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“No son necesarios tiempos bíblicos” por Pedro Vicente Castro Guillen

“No son necesarios tiempos bíblicos” por Pedro Vicente Castro Guillen


Pedro Vicente Castro Guillen/@pedrovcastrog.

 

 

Esta frase de Claudio María Celli enviado del Papa como mediador del encuentro entre el régimen y la oposición, no puede ser más acertada en los tiempos que corren. La situación es de urgencia. La situación “esta fea”. El régimen accede a sentarse porque tiene el agua al cuello en todos los sentidos: político, económico y social. Este acercamiento entre las partes es una oportunidad dorada para encontrar una salida Constitucional, democrática, pacífica y electoral.

Empero, el régimen no persigue otro objetivo que ganar tiempo, tiene la vana esperanza de que las cosas sobre todo las económicas se resolverán solas, sueñan con un aumento de los precios del petróleo vendrá en su ayuda, pero todos los días se despiertan con el mal sueño de los precios del crudo a la baja. Los venezolanos tenemos la sensación de que esta conversación no llegará a nada porque el gobierno no puede ceder en nada que implique un cambio sustancial porque lo pierde todo, cualquier hilacha que se tire de esa tela hará que el tejido se deshaga de manera súbita.

Los puntos puestos sobre la mesa por la MUD son todos intragables para el régimen, cualquier solución electoral los arrasará; reconocer a la Asamblea Nacional con sus dos terceras partes significa colocarse a merced de un poder dispuesto a ejercer sus funciones constitucionales; abrir un canal humanitario es reconocer su responsabilidad en el desastre de la economía y que el sufrimiento de la población se debe al modelo de controles y a la gigantesca corrupción del régimen; liberar a los presos políticos no sería otra cosa que reconocer que son reos de conciencia y de que usan el sistema de justicia para reprimir la lucha opositora. Ninguna de estas cuestiones pueden ser aceptadas o reconocidas por el régimen, para éste el único sentido de estas reuniones es ganar tiempo y convertir en cómplice a la MUD de los enormes padecimientos de la población.

No obstante, la actitud de la oposición ha sido la correcta, no se podía dejar de asistir a los encuentros cuya mediación la Iglesia había aceptado, había que apostar a la solución constitucional, democrática, pacífica y electoral, aun a sabiendas de la poca disposición del régimen a ceder en cualquier cosa que signifique su salida del poder. Había que ratificar los puntos claves para la solución que un 93% de los venezolanos aspira: La revocatoria del mandato del Presidente Nicolás Maduro.

La actitud del régimen es verdaderamente lamentable desde el Presidente Nicolás Maduro como otros portavoces de la Banda de los 7, han arreciado de manera impertinente en medio de las reuniones y con la presencia del enviado de la Iglesia, los insultos y amenazas de una manera ostentosa sin pudor alguno, creando un clima para nada auspicioso sobre las posibilidades de éxito de las conversaciones. Esto lo causó la advertencia de la MUD de que no está dispuesta a que le crezcan telarañas en las reuniones esperando que las ranas del régimen le salgan los pelos de sus ficticias pretensiones de permanecer eternamente en el poder, pero lo que aún más los irrita es el nuevo fracaso en dividir a la MUD, el cierre de filas espartano que realiza la oposición los sorprendió y les causó una calentera apoteósica.

La posición de la MUD por boca de sus más conspicuos voceros ha sido muy clara, después de que el Gobernador Capriles, reconoció las fallas de comunicación respecto a su posición en relación con las conversaciones con el régimen, las reuniones de solidaridad con Voluntad Popular disolvieron las dudas sobre la unidad opositora. Se plantea de manera clara y contundente que la agenda de resistencia a este régimen tiránico se mantiene sin alteraciones. Se recupera la voluntad de empujar con la presión de calle el Referendo Revocatorio o cualquier otra solución electoral que cambie el régimen y permita implementar las medidas urgentes que necesita el país para solventar la grave crisis económica que padecemos los venezolanos por responsabilidad de una política económica disparatada y sin sentido que respalda una descomunal corrupción.

La nueva fase de lucha que comenzará el 11 de noviembre, será la etapa de lucha más dura para salir del régimen, éste no accederá a ninguna solución electoral, porque no hay ningún escenario en donde no sean barridos y ahora con mayor razón en virtud de que estamos entrando en un huracán inflacionario clase cinco jamás experimentado y que dejara la actual inflación de 445% como un mero vientecito de subida de precios. Esto hace muy peligrosa la situación ya que nunca antes la kakistocracia que nos desgobierna ha sido tan clara en sus amenazas de represión y de que apelaran a todo lo que tienen para sacar a la oposición de la calle. Sin embargo, es la lucha electoral la que nos toca con el Referendo Revocatorio planteando además con igual firmeza las elecciones regionales de gobernadores; cuestión que habrá que reforzar con el nombramiento por parte de la Asamblea Nacional de un nuevo CNE y con el nombramiento de nuevos Magistrados del TSJ.

La opción que queda es la presión de calle para lograr una solución electoral, no hay que caer en el chantaje de la violencia, el jueves 3N los estudiantes salieron a marchar y demostraron fehacientemente que la violencia sólo la crea el régimen cuando envía a sus bandas tarifadas a crear desorden y a reprimir. La ciudadanía debe tomar la calle para exigir el respeto a los derechos consagrados en la Constitución con la restitución del hilo constitucional.

 

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