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Pronósticos 2017: Los motores de la economía seguirán pasando aceite (Video)

Pronósticos 2017: Los motores de la economía seguirán pasando aceite (Video)


Desde mediados de 2013 el Gobierno ha sostenido como discurso para la recuperación del país la metáfora de los motores de la economía, sin embargo las políticas oficiales han hecho que las actividades generadoras de empleo tengan más de tres años en rojo.

Cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia en abril de 2013 anunció que se buscarían vías para estimular áreas como la manufactura, la construcción, la petroquímica, entre otras. En aquel momento se efectuaron diversas reuniones para evaluar los cuellos de botellas que enfrentaban las industrias a fin de incrementar la producción y las autoridades se comprometieron a reducir los trámites; revisar los precios de los rubros regulados y agilizar la entrega de dólares, lo cual no se concretó. Las autorizaciones de dólares oficiales bajaron 12% con un precio del petróleo en 98 dólares. Los sectores clave se desaceleraron y la inflación escaló a 56%.

En 2014 el Gobierno anunció un plan nacional de facilidades de inversión para el desarrollo económico y nuevamente insistió en que el petróleo, la petroquímica, la construcción, las industrias, la agroindustria, el turismo, las comunicaciones y la minería serían los que impulsarían la economía. No obstante, los escollos para estimular la producción no se corrigieron y se af anzaron las regulaciones por medio de las leyes aprobadas en el marco de la Habilitante. El recorte en la entrega de divisas fue de 33% y la economía cayó 3,9 %. La inflación llegó a 68,5%.

Con ese pobre desempeño de los sectores fundamentales comenzó el 2015. Y en plena crisis de abastecimiento, la administración de Nicolás Maduro una vez más coordinó mesas con el sector privado. De esos encuentros no hubo humo blanco. Las industrias siguieron enfrentando dificultades porque arrecieron los controles. La disminución en las asignaciones de dólares fue de 62%, la inflación cerró en 180,9% y la economía siguió en negativo, aunque todavía el Banco Central de Venezuela (BCV) no ha publicado las cifras del cierre del año.

Maduro empezó el 2016 con la promesa de activar los motores estratégicos, tal como hizo en años anteriores, pero a lo largo de este ejercicio esos motores han seguido pasando aceite por las restricciones en las entregas de dólares, que han bajado más de 60%, el rezago en el ajuste de precios y las severas regulaciones que se han impuesto por medio de la Gran Misión Abastecimiento Soberano (GMAS) y los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que reciben 50% de lo que generan las empresas de alimentos y rubros de cuidado personal.

Las firmas económicas calculan que este año terminará con una contracción de la economía de 10%, un desabastecimiento de productos regulados de 80% y una inflación muy superior al 400%. Para el 2017 el panorama es avizorado por los expertos como más oscuro por lo que los motores de la economía seguirán fundidos, de acuerdo con las estimaciones de los industriales y de los economistas.

Los voceros de los gremios aseguran que para poder incrementar la producción y garantizar el abastecimiento es necesario un cambio drástico de las políticas oficiales, lo que implica desmontar el sistema de controles. Dicha petición no tiene eco, las autoridades escuchan los planteamientos de los privados, pero luego en sus alocuciones no dudan en decir que las regulaciones persistirán tanto para la elaboración de los artículos como para la distribución.

Por tal motivo, las proyecciones no son alentadoras. Esta semana el economista Alejandro Grisanti dijo en un foro que para el 2017 el déficit de dólares del Gobierno estará en 11,2 millardos de dólares y esa brecha ya incluye un recorte severo de las importaciones.

PETROLERO:
La producción petrolera este 2016 ha bajado 250.000 barriles diarios, con lo cual está en 2,3 millones de barriles diarios. Ese declive se debe a la caída de la inversión, las deudas con las empresas que prestan servicios, las dificultades con la inyección de gas y las limitaciones en las importaciones, escollos que no se prevén que se superen en el 2017.

Los analistas no vislumbran una recuperación. El economista Luis Oliveros explica que el mejor de los escenarios es que la producción se mantenga, pero no es optimista. Si bien Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ha firmado acuerdos recientemente con China y Rusia para elevar los niveles de extracción, los mismos son a largo plazo, no son para la producción temprana. A lo que se suma que no hay fondos para invertir en el corto plazo, lo que afecta más a esta actividad que tiene un peso de 11% en el Producto Interno Bruto (PIB). Por ello el analista apunta que “a Pdvsa lo que le queda es ver si el precio del crudo sube”, que actualmente está en 33 dólares.

Por ese descenso en la producción se venden menos barriles y al bajar las exportaciones y caer el precio del crudo son menos los ingresos que la industria petrolera le vende al Banco Central de Venezuela, por lo cual el ente emisor tiene menos disponibilidades de fondos para elevar las reservas y atender las importaciones y los pagos de deuda externa del sector público.

INDUSTRIAL:
Cuando se instalaron las mesas por motores el presidente Nicolás Maduro dijo que el motor industrial tiene que satisfacer las necesidades del pueblo, sin embargo, este sector, que tiene una participación de 13% en la economía, no ve luz. El descenso de las importaciones, el control de precios y el cerco regulatorio impuesto por el Estado ha llevado a las industrias a operar a 35% de su capacidad, según las últimas cifras disponibles de Conindustria, lo que ha aumentado el desabastecimiento.

Para el 2017 los analistas no estiman mejoras en la producción, mientras persistan las regulaciones. Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras, afirma que las distorsiones cambiarias y de precios son muy grandes por lo cual el inicio del año será complicado.

El presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga, expresó hace varias semanas que la recuperación de la industria manufacturera requiere un marco legal que potencie la actividad, lo que abarca, entre otros aspectos, el desmontaje de los controles y la eliminación de las guías de movilización, además de mejoras en la infraestructura eléctrica y en los puertos.

AGROALIMENTARIO:
Mejorar el abastecimiento es el objetivo del motor agroalimentario, el cual no se ha logrado. En el transcurso de 2016 la producción de rubros como el maíz, el arroz, el café, la caña de azúcar y las hortalizas ha disminuido por los problemas de acceso a los agroquímicos y las semillas, los retrasos en los pagos de los subsidios y la falta de repuestos de la maquinaria agrícola, afirmó el vicepresidente de Fedeagro, Aquiles Hopkins, quien agregó que frente a los obstáculos que se han registrado, “las perspectivas para el 2017 no son buenas, porque no se contempla un cambio del modelo”.

Al igual que los industriales los agricultores solicitan reglas claras. Hopkins indica que se requieren revisar los precios para que se adapten a los costos de producción, y si ello no se logra “el 2017 será más complicado”. Ya los productores alertaron que una vez que se termine la cosecha de este ejercicio, lo que se genere cubrirá apenas un tercio de las necesidades de la población.

FARMACÉUTICO:
En días pasados el primer mandatario comento en cadena nacional que el motor farmacéutico estaba activado, pero sus voceros dicen lo contrario. La ausencia de medicamentos oscila entre 50 y 100% por el descenso de la producción y la caída de las importaciones.

“Los laboratorios están hibernando” dijo Tito López, presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica, a mediados de noviembre. A esta industria le han dado el 10% de las divisas que requieren para saldar las deudas que son 758 millones de dólares. El directivo comentó que para que haya una recuperación es fundamental evaluar el régimen de controles y otorgar incentivos fiscales, sin esos cambios las perspectivas no son alentadoras.

CONSTRUCCIÓN:
El motor de la construcción pasó aceite. La merma en las inversiones y el suministro irregular de los insumos tuvo un jaque tanto a la construcción pública como a la privada. Durante el 2016 las grandes obras de infraestructura del Gobierno como el sistema ferroviario, las líneas de metro y la vialidad no avanzaron a paso de vencedores y solo la producción de vivienda se ha ejecutado a medias, pues de la meta de producción de 500.000 casas se ha cumplido el 40%. En la construcción privada las obras residenciales y comerciales van a un ritmo lento.

El sector tiene dos años y medio con resultados negativos y para el próximo período no se estiman mejoras. Juan Andrés Sosa, presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción, dice que el comportamiento del 2017 depende de un cambio en las políticas porque la “situación actual es insostenible”. Para reactivar las obras se necesita una alta inyección de recursos, cancelar deudas a las contratistas y un mayor suministro de materiales, lo que está sujeto a que se recupere la capacidad de las empresas públicas, que son las que controlan el 90% de la fabricación de cemento y productos de acero.

EXPORTACIÓN:
“Este año debe convertirse en el del despegue para la obtención de riquezas para el país a través de la exportaciones, con la finalidad de superar el rentismo petrolero y diversificar el modelo económico de la nación”, dijo el jefe de Estado al inicio de 2016. La baja producción de las empresas no ha permitido una diversión de las exportaciones, y por tal motivo, el flujo de ingresos no se ha incrementado.

Ramón Goyo, presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores (Avex), explica que en la primera mitad del 2016 las exportaciones no petroleras cayeron 26% respecto al mismo lapso de 2015, y ese saldo evidencia que no se llegará al objetivo anunciado por el Gobierno de 2 millardos de dólares.

“A pesar del anuncio de medidas en cuanto al régimen cambiario para las exportaciones y los permisos, hay escasez de materia prima para vender fuera y para elaborar productos” apunta el vocero del sector.

Por ello afirma que el 2017 será igual a este ejercicio si no se mejoran las condiciones. “Para poder apuntalar el motor exportador se requieren modificaciones en el sistema cambiario, agilizar los trámites en las aduanas. Un repunte de las exportaciones depende de las políticas públicas”.

Mayela Armas/TalCual con edición de Visión Global

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