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Portugal y España se libran de pagar una multa a la CE

Portugal y España se libran de pagar una multa a la CE


España y Portugal se libraron hoy de una multa por no haber tomado medidas para reducir el déficit, y de convertirse en los primeros países de la UE en ser sancionados por ello, pero a cambio de este gesto y de más años para corregir sus desvíos, tendrán que hacer duros ajustes.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, y el vicepresidente para el Euro y el Diálogo Social, Valdis Dombrovskis, justificaron hoy la decisión, que se ha tomado por consenso pero que ha requerido un “profundo debate” en el seno de la Comisión Europea (CE).

Tanto España como Portugal “han consolidado sustancialmente sus finanzas públicas y han acometido reformas estructurales ambiciosas”, destacó Dombrovskis, mientras que el comisario francés añadió que eso no se puede ignorar y que, además, ambos países han presentado compromisos “sólidos” para encarrilar sus cuentas.

Moscovici citó en el caso español la subida de los anticipos que las grandes empresas pagan a cuenta del Impuesto de Sociedades, con una recaudación adicional estimada de 7.000 millones de euros, y en el luso la promesa de congelar el 0,2 % del gasto público.

Influyó también el hecho de que en España hay un Gobierno en funciones y que la CE no quería “socavar” la recuperación económica y la creación de empleo en ambos países.

La CE tenía tres opciones: imponer la multa máxima del 0,2 % del PIB (2.200 millones de euros para España y 358 millones para Portugal), reducir el monto o cancelar la sanción.

Una “sanción simbólica no nos hubiera permitido corregir lo ocurrido y habría sido difícil de entender por sociedades que han asumido importantes esfuerzos en los últimos años”, según Moscovici, quien añadió asimismo que el “efecto punitivo” de una multa “no sería lo más apropiado en un momento en el que la gente cuestiona Europa”.

Pero ese gesto no le sale gratis a España y Portugal, que además han recibido dos y un año adicionales, respectivamente, para situar sus respectivos déficits por debajo del 3 % del PIB, algo que Madrid tenía que haber hecho inicialmente este año y, Lisboa, en 2015.

Así, España tendrá que reducir su déficit desde el 5,1 % actual al 4,6 % del PIB en 2016, al 3,1 % en 2017 y al 2,2 % en 2018.

Moscovici señaló, que si se hubiera dado solo un año extra a España, el esfuerzo nominal habría sido “masivo”, entre el 1,3 % y 2 % del PIB, y el ajuste estructural, “extremadamente elevado” este año e incluso más en 2017, algo que habría dañado el crecimiento y supuesto una senda “incierta” ante la falta de un nuevo Gobierno.

A fin de evitar el riesgo de un agravamiento del procedimiento por déficit excesivo el año próximo con “sanciones automáticas”, la CE ha preferido actuar con “prudencia” y repartir el esfuerzo exigido -un 0,5 % del PIB en 2017 y 2018, más de 10.000 millones de euros- a lo largo de 24 meses.

El comisario no descartó que España pueda situar el déficit el próximo año en el entorno del 3 % o incluso por debajo si se forma en las próximas semanas un nuevo Gobierno y éste toma medidas inmediatas, con lo que podría salir del procedimiento ya en 2017 y “no ser el único de la eurozona” en permanecer en el mismo, dado que Portugal, Francia y Grecia deberían poder salir el año próximo.

Portugal, por su parte, debe rebajar su déficit al 2,5 % en 2016, y para ello hacer un ajuste del 0,25 %, unos 448 millones de euros.

Ambos países deben demostrar hasta el 15 de octubre que toman medidas eficaces para encarrilar sus finanzas, en paralelo a la presentación de sus proyectos presupuestarios para 2017.

Las dos recomendaciones de la Comisión, la de la cancelación de multa y la de la nueva senda fiscal, deben pasar aún por el Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE: la primera quedará adoptada salvo que la rechacen por mayoría cualificada en un plazo de diez días, en tanto que la segunda se verá el 12 de septiembre.

Moscovici consideró, partiendo de las conversaciones que ha mantenido con varios ministros, que el Consejo “está alineado” con la “manera de pensar” y el enfoque de la Comisión.

Lo que se decidirá también en septiembre es la suspensión de los fondos estructurales y de inversión europeos a partir de 2017, que puede ascender al 50 % de los compromisos o el 0,5 % del PIB dependiendo de qué monto sea menor, y que la CE debe consultar antes con la Eurocámara.

“Si los dos países están en el camino correcto en la nueva senda de ajuste, existe la posibilidad de levantar la suspensión”, explicó Dombrovskis.

EFE.

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