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Obama se enfrenta a la ‘cruel’ realidad de su guerra de ‘drones’

Obama se enfrenta a la ‘cruel’ realidad de su guerra de ‘drones’


La estela de civiles que han muerto a causa de la guerra de drones del presidente Barack Obama finalmente tiene el rostro de un estadounidense inocente.

En un momento insólito, Obama apareció en martes en la sala de prensa de la Casa Blanca para pedir disculpas por la muerte accidental de un rehén estadounidense y uno italiano en un ataque a un complejo de Al Qaeda en la frontera entre Afganistán y Paquistán.

Las muertes del rehén estadounidense Warren Weinstein y del italiano Giovanni Lo Porto fueron un golpe angustioso para Obama, la Casa Blanca y los funcionarios antiterroristas de la CIA, quienes se vieron obligados a afrontar la horrorosa realidad en relación a que, como resultado de sus acciones, Estados Unidos ocasionó la muerte de dos cautivos inocentes.

“Es una verdad amarga y cruel que en el caos de una guerra en general, y en nuestra lucha contra los terroristas en concreto, pueden ocurrir errores, y a veces errores de muerte”, dijo Obama.

Pero las muertes también tienen implicaciones políticas y de principios. Fue una sacudida grave para el programa de guerra de drones, el cual es una base de su legado antiterrorista. Plantearon preguntas acerca de si las agencias encubiertas de Estados Unidos habían hecho absolutamente todo lo posible para asegurarse de que ningún civil estuviera en la trayectoria de los ataques aéreos, o si la CIA era culpable de otro fracaso de inteligencia.

La metodología de la campaña de Obama contra el extremismo islamista —la cual incluye los ataques para matar a quienes se sospecha, son militantes— y los riesgos inherentes respecto a basar las decisiones de a dónde dirigir los ataques militares en la ciencia imperfecta del servicio de inteligencia también enfrentarán un nuevo escrutinio.

La muerte de Weinstein también sobrealimentará una controversia acerca de si Estados Unidos, país que se rehúsa a negociar con al Qaeda e ISIS para la liberación de la mayoría de estadounidenses detenidos, hace lo suficiente como para encontrar y traer a casa a los rehenes estadounidenses.

En un sentido político, la tragedia le dio a la administración una nueva crisis de seguridad nacional en una época en la que la política exterior de Obama ya está siendo atacada por los críticos del Capitolio, y en la que la preocupación pública está en aumento por la amenaza de grupos como ISIS.

Cuatro años después de la contundente redada de las fuerzas especiales para matar a Osama bin Laden, el legado de la seguridad nacional de Obama está siendo cuestionado en muchas áreas. El episodio más reciente se produjo después de una redada fallida para liberar a rehenes estadounidenses en Siria, una controversia sobre un intercambio entre un prisionero talibán y un soldado estadounidense, y el colapso del gobierno yemení, un socio vital de EE.UU. en la lucha contra al Qaeda en la península arábiga.

Obama, en su determinación por ponerle fin a las guerras territoriales de Estados Unidos en el Medio Oriente y el sur de Asia, aumentó la intensidad del programa de drones implementado por el gobierno del presidente Bush y ha llevado a cabo cientos de ataques en las regiones fronterizas anárquicas de Afganistán y Paquistán en un programa clasificado que los altos funcionarios rara vez discuten en público.

Indirectamente, las muertes de estos dos rehenes en enero, las cuales se hicieron públicas hasta el jueves, pueden atribuirse a esa funesta decisión presidencial.

El dolor era evidente en el rostro de Obama cuando hizo ese dramático anuncio, uno de los puntos más bajos de una presidencia que se ha visto perjudicada por perpetuas crisis y marcada por su esfuerzo por poner la guerra contra el terrorismo en un equilibrio sostenible.

‘No hay palabras’ para expresar la pérdida

“Sé que no hay palabras que puedan siquiera igualar su pérdida”, dijo Obama en una sombría aparición que recordó a sus comentarios llenos de dolor hechos en el mismo podio después de la masacre de la escuela Newton en diciembre de 2012.

“Como presidente y como comandante en jefe, asumo plena responsabilidad por todas nuestras acciones contra el terrorismo, entre ellas la que inadvertidamente cobró las vidas de Warren y Giovanni”, dijo Obama con un tono grave. “Lamento profundamente lo sucedido”.

El presidente no autorizó específicamente la operación que mató a Weinstein, pero la Casa Blanca dijo que ésta se llevó a cabo conforme a los procedimientos que se han puesto en marcha para regular las operaciones de contraterrorismo.

Durante meses, las agencias de inteligencia de Estados Unidos han estado espiando desde el aire la guarida de Al Qaeda en una ubicación no revelada, pero no se habían visto señales de que Weinstein y Lo Porto hubieran estado cautivos en el edificio.

Una pregunta clave que Obama enfrentará —y una que puede surgir a partir de los análisis que la Casa Blanca y miembros del Congreso dicen que van a formular— es si la muerte de los rehenes civiles fue un accidente inevitable o si la comunidad de inteligencia cometió errores graves.

“Mi propia reacción instintiva, sin tener a la vista un gran número de datos, es que si atacas a los terroristas por medio de la fuerza militar durante muchos años, entonces algo como esto lamentablemente se convierte casi en una inevitabilidad estadística”, dijo Daniel Benjamin, quien fue el principal asesor sobre contraterrorismo para la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton, quien ahora se encuentra en Dartmouth College. “Es muy difícil de evitar”.

El hecho de que poner operativos estadounidenses sobre el terreno en las regiones tribales anárquicas de Paquistán ha sido considerado demasiado peligroso y la realidad de que las operaciones antiterroristas de Estados Unidos se realizan desde el aire presentan un alto grado de riesgo. Las agencias de inteligencia nunca pueden saber con seguridad a quiénes se están dirigiendo, y los grupos de libertades civiles desde hace mucho tiempo se han quejado acerca de lo aleatorio de los ataques que le han dado muerte a cantidades significativas de civiles paquistaníes.

Los funcionarios se niegan a dar cifras sobre el número de ataques Sin embargo, el Bureau for Investigative Journalism calcula que ha habido más de 400 ataques aéreos estadounidenses en Paquistán, los cuales han ocasionado la muerte de entre 423 y 962 espectadores, al igual que cientos de supuestos operativos de al Qaeda.

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CNN Español

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