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Rivalidades internas del PSUV frenan desbloqueo del revocatorio

Rivalidades internas del PSUV frenan desbloqueo del revocatorio


Los conflictos internos dentro del PSUV, partido de gobierno, han paralizado una respuesta a la solicitud de la oposición de realizar el referendo revocatorio presidencial. En efecto, todavía este lunes en la noche las cuatro rectoras del Consejo Nacional Electoral, suspendieron la sesión donde hipotéticamente debían adoptar una decisión.

La poca popularidad del presidente Nicolás Maduro, que sondeos recientes ubican por debajo del 20%, solo es posible, si a parte de los abiertamente opositores, se les suma gran parte del llamado chavismo.

La encuestadora Venebarómetro, en un resultado para el cual no explicó la metodología seguida, informó hace un par de meses que 8 de cada 10 integrantes de la dirección nacional del PSUV estaban de acuerdo con que Maduro se fuera.

Esta medición de la encuestadora es fiel reflejo del impacto de la crisis económica sobre la militancia chavista. Lo que ha tenido como consecuencia de que hayan comenzado a diferenciar entre ser chavista y apoyar a Maduro. Son dos cosas distintas.

La filtración de la reunión secreta, hace poco más de una semana, de representantes del alto mando chavista con dirigentes de la MUD, hizo aflorar discrepancias dentro la oposición.

Los comentarios que fluyeron a través de las redes sociales indicaron, en un primer momento, de que la oposición habría entregado el revocatorio. Esta información impulsó a que la máxima dirigente de Vente, María Corina Machado, saliera al ruedo señalando que si el revocatorio no se realizaba en el 2016, no contaran con ella.

Para el fin de semana, y a raíz de declaraciones que la MUD consideró “personales”, fue defenestrado el diputado Timoteo Zambrano –secretario internacional de la alianza y uno de los negociadores de la oposición.

Simultáneamente, desde dentro del PSUV y el alto mando de la revolución, comenzó a caerse el velo de un encuentro que se quería mantener en la oscuridad. Los detalles de la secreta reunión gobierno-oposición también comenzaron a conocerse desde los ojos del chavismo.

Curiosamente, a niveles de la dirigencia media o de segunda categoría, se comenzó a difundir la especie de que en la reunión el gobierno habría aceptado recoger el 20% nacionalmente, y realizar el referendo antes del 9 enero del 2017.

La información que corrió dentro del chavismo como reguero de pólvora, abrió el paso a temores bien fundamentados, y desató el estallido de posiciones contrapuestas en el seno de la dirección nacional psuvista.

El cuadro interno

Visto desde afuera el chavismo muestra una aparente unidad monolítica. Al contrario, cuando se conversa sin grabadores con los dirigentes del PSUV, se descubre que hay distintos grupos que en ocasiones actúan conjuntamente porque lo único que los une es el miedo a perder el poder.

Estas divisiones internas no son nuevas. Existen desde la época en que el comandante eterno vivía y mandaba a sus anchas sobre el conglomerado revolucionario.

Chávez, de origen militar, era el punto de encuentro de civiles y de militares. Sin embargo, dentro de los civiles nunca fue un grupo monolítico. Tampoco existió esa unidad militar. Ni que decir entre los civiles y los militares.

Durante los casi 13 años de su gobierno, el ex presidente Hugo Chávez debió manejar pendularmente las discrepancias entre sus seguidores.

Cuando el tema militar se ponía agrio, Chávez se refería a que contaba con el pueblo. Cuando el mundo civil crujía, recordaba que esta era un revolución que contaba con las armas. Para luego, en cualquiera de los casos, alardear que estábamos frente en a un gobierno cívico-militar.

Más allá de las rivalidades personales, es visible a primera vista una división clara entre los civiles. Por una parte están los guerrilleros y políticos históricos, que vienen de la insurgencia de los años 60. Siendo José Vicente Rangel el más representativo.

Por otra parte, están los “muchachos” de los grupos universitarios tipo “encapuchados”, de los años 70, 80 y 90. Entre los cuales se encuentran Elías Jaua, y de alguna manera, Nicolás Maduro.

En el caso de los militares chavistas las divisiones son menos clara para los observadores civiles. Hay fundamentalmente una primera división que salta a la vista entre los activos, los pasados a retiro por haber cumplido su tiempo de servicio o haber pedido la baja, y los expulsados de la Fuerza Armada.

Cuando se afina la visión, se encuentra un grupo de activos y retirados recientes de alta rango, que son considerados por los mismos militares como los “mala conducta”.

Como Nicolás Maduro no cuenta con el carisma de Chávez, el surgimiento de problemas e inconvenientes dispara las divisiones internas dentro del PSUV.

Por ello no es de extrañar que se tengan posiciones distintas con respecto al revocatorio. En una proporción cada vez mas numerosa, ha ido creciendo la cantidad de dirigentes que ven políticamente necesaria la salida de Maduro de la presidencia.

Y en la medida, en que se agrava la crisis por el desabastecimiento y la carestía, y la popularidad del gobierno se viene al piso, empiezan también a inclinarse a pensar en que hasta el chavismo salga del gobierno.

Eduardo Martínez/VisionGlobal/@ermartinezd

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