El debate de la Carta quedó abierto sin nueva fecha en la agenda, lo que da a los Estados y al secretario General de la OEA, Luis Almagro, espacio para “establecer contactos, buscar propuestas y decidir quién llama a la siguiente sesión”, explicaron varias fuentes diplomáticas a la agencia EFE.

Venezuela fracasó en su esfuerzo por bloquear la sesión, pero el apoyo al enfoque más enérgico de Almagro parece bastante débil. Desafortunadamente, quizás solo una tragedia más allá de lo que ha pasado hasta ahora en Venezuela fuerce a los Gobiernos miembros a actuar de manera más enérgica”, dijoMichael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano.

Asimismo, José Miguel Vivanco, director para América de Human Rights Watch (HRW), señaló que  si una mayoría de países votara para avanzar con la discusión “fue una fuerte derrota para Venezuela”.

La puerta quedó abierta para que la OEA evalúe cuáles son los resultados concretos que Venezuela puede mostrar en relación con sus obligaciones en materia de derechos humanos y democracia”.

“Sin esos resultados, la OEA tiene la posibilidad de avanzaren el marco del proceso previsto en la Carta Democrática”, agregó Vivanco.

Carta Democrática

La Carta es considerada un instrumento “muy sensible” porque, incluso sin llegar a la suspensión del país de la OEA,su sola invocación supone someter el estado de la democracia en una nación al escrutinio del resto.

Vale recordar que esta es la primera vez que un secretario general de la OEA recurre a este instrumento jurídico contra la voluntad del Gobierno del Estado.

Visiones

Almagro argumenta en un crítico informe de 132 páginas, que en el país existe una “alteración del orden constitucional que afecta gravemente al orden democrático”.

En este sentido, Venezuela denuncia este paso del titular de la OEA como un “golpe de Estado a la organización y al Gobierno de Nicolás Maduro” y promete batalla. De hecho, el país Latinoamericano solicitó su renuncia y promoverá una sesión para evaluar su gestión y se reserva acciones legales.

Una de las propuestas que cobra fuerza es “el grupo de amigos de la OEA” que propuso Argentina y apoya Almagro, una vía para acompañar la iniciativa de diálogo en Venezuela que lideran tres expresidentes con el auspicio de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).