El presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó este sábado en Venezuela que la OPEP -de la que su país hace parte- corre el riesgo de desintegrarse por diferencias sobre la estrategia frente al mercado petrolero.

“Claramente la OPEP se ha debilitado y hay peligro de que se desintegre”, aseguró Correa en una entrevista con la televisión gubernamental venezolana, al margen de la Cumbre de Países No Alineados (NOAL) en la Isla Margarita.

El mandatario, que junto con otros socios de la OPEP como Venezuela presionan para que el cártel adopte medidas que eleven los precios, añadió que “sin duda la inestabilidad del mercado petrolero tiene connotaciones geopolíticas”.

A su juicio, ese ajedrez surge de un forcejeo entre dos potencias petroleras, Irán y Arabia Saudita.

Se trata de “una lucha por debilitar a Irán, por no cederle mercado que perdió por las sanciones (de las potencias occidentales). Básicamente (una lucha) entre Arabia Saudita -detrás de Arabia Saudita siempre está Estados Unidos- e Irán”, sostuvo el gobernante.

Ecuador es el socio más pequeño de la OPEP con una producción de 548.000 barriles diarios (b/d) en el primer semestre de 2016, de los cuales exportó 390.231 b/d.

Los 14 miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo celebrarán una reunión informal entre el 26 y 28 de septiembre, en el contexto de la cita ministerial del Foro Internacional de Energía, en Argel.

Venezuela, socio fundador del grupo, se ha planteado aprovechar la cumbre del NOAL, que finaliza este domingo, para impulsar un consenso entre los productores de cara al encuentro de fin de mes.

Caracas ha destacado que los Estados miembros del NOAL concentran el 80% de los recursos minerales y petroleros a nivel mundial.

Desde el año pasado, el país caribeño, muy dependiente del crudo e inmerso en una profunda crisis económica, ha insistido en un congelamiento de la producción después de que los precios cayeran por debajo de los 30 dólares a comienzos de año.

Pero sus esfuerzos han chocado con la estrategia saudí de dejar que el mercado actúe libremente y expulse a productores menos competitivos.