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Rómulo Betancourt, el visionario

Rómulo Betancourt, el visionario


A 109 años de su nacimiento, que se conmemoran este miércoles, Rómulo Bentancourt se mantiene como un visionario y una de las más importantes figuras en la historia de Venezuela y de Latinoamérica, pesar de que se retiró de la vida política apenas entregó la banda presidencial en 1964, al terminar su segundo período presidencial.

Sus grandes dotes como orador, su prolífica obra periodística y literaria y su condición de ciudadano permanentemente preocupado por su país, lo mantuvieron siempre vinculado al quehacer nacional y presente en el pueblo al que sirvió. ¡Cómo olvidar que fue él quien llamó “multisápida” a la tradicional hallaca, término que se convirtió en sinónimo de este tradicional plato de la gastronomía venezolana! La frase “we will come back” (regresaremos) que pronunció cuando Acción Democrática (AD), partido del cual fue fundador, perdió las elecciones de 1968, es otra que ha quedado grabada en el léxico de los venezolanos.

Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que, además de sus grandes dotes para la política, actividad en la cual se inició a los 16 años, Betancourt fue, por encima de todo, un gran gerente, condición que le permitió dejar al país un conjunto de obras cuya influencia aún se mantiene.

Esa fue la conclusión a la que llegó Francisco Pantaleo-Gandais luego de una investigación de diez años con base en libros oficiales sobre el Estado venezolano. “La lista de logros (de Betancourt) es muy larga, y es por eso que se necesita entender que una agenda así no solamente implica mucho estudio, mucha capacidad de trabajo y un inmenso amor por la gente, sino además una extraordinaria capacidad gerencial”, escribió.

“Rómulo ejecutó y dejó planificadas obras inmensamente importantes y vanguardistas. Con el primer Plan Nacional de Vialidad nacieron los proyectos de la red de autopistas y vías asfaltadas más grande y moderna de la región latinoamericana que se construyeron hasta finales de los años 60 (…) Igual ocurrió con los planes de construcción y desarrollo en hospitales, medicaturas, escuelas, liceos, universidades públicas, viviendas, aeropuertos, puertos, embalses, centrales hidroeléctricas, redes de distribución de aguas blancas, cloacas, electricidad, telefonía fija, entre tantas áreas de responsabilidad estatal. Macagua y Guri nacieron de las ideas de Rómulo. La construcción de puentes fue otra meta, entre los cuales se encontraba el puente sobre el Lago de Maracaibo; así mismo la autopista Caracas-La Guaira y la autopista Caracas-Puerto Cabello”.

Eso en cuanto a la capacidad gerencial de Betancourt, pero Pantaleo-Gandais también destaca la capacidad de organización y la de eficiencia del político fallecido en 1981, a los 73 años.

Fue gracias a esa capacidad de organización que Betancourt llegó a instalar una “casa de partido” operativa en cada pueblo de Venezuela, sin dejar por fuera a los municipios y parroquias. “Ni siquiera las empresas de máxima distribución comercial han llegado a tener semejante organización. En este logro organizativo Rómulo Betancourt tuvo una total responsabilidad”, asegura el estudioso.

“En cuanto a la eficiencia, esas “casa de partido” entre los años cuarenta y hasta finales de los setenta, fueron las que dieron atención y respuestas (durante los gobiernos de AD) a esas pequeñas polis, lo cual terminó por representar el gran desarrollo de Venezuela. Por cuarenta años, su sistema fue el detectar los problemas de la polis, organizar las soluciones y construir sus obras. Todo mediante contacto directo con las personas de la polis. Un lujo para los tiempos vigentes del electoralismo mediático, que se iniciaron con la llegada del “marketing electoral” de los setenta”, señaló.


Prensa MUD con edición de Visión Global

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