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Los rebeldes de las FARC que no quieren dejar las armas

Los rebeldes de las FARC que no quieren dejar las armas


Como un baldado de agua fría cayó el comunicado del frente primero de las FARC contra el proceso de paz. Mientras la cascada de noticias que en los últimos días inundó la prensa nacional y mundial venía mostrando la contundencia con la que avanza la negociación.

El acuerdo sobre el fin del conflicto y la dejación de armas, la orden del secretariado a las tropas de renunciar a la extorsión, los ajustes al acuerdo de participación política y la movida logística para adecuar las zonas de concentración fueron algunos de los anuncios que se produjeron en menos de un mes.

Las diferencias se disolvían y los nudos gordianos se desenredaron. Contrario a cualquier pronóstico histórico, se delineó el camino que seguirán las FARC para dejar las armas. Sin embargo, uno de los grandes interrogantes que por años han rondado la negociación volvió a saltar a la vista: ¿Seguirán disciplinariamente todas las estructuras de las FARC lo que se pacte en la Habana?

El histórico frente primero de las FARC puso el problema sobre la mesa. “Hemos decidido no desmovilizarnos, continuaremos la lucha por la toma del poder por el pueblo y para el pueblo. Independientemente de la decisión que tome el resto de integrantes de la organización guerrillera. Respetamos la decisión de quienes desistan de la lucha armada, dejen las armas y se reincorporen a la vida civil, no los consideramos nuestros enemigos”, dice el extenso comunicado fechado el pasado 10 de junio.

Un secreto a voces que terminó tomando forma este miércoles, durante la visita del presidente Juan Manuel Santos a la zona de influencia del frente ‘Armando Ríos’, en Guaviare. Allí quedó en evidencia la disyuntiva a la que se enfrentan los siete bloques y cerca de 90 frentes y columnas móviles que tienen las FARC: hacer su transición a la política y la vida civil o continuar en actividades criminales rentables como el narcotráfico y la minería ilegal.

El frente primero no es la excepción. Se trata de uno de los siete ‘frentes madre’ que tiene esa guerrilla. De acuerdo con lo que le explicó Ariel Ávila a Semana.com, esta estructura, que se mueve entre Vaupés, Guaviare y Guanía, es una de las encargadas de reclutar, preparar y enviar tropas a las demás divisiones de la organización.

Milton de Jesús Toncel Redondo, ‘Joaquín Gómez’, uno de los negociadores de esa guerrilla en La Habana, es uno de los nombres más visibles que pasaron por esa estructura armada. Sin embargo, el frente ‘Armando Ríos’ saltó a la picota el 2 de julio del 2008, durante la Operación Jaque.

Ese día cayó el llamado carcelero de las FARC, Gerardo Antonio Aguilar, alias ‘César’, precisamente el comandante de esa estructura guerrillera. Se trata de uno de los hombres que pasaron a la historia como secuestradores de Íngrid Betancourt y se encuentra purgando una pena en Estados Unidos por el delito de tráfico de drogas, desde el 16 de julio del 2009.

Tras ese duro golpe, se sabe que la comandancia la asumió Marco Fidel Suárez Cristiano, alias ‘Kokorico’. Aunque no hay certeza del número de militantes que pueda tener la estructura, se sabe que hay un acentuado componente indígena.

Como ya lo había advertido la Fundación Paz y Reconciliación, los frentes primero, 16 y 57 son los que se encuentran en mayor riesgo de posible disidencia. ¿La razón? Las economías ilegales. Según fuentes consultadas por Semana los principales ingresos de esa división de las FARC provienen de la explotación ilegal de coltán (raro mineral de uso intensivo en aparatos tecnológicos como celulares) y de oro.

Aunque el tema no es abordado en el comunicado, de acuerdo con lo que explicaron varios analistas a este portal, la fuerte relación de esta estructura con la explotación minera irregular puede ser uno de los tantos motivos que los llevaron a tomar la decisión. “La transacción que está logrando las FARC en La Habana es de violencia y rentas, por política. Este es un frente que tiene rentas, pero que no ejerce la violencia y no tiene futuro político”, explicó Jorge Restrepo, director del Cerac.

En ese sentido, cabe resaltar que el frente ‘Armando Ríos’ no se destaca por ser uno de los más fuertes o de mayor incidencia. Incluso, desde la tregua que declaró el Secretariado de las FARC el 20 de julio del 2015, esta ha sido una de las estructuras que vienen cumpliendo el cese unilateral del fuego.

Ahí radica la sorpresa del comunicado. Ahora cuando el proceso de paz entra en la recta final, ese tipo de pronunciamientos reaviva las teorías de las disidencias sobre las que el secretariado de las FARC no tiene completo control. Más aún cuando los principales comandantes de esa guerrilla cumplen casi cuatro años sin mando directo sobre sus tropas, sin saber cómo operan ante su ausencia. Un riesgo que se minimiza cuando se piensa en su estructura jerárquica, pero que no deja de ser una situación de vulnerabilidad cada instante que corre el tiempo.

Varios analistas conocedores del tema coinciden en decir que reacciones como estas se veían venir. “Riesgos calculados”, como muchos le llaman. Sin embargo, advierten que tampoco se pueden convertir en un termómetro  para medir lo que a pasar con el resto de frentes que componen las FARC.

“Un proceso de paz no está exento de problemas, dificultades y escollos. Dentro de esta ruta es previsible que una porción mínima de quienes deberían dejar las armas y reintegrarse a la vida civil no lo hagan. Eso ha ocurrido en todos los procesos de paz. Son hechos que se pueden prever como parte del camino que estamos recorriendo”, explicó el senador Iván Cepeda (Polo Democrático) a Semana.com

Las críticas están a la orden del día. Aunque los miembros del equipo negociador de las FARC no se han pronunciado sobre el tema, se espera que en los próximos días emitan un comunicado sobre el manejo que se le dará a este escollo, de cara a la implementación de los acuerdos de paz. Fuentes de Semana.com en La Habana señalaron que los jefes guerrilleros que están en la isla han tratado de darle manejo a la situación.

Mientras tanto, al presidente no le sobra mano dura y sentenció a la que sería la primera disidencia de las FARC: “No lo duden. Acójanse a este proceso porque será su última oportunidad (…) O sea que cualquiera que tenga alguna duda, que mejor la deje a un lado y se acoja, porque es la última oportunidad que tienen para cambiar de vida. Porque de otra forma, terminarán –se lo aseguro– en una tumba o en una cárcel”

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