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Se acelera crisis económica durante estancamiento del diálogo

Se acelera crisis económica durante estancamiento del diálogo


En las últimas dos semanas se han deteriorado los indicadores económicos. Según los portales especializados, el bolívar se ha devaluado en un 63% con respecto al dólar. En tanto en la frontera con Colombia, esa devaluación ha alcanzado el 81%.

Este hundimiento del bolívar ocurre en momentos en que en Caracas el gobierno se reúne con la oposición en una mesa de diálogo.

Diálogo que en su primera semana parecería estancado de acuerdo a las declaraciones del mediador papal monseñor Claudio María Celli, quien advirtió en entrevista a la Nación de Buenos Aires, que “hay gente que no tiene miedo de que haya un derramamiento de sangre. Esto es lo que me preocupa. Corremos un riesgo. Que Dios nos ayude”.

En la entrevista, monseñor Celli también señaló que la crisis que vive el país es muy grave. “No solo a nivel político, sino social y económico. No hay comida. No hay medicinas”.

Esas declaraciones, de alguna manera reflejan las opiniones oídas en la semana por los dos sectores enfrentados.

La oposición dio un plazo de 10 días al gobierno, para que se manifiesten en cuanto a la solicitud de “condiciones mínimas” para poder dialogar.

Mientras que el presidente y sus allegados, no cesan en seguir amenazando a la oposición, sin dar muestras alguna de rectificación o mesura.

El orden de las cosas

Política, economía y lo social, son los tres ámbitos que delimitan la crisis venezolana. Pero es necesario establecer un orden de aparición de cada uno de ellos.

La crisis económica genera una crisis social. Y lo social aterriza en una crisis política. Lo que monseñor Celli advirtió, describe el cuarto ámbito de las crisis en los países.

Si una crisis política no es resuelta, se evoluciona hacia la violencia. Y ese es el riesgo de derramamiento de sangre que el enviado papal teme que pueda sobrevenir.

Indicadores alarmantes

Luego de esta primera semana de un período de diálogo, las dos peores noticias vienen del estado Táchira. El viernes, se cotizaba el dólar en la frontera en un precio que señalaba una en torno al 81%.Este sábado, en la estaciones de gasolina del estado, el litro de gasolina se vendía 668 bolívares el litro.

Para tener una idea del impacto del precio de la gasolina, hay que decir para llenar el tanque de una camioneta, hay que desembolsar no menos de 38 mil bolívares.

El análisis de ambos indicadores, que afectan directamente a las personas, nos señala que cuando la situación política se agrava, y los mercados estiman la proximidad de la violencia, las monedas se devalúan y aumentan los precios de los bienes no perecederos, que como el oro, pueden significar una salida para que las personas intenten preservar su patrimonio personal.

En cuanto a la autorización dada por el gobierno a PDVSA, para aumentar drásticamente el precio de los combustibles, sería una consecuencia del estado financiero de la estatal, luego que la operación de canje de los bonos no llenara las expectativas.

Según fuentes internas de la petrolera, el aumento en el Táchira sería un ensayo que sería aplicado próximamente en el resto del país.

Y como constante de la economía venezolana, siempre se tienen las estimaciones sobre el índice de cierre de la  inflación en este año 2016. Indicador que se ubica en al menos tres cifras medias (500%). es decir, lo que costaba en enero 100 bolíbares, en promedio ahora cuesta 500.

Otro indicador “visual” de la crisis, es la cantidad de comercios y empresas que han cerrado en la últimas semana tras el anuncio del aumento del salario mínimo.

En un indicador visual, por cuanto con solo visitar centros comerciales y las avenidas donde se asientan comercios, el transeúnte percibe claramente la gran cantidad de locales cerrados recientemente.

El cierre de las empresas tiene un doble efecto sobre las personas. Por una parte, disminuye la oferta y disponibilidad de productos esenciales. Por otra parte, con cada empresa que cierra, en el caso de las pequeñas al menos una docena de familias quedan afectadas por la pérdida de los puestos de trabajo.

Pero estos son indicadores que presagian el agravamiento viendo al futuro inmediato. En tiempo presente, otro indicador visual so las colas a las puertas de los supermercados, farmacias y panaderías. Cada vez son más largas y tumultuosas.

En el caso de las panaderías, las colas denotan la disminución de la producción de la harina precocida. Si la familia venezolana no tiene arepas en su dieta diaria, debe recurrir al pan de trigo.

La prueba final del agravamiento, y también en tiempo presente, es el trágico espectáculo en la calle de venezolanos hurgando los basureros en busca de qué comer. Eso no va a ocurrir. Está ocurriendo.

La voz milenaria de la Iglesia

La Iglesia tiene en su haber, 2 mil años ininterrumpidos de funcionamiento. En ese tiempo, ha sido testigo de guerras, violencias, pandemias, hambrunas, florecimientos y ocasos.

Por ello las advertencias de la Iglesia, a través de monseñor Claudio María Celli, deberían generar algún tipo de reflexiones en el presidente Nicolás Maduro y en sus asesores y colaboradores.

La oposición puede exigir, protestar y exigir condiciones. Pero mientras Maduro sea presidente, junto con su partido PSUV, son los únicos que pueden tomar las decisiones para revertir las políticas que han llevado al país por el camino de la crisis económica, social y al estado de crisis política que hunde a Venezuela.

Eduardo Martínez/ViisónGlobal/@ermartinezd

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