Visión Global

Pedro Palma: “Los fuertes desequilibrios de la economía están engendrando males mayores”

Pedro Palma: “Los fuertes desequilibrios de la economía están engendrando males mayores”


Con su visión descarnada sobre la situación económica del país, el economista Pedro Palma afirma que en el Gobierno deberían promover acciones contundentes e inmediatas para corregir los profundos desequilibrios que han sumido a la economía en una estanflación.

“Las cosas están en niveles realmente críticos”, dice el también profesor del Iesa. Lo único que nos salvaría de inminentes ajustes sería un aumento del petróleo a $150 y $160 por eventos extremos como por ejemplo que la situación de Egipto se desbordara a todo el Oriente Medio, o que Israel atacara a Irán, dice.

Estamos en una franca estanflación. Estancamiento económico con inflación , con una economía que no está creciendo”, dice al aclarar que al contrario de otros colegas no prevé caída de hasta 4,0%. “Pero veo factible entre 0 y menos uno, con inflación cercana a 50%. Eso es una estanflación aquí y en cualquier parte”, afirma Palma.

“Los próximos meses van a ser complejos, difíciles”, puntualiza al afirmar que inclusive con los actuales precios del petróleo , “lo que viene es una necesidad de atender toda esta serie de desequilibrios en materia fiscal, cambiaria, la alta inflación “.

Opina que el Gobierno trata de atender la situación, pero postergará las medidas hasta después de las elecciones del 8 de diciembre que son “políticamente muy importantes para ambos bandos”.

Advierte que “esa postergación lo que va es a hacer que los resultados de 2014 no sean nada fácil”, señala al enumerar una serie de propuestas que implicarían desmontar gradualmente el control de cambios, entre otras profundas reformas que en nada se parecerían a las actuales políticas oficiales del chavismo.

Opinan que los fuertes desequilibrios de la economía están engendrando males mayores y que cuando se haga inevitable desarmar “esa bomba de tiempo”, levantar esos controles y sincerar las cuentas, podrían producirse efectos devastadores en toda la sociedad. Por eso recomienda comenzar a tomar acciones para que en vez de un tsunami, la economía sufra solamente “un mar de leva”, con consecuencias mucho menos dramáticas.

Recuerda que cuando fueron desmantelados los controles de cambio de Recadi en el año 89 y de la Otac, en el 96, la unificación del tipo de cambio de acuerdo al paralelo “significó una tremenda devaluación y ajustes de precios descomunales”, que elevaron la inflación en el mes del fin del control en 22 puntos porcentuales.

 “Cuando lo gráficas, se asemeja mucho a una enorme ola, un tsunami que se lleva  por delante a todo el mundo“, explica.

Ese tipo de medidas extremas “eliminan la capacidad de compra a los ingresos de los trabajadores”, disminuyen el patrimonio a todos los venezolanos; derrumban las ventas de las empresas y elevan sus costos  por importaciones, se paralizan los pagos en las cadenas de suministros, los bancos sufren el deterioro de su cartera con un aumento de la morosidad, y el Gobierno tiene que  imponer una política monetaria muy  restrictiva que dispara las tasas de  interés.

Quien paga la cuenta

“Esa serie de circunstancias hace que todos los miembros de la sociedad tengan que pagar. Esos tsunamis cambiarios son altamente inconvenientes y hay que evitarlos a toda costa”, dice Palma al recalcar que esas medidas se vuelven impostergables cuando el control de cambios  no funciona y se hace insostenible, “porque hay un desmadejamiento completo en el manejo del asunto cambiario”.

“Nosotros estamos acercándonos a esa circunstancia”, dice al citar una investigación académica que está preparando acerca de cómo evitar ese tsunami.

Pero, sus propuestas para conjurar esa ola que amenazaría con arrasar tierra adentro esta economía tan dependiente de suministros externos, lucen reñidas con los principios políticos e ideológicos del Gobierno.

Creo que estamos a tiempo si se toma una serie de correctivos, cambios radicales en política económica, con un  giro de 180 grados, buscando una disciplina  monetaria, fiscal”, dice.

 También postula un cambio de actitud hacia la inversión privada, estímulo a  la inversión, que se considere la posibilidad de devolver a sus anteriores dueños empresas estatizadas que hoy son “tremendamente ineficientes en manos del Estado”. Recomienda que se desmantelen los “absurdos” controles de precios y de producción y  distribución.

En fin, propone cambios radicales en la política económica, y medidas cambiarias como legalizar el mercado paralelo, alimentándolo con un flujo de dólares dinámico y suficiente para ir satisfaciendo la demanda.

De esta forma, se cerraría la brecha entre una tasa oficial que debe subir e  ir buscando un nivel “más racional en torno al cambio efectivo real”,  a la vez que se debe ir bajando el paralelo para que converjan todos los tipos de cambio, “hacia un nivel también más racional” para  después desmantelar el control de cambios.

Para Palma, el problema cambiario se expresa no solo por la vía de las restricciones en el acceso a las divisas, sino además por el “enorme divorcio” del disparado tipo de cambio paralelo, ilícito, con respecto al oficial de Bs. 6,30.

El peso del innombrable

Ese dólar negro “que todos sabemos en qué nivel esta, pero no podemos decir en qué nivel esta”,  produce una avidez por el dólar a Bs. 6,30 y hace que cualquier persona esté dispuesta “a pagar cualquier prima y comprar cualquier voluntad para que te den dólares preferenciales”, porque al voltearse al mercado paralelo ese mismo dólar vale N veces, dice.

Eso lleva a los controladores oficiales a restringir el acceso a las divisas cada vez más, y es una de las razones por las cuales  no se consiguen dólares oficiales. “Y eso lo pagan los distribuidores y productores que no tienen divisas oficiales para importar los insumos y productos que necesita el aparato productivo”.

Otro efecto de esta brecha cambiaria sobre la inflación , señala, es que ese dólar negro tiende a establecer los costos esperados de reposición de materias primas e insumos y productos finales.

“Cada vez es mayor el volumen de dólares que se transan en ese mercado paralelo”, dice al afirmar que este es un refugio para productores que no tienen dólares preferenciales y no encuentran su materia prima aquí.

“No sé cuántos dólares está moviendo, pero sin duda alguna ha crecido enormemente los volúmenes, en la medida en que cierras el acceso a  los dólares preferenciales y cierras el Sitme y lo estás sustituyendo por un Sicad que está más  o menos comenzando a operar”, afirma. Cualquier  productor que usa 30, 40 insumos en la línea de producción “si le falta una tapita, un colorante” ya no puede generar ese bien. Esa, por cierto, es otra de las razones de la inflación que a su vez alimenta la inflación .

Muchas empresas que  recibían $20 millones al día a través del Sitme y que han quedado fuera de los grupos del Sicad , están condenada al mercado paralelo, dice.

“Le compran a cualquier  intermediario. Sin duda alguna que hay grandes intermediarios, dentro y fuera de Venezuela. Es obvio público y notorio que muchos entes públicos han estado ofreciendo dólares en el mercado paralelo a pesar de haber sido decretado un mercado ilícito”, afirma.

“Siguen vendiendo. Hay mecanismos. Cuando tienes controles de cambios por períodos tan largos, todo el mundo lo que hace es  idear mecanismos para burlar el control de cambio . Porque la inmensa mayoría de las personas percibe un control de cambio como una prohibición que le está imponiendo el gobierno injustamente, por lo que hacen cualquier cosa para burlar esos mecanismos”, argumenta.

Palma insiste en que estas distorsiones cambiarias son solo una de las causas de la persistente   inflación en Venezuela,  una de las más alta del mundo.

 

El monstruo de la inflación

El fenómeno tiene múltiples aristas de carácter monetario y fiscales, y está estrechamente vinculado a la creación de dinero a través del gasto público , a la menor oferta de bienes en el mercado y a los controles de precios.

“El problema es que la  política antiempresa privada, de hostigamiento persistente a la actividad privada, de estatización de empresas de todo tipo lo que ha hecho es restringir los niveles de  oferta” y las empresas estatales son mucho más ineficientes y “producen una fracción de lo que producían en manos privadas”.

Otro factor inflacionario “son los controles de precios desproporcionadamente estrictos que hay en Venezuela y que comenzaron en 2003”, pues cuando es necesario ceder a las alzas represas los incrementos son de hasta 100%, con “incuestionables” efectos inflacionarios.

Los controles “no toman en consideración a la estructura y dinamismo de los costos y condenan a productores y distribuidores a producir a pérdida”, lo cual pueden hacer   por un tiempo.

Las razones de la inflación nos devuelven otra vez al protagonismo del dólar . “En Venezuela hay una enorme  dependencia de suministro externo no solo de bienes terminados sino de  insumos y bienes intermedios. El control de cambios ha restringido el acceso a las divisas para esas importaciones, lo que ha llevado a  productores a endeudarse con proveedores y casas matrices hasta  niveles críticos. Como ya no pueden seguir endeudándose o comprando a crédito , porque no pagan  esas deudas, los proveedores ha  restringido los envíos”, afirma.

“Esa es una de las explicaciones más importantes de los problemas de escasez y desabastecimiento que se han agravado en los últimos meses”, dice.

“Hay una distorsión profunda que está a  punto de estallar y hay que corregirlas. Y desgraciadamente con unos planes de ajuste que – como los quieras llamar- son los destinados a desmantelar la bomba de  tiempo que existe”.

Después, postula, se debe buscar un sistema de desarrollo integral, sustentable y perdurable.

Un proyecto de nación que incluya lo ambiental, educativo, económico. “Para eso se necesita un acuerdo de todas las fuerzas políticas del país, que se comprometan a que independiente de quien tenga el gobierno por 40 años, esa es la camino a seguir. Las necesidades de un país  llevan a los cambios necesarios y al logro de consenso”, propone.

“Quien va a invertir para que le quiten a  una empresa o lo condene a trabajar con unos precios que le generen pérdidas”, dice.

 

Omar Lugo/Emen

Atras
Visión Global

2013 © Visión Global. Todos los derechos reservados. Contacto: visionglobal.info@gmail.com - visionglobal.ventas@gmail.com - Teléfono: 0212 4186529