Visión Global

Pacientes en oncológicos públicos incrementan gastos familiares por fallas en centros

Pacientes en oncológicos públicos incrementan gastos familiares por fallas en centros


Las fallas en los servicios de salud pública condenan a los pacientes oncológicos a buscar ayuda en los centros de salud privados. La situación se agrava cuando alguno de los miembros del núcleo familiar debe dejar su empleo para pasar a ser cuidador. Los ingresos merman y el gasto se incrementa.

“Hemos hecho estudios que revelan que la mayoría de las familias vende algunos bienes en el tercer ciclo de quimioterapia”, señala Luisa Rodríguez Táriba, presidenta de Funcamama.

Nancy Castillo, paciente con cáncer de mama y adenocarcinoma en el codo, es una de las 47.134 personas diagnosticadas con la enfermedad el año pasado. La mujer, de 57 años de edad, es jubilada al igual que su esposo. Sin embargo, aún no ha cobrado las prestaciones sociales que debió obtener hace una década. Por esa razón rifaron una de las joyas de la familia. Con el dinero pagaron las sesiones de quimioterapia.

“En un año gastamos 500.000 bolívares. Las hospitalizaciones y la implantación del catéter se hicieron con la póliza de seguros. Pero eso se agotó el año pasado. Yo le rogaba a Dios para no complicarme más porque ya no teníamos dinero”, narró.

Castillo explicó que la Farmacia de Alto Costo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales en Valencia le suministra gratis algunos fármacos. Uno de ellos, Leucovorina, está agotado. Debe volver la semana entrante para tratar de obtenerlo. Otras medicinas las compra por su cuenta como el Rivaroxabán, cuyo costo es de 2.000 bolívares. Debe hacerse también una gammagrafía ósea valorada en 7.000 bolívares.

“Si los pago con la quincena, ¿con qué como después? Yo llamo al gobierno para que se conduela de los pacientes oncológicos y nos garantice los medicamentos, necesitamos que estén disponibles”, agregó.

El desgaste. La falla en los tratamientos genera angustia. Muchos de los cuidadores terminan convirtiéndose en pacientes. La familia de CM, nombre ficticio para resguardar la identidad del padre de un niño con leucemia, sortea a diario los obstáculos para pagar los tratamientos.

La madre del niño de 10 años de edad renunció a su trabajo para cuidarlo. El padre se encarga de buscar lo necesario para garantizarle los medicamentos.

“Llevamos ocho meses de lucha. Al principio estaba desbordado, me volví hipertenso. El seguro canceló la póliza cuando le diagnosticaron la leucemia. Yo he corrido con suerte en el IVSS, a pesar del desastre farmacéutico que hay en el país. Le hemos conseguido las medicinas”, dijo.

Sin embargo, algunos medicamentos están agotados el país. Pagó 23.000 bolívares para que le compraran la quimioterapia tioguanina en Colombia. Señaló que un aspirado de médula, practicado para tratar la leucemia, cuesta cerca de 10.000 bolívares. Usualmente hace rifas y ha pedido ayuda en varios organismos del Estado.

“Si el diagnóstico se lo hubieran hecho hoy me desesperaría porque no se encuentran medicinas básicas. ¿Qué se puede esperar de drogas antineoplásicas? A una persona sin recursos ni educación o contactos se le puede morir un hijo”, afirmó.

CM cuenta que la enfermedad de su hijo mayor también ha puesto a prueba la unión del núcleo conformado por cuatro personas. “Yo estoy divorciado. Por eso los niños no viven siempre conmigo. Cuando el mayor está hospitalizado la niña de siete años se tiene que quedar con los abuelos o con los tíos”.

Invertir para vivir
El programa Invertir para vivir promovido por Funcamama orienta a los pacientes oncológicos y sus familiares en la planificación los gastos inherentes a los tratamientos.

Rodríguez Táriba informó que 120 personas han participado en el programa y han logrado disminuir sus gastos en 30%. Además establecieron un convenio con colegios de los hijos de 9 pacientes para que les financien los gastos de educación durante el tratamiento.

Advirtió que existen numerosos mitos que incrementan los gastos. “Los pacientes acuden a alternativas que complican más sus condiciones, porque abandonan los protocolos médicos. Se pierden cuando dejan de prestarle atención. Hay muchas ideas mágico-religiosas. Algunos creen por ejemplo en el consumo de semen o de guanábana para subir el nivel de las vitaminas y combatir el cáncer”, precisó.

La activista enfatizó en la necesidad de controlar antes de gastar. La directriz principal es establecer un presupuesto real de las necesidades de la persona en tratamiento y apegarse completamente a las directrices médicas.

“Se les recomienda consultar con su médico cada vez que se vaya hacer algún tipo de gasto para el paciente e invertir en cosas realmente necesarias como consultas con un nutrólogo, un dermatólogo, un odontólogo y un oftalmólogo”, dijo.

Funcamama es una fundación que da apoyo a pacientes con cáncer de mama ubicada en Valencia. Se les puede contactar por su página web www.funcamama.org, o por el teléfono (0241) 858 3050.

.

El Nacional

Atras
Visión Global

2013 © Visión Global. Todos los derechos reservados. Contacto: visionglobal.info@gmail.com - visionglobal.ventas@gmail.com - Teléfono: 0212 4186529