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Para centenares de familias aún no termina la tragedia de Amuay

Para centenares de familias aún no termina la tragedia de Amuay


Las comunidades de La Pastora, San Rafael o Alí Primera fueron algunas de las afectadas por la explosión del 25 de agosto de 2012 en la refinería Amuay.

La alcaldía de Carirubana calcula que al menos unas 1.200 familias deben ser reubicadas por hallarse en la zona de seguridad de la refinería.

En el caso de Alí Primera -un barrio de casas humildes que bordea todo el perímetro sur de la refinería- tras un año de la explosión, más de 300 familias esperan una vivienda dada por Pdvsa, la gobernación de Falcón o las alcaldías de Carirubana o Los Taques.

Los vecinos de Alí Primera indican que entre 120 y 130 familias aspiran a que las reubiquen en alguna zona de Punto Fijo. El resto de las familias, más de 200, están a la espera de negociar con Pdvsa la entrega de recursos y materiales para la autoconstrucción de sus viviendas, o la negociación y pago directo de las bienhechurías.

Una de las vecinas, que prefirió no identificarse, contó que fue hace apenas dos meses cuando Pdvsa se encargó de la atención de las viviendas. Afirma que desde agosto de 2012 hasta mayo de este año la gobernación y otros entes habían estado entregando algunas viviendas pero con irregularidades, pues asignaron soluciones habitacionales a personas y familias que ni siquiera estaban entre los afectados por la explosión de 2012.

De hecho Pdvsa indicó que apenas en julio de este año se inició el censo para reubicar a las familias en Ciudad Carirubana y Ciudad Bicentenaria. A la fecha la estatal petrolera ha entregado 887 viviendas y reparado otras 3.403 casas.

Alexander Bravo, otro vecino de Alí Primera, aseguró que en Pdvsa “están un poquito apurados por el aniversario de la explosión. Y tienen que desalojar el barrio por el cordón de seguridad”.

Para Bravo la cercanía de su vivienda con los tanques de hidrocarburos y esferas de olefinas es un riesgo latente. “Yo no le tengo miedo a las plantas en sí, sino a los tanques y las esferas”. Precisamente una fuga de gas en una esfera fue lo que originó la explosión de 2012.

Sin título de propiedad

Para Juan Colina la tragedia aún no termina. Trabajaba para la compañía de vigilancia Zulia y el día de la explosión cumplía labores en Puramin, empresa que fue devastada tras el estallido. Fractura de pelvis y cadera, una lesión en la pierna derecha, problemas en el oído izquierdo y en la visión fueron algunas de las secuelas inmediatas.

Hoy continúa reclamando a Pdvsa una indemnización. “Lo que yo pido es que me paguen una indemnización justa porque todo lo que estoy viviendo ahora, es culpa de la tragedia”, señala Colina. Agrega que meses después del accidente le surgieron otras complicaciones médicas debido a la “negligencia” y desatención de Pdvsa.

Esta semana recibió una llamada del personal de la estatal petrolera y le informaron que una comisión en Caracas evaluará de cuánto es su indemnización.

Colina tiene 33 años y admite que recibió una casa en la zona de Ciudad Bicentenaria como parte de la posible indemnización que le corresponde, pero critica que nunca le han dado el título de propiedad. “A quién le consta que esta casa es mía si no tengo ningún documento, prácticamente es como estar en una casa prestada”.

En Alí Primera se quejan de que apenas ahora se están haciendo los avalúos para pagarles solo las bienhechurías. “En tantos años acá nunca nos dieron la propiedad de las tierras”, dicen.

CON INFORMACIÓN DE ERNESTO J. TOVAR Y ROBERTO DENIZ |  EL UNIVERSAL

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