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Ramos Allup llega a la tercera base

Ramos Allup llega a la tercera base


Henry Ramos Allup, el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, es un político que conoce todas las jugadas del librito del béisbol aplicado a la política. Y cuando no las conoce, las inventa. Y por lo visto, no le ha ido mal.

Cuando en el 2011 se organizaban las primarias de la oposición, para escoger al candidato que se enfrentaría a Hugo Chávez –el candidato eterno- los Comités Ejecutivos Seccionales (CES) le propusieron ser el precandidato por su partido Acción Democrática (AD).

Ramos los oyó con paciencia, en lo que parecía ser una emboscada. Palabras más palabras menos, les dijo que todo tenía su momento y que no había que adelantarse en la jugada. Los dirigentes regionales regresaron no muy contentos a sus estados. No tendrían un candidato propio en la contienda de la alianza opositora, la naciente Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

En un camino sembrado de tropiezos, AD mantuvo una actitud unitaria dentro del grupo de partidos que decide en la MUD. No se peleó con ellos, a pesar de motivos y momentos. Estar todos juntos, a veces no facilita las decisiones colectivas. Requiere de tolerancia y buen manejo de las dos manos.

Ramos Allup, de larga experiencia parlamentaria adquirida, en una época en que el Congreso era el punto de encuentro de todas las fuerzas políticas, supo sortear el sectarismo de propios y extraños. Tendiendo puentes en algunos momentos, y plantando cara en otros.

Dentro de su partido, impuso un estilo de liderazgo que sus afectos consideran el adecuado, para los tiempos que se viven en el país. Ejerce un férreo control sobre la organización, en opinión de sus adversarios internos.

Ante esta y otras críticas, Ramos Allup ha señalado que ha venido construyendo nuevos liderazgos en la cantera de la juventud. Promovió la incorporación de jóvenes universitarios a la estructura del país. Lo que le ha proporcionado a AD las presidencias de las principales casa de estudios universitarias del país.

En las anteriores elecciones municipales, alentó a esta camada de noveles dirigentes, a ser candidatos a concejales. Igualmente, ha enviado al exterior a varios de estos jóvenes a prepararse en instituciones de formación política de partidos afiliados a la Internacional Socialista (IS).

En cuanto a su relación con la prensa, ha estado signada por el trato cortés, pero franco. No declara cuando se le va a entrevistar, sino cuando tiene algo que decir.

Su oratoria puede ser muy agria. De fácil palabra, no desecha ninguna palabra del diccionario a la hora de definir o calificar lo que sucede en el país. Lo que le hace ver en ocasiones como un dirigente de porte antipático. Calificativo que ciertamente no le quita el sueño ni lo incomoda.

Su análisis es agudo. Suele no equivocarse en sus percepciones, a pesar que vaya nadando en contra de la corriente del momento. Lo que lo distinguía en los tiempos previos a la conformación de la unidad opositora, como hoy la conocemos.

No muy dado a las acciones de calle –por razones estratégicas- no por ello carece de valentía y coraje. En la noche del referéndum revocatorio del 2004, cuando el vocero designado no se apareció para dar la cara, Ramos Allup tuvo la valiente disposición de aparecer en horas de la madrugada en nombre de la oposición. Más nadie lo hizo.

Origen familiar

Henry Ramos Allup nació en Valencia el 17 de octubre de 1943. Siendo muy joven, y a raíz de la caída de Marcos Pérez Jiménez, vio en persona al presidente Rómulo Betancourt. Fue impactado por la figura del líder adeco. Un momento que orientaría su vida.

Sus padres, ambos dos, son a su vez de padres libaneses. Lo que genéticamente le ha debido transmitir a Henry su disposición a enfrentar cuando es necesario, pero también a negociar en el mejor sentido del término.

Detrás de las ásperas posiciones que puede asumir, se esconde su deseo de entablar un diálogo para lograr acuerdos. Alimentado por su formación democrática, la característica transaccional del origen libanés emerge con gran espontaneidad.

Una anécdota que se puede contar de Ramos Allup, es que heredó de su abuelo libanés, la costumbre de tener siempre su dinero en efectivo y en el bolsillo. Cada vez que el parlamento le paga, cobra el cheque en la taquilla del banco. Por lo que siempre reta a cualquiera a que busque una cuenta bancaria a su nombre. Afirma que no la tiene, y mucho menos a nombre de otro.

Trayectoria política

De padre también adeco, Ramos Allup iniciaría su participación en la política en el Liceo Martín J. Sanabria, uno de los dos liceos más grandes de Valencia, donde llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes.

Testigos de todas las divisiones de AD, supo mantenerse fiel y leal al partido. Graduado de abogado, continuó con la actividad política que le llevó a ser diputado por cuatro períodos seguidos. De destacada actuación parlamentaria, alcanzaría primero la subjefatura de la Fracción Parlamentaria de AD, ascendiendo finalmente a la jefatura.

En el partido, escalaría posiciones hasta ingresar al Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Desde donde conquistaría los más altos cargos de dirección, desempeñándose en estos momentos como secretario general de AD.

Con el advenimiento de Chávez a la presidencia, sería electo diputado a la nueva Asamblea Nacional en el 2000. En el 2010, fue electo diputado al Parlamento Latinoamericano. Función que desempeñó hasta el 6 de diciembre, cuando fue electo diputado a la Asamblea Nacional por el circuito 3 del municipio Libertador de Caracas, con más del 69 por ciento de los votos.

El pasado domingo, Henry Ramos Allup fue elegido, por sus 111 iguales de la oposición, para ser presidente de la Asamblea Nacional. Será el primer diputado opositor en presidir la Asamblea Nacional desde 1999.

El espinoso camino

Henry Ramos Allup tiene una gran oportunidad personal para demostrar e imponer su liderazgo, no solo en el parlamento, sino dentro de la oposición y entre los venezolanos que aspiran a una vida mejor.

Pero las grandes oportunidades se presentan en medio de espinosos caminos.

El chavismo no es un adversario fácil. Tampoco lo serán los compañeros de bancada. Todos los conocemos. Cada quien con su juego, sus aspiraciones que siempre son legítimas y sus desencuentros.

Ramos Allup deberá lidiar con eso, y con la larga carga de problemas que ha arrastrado al país a una profunda y aguda crisis.

Teniendo siempre los pies en la realidad, apenas designado por la oposición para ocupar la presidencia de la AN el pasado domingo, señaló que “Vamos a cumplir con lo que le ofrecimos al electorado y por eso le pedimos a los venezolanos que nos vigilen, que observen nuestro trabajo para honrar ese compromiso. No vamos a ser un contrapoder sino un poder autónomo”. Advirtiendo también que van a legislar.

En todo caso, Henry Ramos Allup con sus 72 años a cuestas tiene el home a la vista. Es el segundo hombre del país, en la estructura constitucional del poder. Con la paciencia del jugador de béisbol, se metió hasta la tercera base.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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