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Regresó el pan de piquito

Regresó el pan de piquito


En la Venezuela de la que nadie se acuerda, o por la edad no se conoce, las panaderías vendían el pan de “a locha” o pan de “piquito”.

Denominado de a locha por su precio de venta, al representar la locha un octavo de bolívar, es decir, 0,1275 bolívares (la mitad de un medio, que a su vez era Bs. 0,25).

Se llamaba también de piquito, porque era un bollo de pan con un pico a cada lado, producto de la presión que hacía el panadero al momento de hacerlo.

La inflación acabó con la practicidad del uso de la locha. Lo que llevó a que el Banco Central de Venezuela, como ente emisor de la moneda, no volviera a acuñarla.

Con la corrección monetaria del 2008, que lanzó el bolívar fuerte, de la locha ya nadie más volvió hablar, cuando ya nadie se recordaba del pan de piquito.

El consumidor venezolano nunca más volvió a ver el pan de piquito en las panaderías. La expresión “tráete una bolsa de pan”, en referencia a 8 panes de a locha, por valor un bolívar de pan, no se volvió a escuchar en las casas.

El recuerdo de este pan solo quedó en las expresiones de dos periodistas venezolanos: Nelson Luis Martínez, director del tabloide Últimas Noticias, y en el verbo de Oscar Yánez.

En ambos casos, en la frase “Se acabó el pan de piquito”. A Nelson Luis le gustaba para los titulares de Últimas Noticias; y a Oscar Yánez se le oía decir en sus micros radiales y televisivos de “Así Son las Cosas”.

El uso de la expresión, tenía que ver con una connotación apocalíptica, cuando se estimaba que las cosas se iban a poner peor.

Para esa Venezuela, era impensable que se acabara el pan de piquito. Las horneadas de pan se daba con regularidad, nunca faltaba y nadie hacía cola a las puertas de las panaderías.

Dentro de los horarios acostumbrados, si alguien llegaba y el pan se había agotado, era común oír del panadero la expresión “aguántate un poco que ya sale el pan del horno”.

Ese pan de piquito fue eliminado con el tiempo por la ola inflacionaria que ha afectado a los venezolanos desde los años 80. Los consumidores se acostumbraron a pedir panes más grandes, bajo las denominaciones de pan sobado, francés, gallego, etc.

En los últimos meses, la escasez de harina y la aceleración de la inflación hicieron el milagro de que resucitaran el pan de piquito.

La matemática panadera ha sido muy sencilla. Un pan sobado o francés, usualmente de unos 40 centímetros de largo, tendría un precio muy alto para el consumidor. Por lo que ahora se regresa al tamaño del pan de piquito, que es más pequeño; en longitudes que van de 17 a 25 centímetros.

El precio de venta, fiel reflejo de la inflación, es aterrador, al fluctuar de 100 a 190 bolívares la unidad; cuando hace unos meses por esos precios se podían comprar los panes más grandes.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

 

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