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“Runrunes” por Nelson Bocaranda

“Runrunes” por Nelson Bocaranda


Nelson Bocaranda / @nelsonbocaranda. 

ALTO

¿SAPI, SAPOS O CULEBRAS?: Nuestra nota sobre el viciado cobro en dólares del SAPI produjo ronchas pero a la vez la misma inercia que en otros órdenes hemos visto en este régimen de Maduro. El desconcierto y la falta de instrucciones e instructivos a los operadores en Registros y Notarias así como en el mismo SAPI demuestra la improvisación y el raspado de la olla que se ha venido denunciando. Tengo ahora varios informes y análisis de diferentes bufetes y de dos embajadas europeas y de ellos colocaré algunos párrafos que indican la gravedad de la inconsulta medida que es demostrativa de que “el gobierno no se resigna a aceptar el imperio de la ley lo que pudiera conllevar a la desobediencia social al creerse que porque tienen la facultad de imprimir y publicar avisos cuentan con el poder incontrolado, inmunidad e impunidad, por ejercer funciones -transitorias y de corta duración- para ubicarse por encima de nuestro ordenamiento jurídico”…”Están obligando a los funcionarios a no respetar su juramento de defender la Constitución y a anteponer a sus obligaciones su compromiso político”…”Varios embajadores esperan que en la sede de la Unión Europea se convoque una reunión de urgencia con el Cuerpo Diplomático acredita en Caracas ante esta amenaza a sus nacionales pues viola tratados internacionales y binacionales”. Refieren el caso, apenas el martes, que el Registrador de la Propiedad Intelectual tuvo que llamar a la ministra de RIJP., Carmen Meléndez, para explicarle los alegatos de quienes registraban una marca y la incongruencia de la decisión oficial y ella misma quien le ordenó que se atuviera al Decreto publicado. Informaron que el SAPI abrió una cuenta en el Banco Bicentenario en moneda extranjera para cumplir con el mencionado Decreto. Allí aparece el SAPI como beneficiario. Creen que más bien el Bicentenario se apoya en sus cuentas en Citibank pues un bufete pagó $47.000 por unas marcas y ese depósito aún no aparecía ayer en pantalla. El cierre de un memorando termina con una frase que resume el “desaguisado”: No se trata solo de defender la Propiedad Intelectual. Se trata de defender las inversiones nacionales y extranjeras para la reconstrucción; nuestro libre ejercicio profesional  y los puestos de trabajo creados; de hacer un país creíble y que no viva de chapucerías que no resisten el menor análisis jurídico”. ¿Quién fue el “cerebrito” de este decreto?…

MEDIO

¿TRABAJADOR ADOCTRINADO?: Maduro nombra a Jesús Martínez como ministro del Trabajo en enero del 2014. Luego de 17 meses en el cargo pocos podían identificarlo como titular de ese despacho. Ningún liderazgo ni desempeño mediático o político. Pero cuando la semana pasada se conoció lo que dijo por VTV hace meses explicando el por qué un barrendero de la ciudad debería ganar igual que un profesional de la medicina graduado en una universidad, pues ambos incidían con igualdad de importancia en la salud de la población, se hizo notorio. Los medios, columnistas y redes sociales han abordado semejante paleolítica afirmación generando, como mínimo chistes de buen y mal gusto. A su jefe Maduro le ha asestado un duro golpe en lo que se denomina confianza  en la gestión de un mandatario. Pero ¿quién J. Martínez?  Un viejo líder radical, de la ultraizquierda, representante de los votos no del PSUV que llevaron a Maduro a ganar las presidenciales. Martínez es de la vieja Liga Socialista en su quinta esencia, es el comunismo a lo caribeño mas ortodoxo. En la “visión ideológica” de Martínez una empresa no es una empresa, sino un centro de trabajo. Y el trabajo no se mide por el aporte de cada trabajador sino por el trabajo colectivo. No es esta la primera vez que Martínez emite una loca idea. Algo similar dijo también el año pasado pero, como fue teórico y conceptual, pasó desapercibido. En esa oportunidad afirmó, palabras más, palabras menos, que hay salarios exagerados para unos y otros que ganan menos por lo que había que imponer una política orientada al “salario justo”. Una actividad que pocos conocen (y aquellos que sí, erróneamente le dan poco valor) es que Jesús Martínez fue factor clave en la conceptualización y fundación de la  “Universidad Bolivariana de los Trabajadores Jesús Rivero”, una idea que promovió Hugo Chávez por varios años con el propósito de tener una herramienta dedicada exclusivamente al adoctrinamiento de los trabajadores, en su esfuerzo nunca alcanzado de ir a la colectivización de las empresas. Luego de muchos años de burocracias, luchas intestinas e ineficiencias y fortunas gastadas en talleres, seminarios, viáticos y viajes, el fallecido presidente emitió su decreto de creación en el 2008. Bajo este arcaico e inviable modelo de gestión pública representado por Jesús Martínez es que se encuentran las empresas venezolanas a la hora de abordar los naturales problemas de sus recursos humanos, sus programas de formación y entrenamiento, sus discusiones sindicales, sus reclamos. Mientras nada ocurre, nada pasa, las inspectorías del trabajo están desactivadas, los tribunales del trabajo intervenidos por el PSUV. Al leer las más recientes encuestas percibo, sin embargo, que “al rey lo están descubriendo desnudo” y la clase trabajadora se deslinda lenta pero sostenidamente de la utopía de hombre nuevo, del trabajador adoctrinado, buscando seguridad real, fuentes de trabajo estables, beneficios tangibles, servicios de salud y educación e ingresos para afrontar la inflación generada por las indefiniciones y falta de decisiones del régimen. Solo concluyo que la inventada “guerra económica” no está en ningún lugar que no sea en las entrañas mismas, en la esencia del propio régimen que trágicamente montó Chávez y ahora irresponsablemente conduce hacia un barranco Maduro. Fedecámaras, Consecomercio, Conindustría, así como los grandes y medianos empresarios, ¿qué han hecho?..

BAJO

ROJOPINTAS: Me dice un amigo que trabaja en el BCV que el gobierno dispone de $6 mil millones que tendría represados para soltarlos en plena campaña parlamentaria… En el Diario Las Américas continúa la saga del ministro Carlos Osorio. En la entrega de esta semana lo acusan de “tener su pelucón” al que ha otorgado mil millonarios permisos de importación de alimentos…El ministro Menéndez comprometió el “Premio FAO” a Venezuela al decir en Ginebra que la pobreza crítica estaba en 5,4% cuando la FAO considera solo hasta 5% para ese renglón…A los millonarios guisos rojos de impresoras fiscales y captahuellas obligatorias podría añadirse la implantación de GPS a todo el transporte público y privado…

El Universal, 04 de junio de 2015

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