Pizarro: El reto del 2017 es sacar la Asamblea Nacional a la calle


2016 fue un año de expectativas puestas sobre la Asamblea Nacional, toda vez que la oposición recuperaba la mayoría parlamentaria luego de 10 largos años. Sin embargo, parte de los objetivos planteados durante la gestión no han sido logrados por el bloqueo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), mientras que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha contribuido también a obstaculizar una salida electoral para un cambio de gobierno: el primer gran reto prometido a inicios de año.

Aun así, la bancada opositora destaca los cambios de esta nueva AN, pues si bien no se ha concretado todo lo que la población esperaba para este 2016, hay notables diferencias con el parlamento anterior. El presidente de la comisión de Desarrollo Social, Miguel Pizarro ofrece un balance general.

“Creo que el primer gran cambio en la Asamblea Nacional es que es un primer año de una asamblea abierta a la gente. Pasamos de tener un promedio de 15 a 20 derechos de palabra anuales por comisión en la legislatura anterior a que, por ejemplo, en mi comisión superamos los 140 derechos de palabra durante el año. Un derecho de palabra es un sindicato, un gremio, una fundación, es un grupo humano organizado que ha conseguido entre nosotros y la asamblea un espacio de interlocución e interacción sobre sus problemas”, expuso.

Pizarro hizo énfasis en la atención a casos de personas con discapacidad, pacientes de enfermedades crónicas, la discusión de la crisis humanitaria, el bono de alimentación para jubilados y pensionados, la discusión del desarrollo permanente de la libertad y autonomía sindical, del funcionamiento de los gremios, colocando como ejemplo lo ocurrido durante el año con Ferrominera.

“En sí mismo no es algo concreto, tiene que ver con un cambio de la lógica y para mí es un gran logro. Hoy la gente sabe que tiene una asamblea, una comisión, unos diputados, unos espacios donde denunciar, donde interactuar, que tienen un espacio donde forzar respuestas de la contraparte. Segundo, creo que el ejercicio de las subcomisiones (educación, salud, temas laborales, de personas con discapacidad, política de género) también permitió tener a muchos grupos organizados que no tenían el poder o desde las instancias del Estado una interlocución, como el caso de Requesens con los maestros, Olivares con los pacientes de enfermedades crónicas, Bolivia Suárez con los discapacitados, nos ha permitido no solo atenderlos y visibilizarlos, sino ayudarlos a organizarse en torno al reclamo”, agregó.

Retos por consolidar

El parlamentario por Primero Justicia reconoce a su vez el cerco que tiene la asamblea en cuanto a la creación de leyes y control legislativo. “Los diputados tenemos que hacer mucho más que eso. Y por eso nos corresponde ser referentes, en organización, en visiones políticas, ser referentes en cómo se denuncia y cómo se ejerce vocería, y además poder desde aquí demostrar cuál es el cambio que queremos”.

De allí que el diputado plantee que el reto para 2017 es sacar a la Asamblea Nacional a la calle. “El primer año era consolidar el Poder Legislativo, consolidar el funcionamiento, las sesiones, las comisiones, tener una agenda parlamentaria, creo que esos objetivos están logrados y el siguiente paso tiene que ser salir, movernos, ser más presentes, que si hay un conflicto en Ferrominera sesionemos allá, tener más contacto con la gente. El siguiente reto es tener una asamblea fuera del hemiciclo, sin abandonar nuestros espacios naturales, complementar, apoyar y empujar para que este país cambie”.

Entre los temas en discusión resta también atender nuevos casos y algunos que quedaron pendientes de la anterior gestión parlamentaria. Pizarro precisa que en la comisión que preside el 60% fueron casos nuevos, mientras que el 40% restante corresponden a casos viejos recurrentes que nunca se resolvieron o no se atendieron ni le hicieron seguimiento, como el caso de los centrales azucareros, que datan de hace 10 años en la AN.

“También creo que mucho de lo que se ha hecho en esta asamblea permite sentar precedente sobre una visión política que nosotros tenemos: iniciar una discusión sobre el sistema de seguridad social, iniciar una discusión profunda sobre las personas con discapacidad, sobre el tema educativo, son leyes y discusiones que no son de la coyuntura. Aquí no sirve nada más ser de oposición, organizar a la gente y denunciar problemas, también tenemos que demostrar cómo somos cuando seamos poder nacional, cuando tengamos el Ejecutivo y en esa lógica nos corresponde sentar las bases del cambio político”, acotó.

Para Pizarro hay un siguiente paso a dar habiendo conquistado ya el Poder Legislativo. “Conquistamos una mayoría social, económica y política, ahora nos corresponde conquistar el Poder Ejecutivo y el poder de cara a ser gobierno y usarlo para lo que se debe, que es para el servicio, y eso no es una deuda de la asamblea, eso tiene que ver con un acto político de exigencia y de movilización que la asamblea, los ciudadanos, los partidos, gremios, sindicatos, todos juntos tenemos que remar para que se concrete”.

La ausencia del PSUV

Sesión

Pese a la conquista del Poder Legislativo el cerco a la AN mantiene obstaculizada a la bancada opositora/ Foto Jhoalys Siverio

En la sesión del pasado 6 de diciembre fue poca la asistencia de la bancada oficialista a la sesión de la AN, en la del 8 de diciembre se retiraron por no haber comenzado a las 10:30 am, pese a haberse diferido para las 11: 00 am por falta de quórum. El miércoles 7 no asistieron a las reuniones de comisiones permanentes. ¿Qué requiere la bancada oficialista para sumarse al trabajo legislativo del actual parlamento? El diputado Miguel Pizarro responde con dos palabras: voluntad política.

– ¿Ha hecho falta la integración de los diputados del PSUV?

– Ellos a veces van a las comisiones y muchas vecen votan con nosotros, pero más allá de eso, todo el tema de la bancada del gobierno es que es una bancada que se desclasó, es un grupo político que se olvidó por qué entró a la política, que defiende el poder, los privilegios, su visión pequeña sobre la realidad y no es capaz de dar discusiones más allá de su propio sesgo, y un parlamento cuando está marcado por una de las bancadas con esa tónica, es una bancada que no va estar a la altura de lo que el país necesita.

“A ellos (oficialismo) les falta voluntad política de resolver los problemas, les hace falta madurez política y entender que son minoría, entender que muchas decisiones no son buenas o malas dependiendo de quién las propone, sino de a cuántas personas podemos beneficiar o afectar”.

Jhoalys Siverio/Correo del Caroní con edición de Visión Global

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